Industria
Tarragona en el nuevo mapa industrial global
Vivimos un momento de cambio profundo. La guerra arancelaria, las tensiones entre grandes potencias y la persistente incertidumbre económica han acelerado la redefinición del mapa industrial europeo en el cual Tarragona se está posicionando como uno de los ejes estratégicos.
Hace unos meses, la Comisión Europa presentó su Plan de Acción para la Industria Química, una hoja de ruta para modernizar el sector y reforzar su competitividad frente a retos sin precedentes. Los elevados costes energéticos, la competencia desleal global y la carga regulatoria presionan una actividad económica que es la espina dorsal de la cadena de valor industrial europea. Este contexto exige decisiones y reconocer a los territorios que ya están liderando esta transición.
Ahí es donde Tarragona tiene una oportunidad histórica. El polo petroquímico, el más importante del sur de Europa, representa el 25% de la producción química española y la mitad de la catalana. Con más de 20 millones de toneladas anuales y una aportación aproximada del 1,5% al PIB español, este clúster genera innovación, empleo de calidad y estabilidad. Pero su verdadero valor está en que convive con industrias de automoción, bienes de equipo, agroalimentación o logística avanzada, convirtiendo al sur de Catalunya en un auténtico ecosistema productivo y exportador.
Y ese ecosistema no se entiende sin las pequeñas y medianas empresas, que son las que sostienen el día a día de esta realidad: suministran, ofrecen empleo y generan riqueza local. Aunque siguen enfrentándose a demasiadas barreras para crecer, invertir o acceder a ayudas europeas. Si de verdad queremos reindustrializar Europa, hay que facilitar las cosas a quien arriesga.
La logística también juega un papel fundamental en esta posición estratégica. El Port de Tarragona, que mueve más de 31 millones de toneladas al año, amplía su área de influencia gracias a la nueva terminal de Guadalajara-Marchamalo, que conecta directamente con el centro de la península.
A ello se suma la futura conexión completa con el Corredor Mediterráneo y el desarrollo de la Zona de Actividades Logísticas, que convertirán el puerto y su entorno en un gran polo industrial y marítimo del sur de Europa, capaz de atraer nuevas inversiones y crear ocupación de calidad.
Pero quiero remarcar que esto no sería posible sin el talento. El tejido empresarial industrial de Tarragona proporciona 44.000 puestos de trabajo, con salarios superiores a la mediana del sector y un 95% de contratos indefinidos. La FP Dual y la Universitat Rovira i Virgili se han convertido en referentes de colaboración formativa, adaptándose a las necesidades reales de las empresas y ofreciendo oportunidades en ámbitos como la química, la automatización o la robótica.