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Cinco ingredientes para entrar en una aceleradora de empresas

Julián Vinué, director de Wayra Barcelona, desgrana las claves que toda startup debe reunir para aspirar a incorporarse a un programa de aceleración empresarial

Rafael Servent

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El equipo de EMund, durante el ‘showcase’ celebrado en la clausura de la tercera edición del programa Tarragona Open Future.  Foto: Pere Ferré

El equipo de EMund, durante el ‘showcase’ celebrado en la clausura de la tercera edición del programa Tarragona Open Future. Foto: Pere Ferré

La tercera edición del programa de aceleración empresarial Tarragona Open Future cerró la semana pasada con la entrega de premios a tres proyectos empresariales seis meses de acompañamiento y formación para las ocho startups participantes. Sea Soul Beachwear se hizo con el primer premio, mientras Orchestra Scientific y Litigest Consultores quedaron finalistas.

Pero, por muy tópico y manido que suene, en este caso, lo importante era participar. El principal valor no estaba en los 3.000 euros que se llevó el ganador o los 1.500 euros que lograron, respectivamente, los dos proyectos finalistas, sino en ese medio año de acompañamiento y esas 30 horas de formación grupal y 9 horas de sesiones individualizadas que todos los participantes que terminaron el programa (ocho de los nueve seleccionados inicialmente) aprovecharon sin distinción.

¿Qué ingredientes se necesitan para entrar en una aceleradora de empresas? Julián Vinué, director de Wayra Barcelona, presente en la ceremonia de clausura de la tercera edición de este programa, llevada a cabo en la sede de Tarragona Impulsa del Espai Tabacalera, dio cinco claves.

El primer ingrediente es «que haya un problema real en el mercado». Cualquier proyecto empresarial debe responder a una demanda real del mercado, por muy enamorados que estemos de esa tecnología o modelo de negocio disruptivo con el que pensamos que revolucionaremos la manera de consumir o de fabricar. Si no hay un problema real que resolver, no hay nada que hacer.

El segundo es que haya un equipo. «No hemos descubierto todavía -explica Julián Vinué- el hombre o la mujer orquesta: el equipo es más de una persona, siempre hay dos o tres fundadores». En tercer lugar está la tecnología. «Que haya una tecnología que cueste copiar». Porque la copia, la acabarán haciendo tarde o temprano. Cuanto más tarde, más ventaja habremos tomado.

Cuarto: «Métricas. Que tú estés convencido de tu proyecto es lo mínimo, pero para convencerme a mí, muéstrame cuatro números al menos».

Quinto y último. Que el que paga haga negocio. En el caso de Tarragona Open Future, Telefónica: «Que pueda hacer negocio con Telefónica, o que seamos un canal de distribución».

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