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Terra Alta. Receta de una vida rural

Una tierra que sabe a vino llena de secretos que esconden desde el sufrimiento hasta la genialidad humana con un motor que nunca se detiene

Iñaki Delaurens

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Las viñas dan la bienvenida al pueblo de Batea. Foto: Joan Revillas

Las viñas dan la bienvenida al pueblo de Batea. Foto: Joan Revillas

La Terra Alta  es tierra de vino, y pasear por la comarca es hacerlo envuelto de viñedos. Sus doce pueblos, con una gran y larga tradición vinícola, hacen olor a uva y vino. Por la comarca hay una veintena de bodegas visitables donde descubrir cómo se elabora el vino de la DO Terra Alta y disfrutar de una buena cata.

En su tradición rural se esconden espacios naturales y paisajes, tan variados como emblemáticos, hechos para el disfrute de los ojos: el macizo de Els Ports, las sierras de Pàndols y Cavalls o los parajes de la Via Verda.

Catedrales del vino

La Terra Alta alberga dos grandes bodegas modernistas, consideradas como las ‘catedrales del vino’. Son obras del arquitecto César Martinell, discípulo de Antoni Gaudí.

Cooperativa de Gandesa. Foto: Joan Revillas

La cooperativa del Pinell de Brai recuerda a la de una iglesia y la sensación de amplitud recrea el interior de una catedral gótica. Su elemento más característico es el friso de cerámica vidriada diseñado por el pintor Francesc Xavier Nogués, con escenas de la vendimia y de la elaboración del vino y el aceite.

La bodega de Gandesa fue acabada en enero de 1920, y el molino del aceite en noviembre del mismo año. El proyecto incluía cerámicas artísticas que la Guerra Civil destruyó. Esta construcción fue un ensayo para el arquitecto Martinell, que resulta de una gran simplicidad y a la vez resulta de un gran valor decorativo, de los que no pasan nunca de moda.

Santuari de la Fontcalda

Cerca del río Canaletes, entre encinas, pinares y muros de piedra calcárea se llega a la Fontcalda. Magnífico espacio natural, verde por la proximidad del río, su nombre está vinculado a la presencia de una fuente de agua medicinal que brota a 28 grados de temperatura, justo a la izquierda del río Canaletes.

El entorno del Santuari de la Fontcalda, junto al río Canaletes. Foto: DT

El santuario de la Fontcalda está ya documentado desde el siglo XIV, aunque la iglesia actual fecha del siglo XVIII y es de estilo neoclásico. Durante la Guerra Civil, el santuario fue quemado y se destruyó el altar barroco y la imagen antigua de la Virgen María que albergaba.

Centre Picasso

Situado en el edificio renacentista del antiguo hospital de Horta de Sant Joan, quiere ser un homenaje permanente al pintor Pablo Picasso y alberga la reproducción de las obras que el artista creó en Horta, gracias a las cuales inmortalizó el pueblo.

En la planta baja se explican los fuertes vínculos afectivos que se establecieron entre Horta y el pintor. En la primera planta se exponen las reproducciones facsímiles de las obras realizadas durante su primera estancia en el pueblo (1898-1899) y las evocaciones de 1903. En la segunda planta se puede admirar la obra cubista realizada en Horta el verano de 1909 y las evocaciones creadas en Barcelona y París el mismo año, antes de su regreso al pueblo.

Poble Vell de Cobera d’Ebre

En Corbera d'Ebre se puede comprender cuánto sufrió la población de la Terra Alta durante la Guerra Civil, el peor desastre de su historia. Sobre la Muntera se encontraba el antiguo núcleo de un tranquilo pueblo agrícola, como todos los de la comarca, con los ajetreos propios del trabajo del campo.

Poble Vell de Corbera d'Ebre. Foto: Joan Revillas

Pero llegó la guerra y, en la batalla del Ebro, el frente se situó muy cerca del pueblo. Las paredes de las casas fueron perforadas por las balas y la metralla. Todo el pueblo fue destruido por las bombas. Ahora la loma de la Muntera sólo acoge las ruinas del antiguo pueblo, entre las que destaca poderosa la vieja iglesia de Sant Pere (edificio barroco del siglo XVIII).

Roques d’en Benet

Las Roques d’en Benet atraen la mirada y son punto de referencia de todo el territorio. Estas impresionantes rocas, son una de las formaciones montañosas más características y emblemáticas del Parque Natural dels Ports. Sus paredes verticales de conglomerado se levantan casi 300 metros y caen a plomo sobre un zócalo calcáreo.

Su nombre originario, Bene, es árabe y ya está recogido en la carta de pueblo cristiano del siglo XII. El camino para subir está indicado y es apto para todo el mundo que tenga una mínima forma física. Desde la cumbre a 1013 metros, se disfruta de una vista de pájaro fantástica de toda la llanura y las montañas que lo rodean.

Via Verda

La Via Verda de la Terra Alta pone al alcance de los amantes del excursionismo, el ciclismo de montaña y la equitación, un itinerario lleno de lugares maravillosos y de espacios casi vírgenes, donde la tranquilidad y el silencio son las notas dominantes. Esta ruta transcurre por un tramo de ferrocarril fuera de servicio que unía las poblaciones de La Puebla de Hijar y Tortosa, cruzando la sierra de Pàndols hasta llegar al Ebro.

Dos usuarios de la Via Verda, en bicicleta, delante de la estación abandonada de Horta de Sant Joan. Foto: Joan Revillas

El tramo recuperado que pasa por la comarca es de 23,6 Km, parte desde el puente del río Algars y atraviesa los términos de Horta de Sant Joan, Bot, Prat de Compte y el Pinell de Brai.

Centro histórico de Batea

Batea, uno de los epicentros de la cultura vinícola, tiene un núcleo histórico, con porches y arcos donde visualizar la muralla que la rodeaba en tiempos medievales. La calle Major esconden porches y arcos apuntalados del siglo XIV junto al centro de interpretación Hospitals de Sang, que pertenece a los espacios de la Batalla del Ebro.

Más allá de su inmensa catedral, destaca la iglesia de Sant Miquel, interesante edificio barroco-neoclásico del siglo XVIII. Entre los restos de las murallas se admiran el Portal de l'Àngel, el de Cal Llarg y la Portada de Sant Roc, donde se encuentra la capilla de la Mare de Déu del Portal, de estilo barroco del siglo XVII.

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