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«Cuando uno tiene sed, pero el agua no está cerca»

La escasez de agua se ha convertido en uno de los problemas más urgentes, cada vez en más zonas del mundo, incluida la nuestra, tal y como podemos ver por el estado de los ríos y embalses en temporada de sequía

Iñaki Delaurens

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Imagen del río Ebre, protagonista de noticias y foco de atención en épocas de sequía en Catalunya.  FOTO: Joan Revillas

Imagen del río Ebre, protagonista de noticias y foco de atención en épocas de sequía en Catalunya. FOTO: Joan Revillas

El título de este artículo hace alusión a la letra de una canción de Jarabe de Palo de 1998 que precisamente se llama Agua. Aunque el tema, de hace 20 años, habla de los sentimientos hacia una chica, nos sirve para poner el acento en la escasez de agua, un reto actual y de futuro.   

El agua es un recurso finito y vulnerable que resulta esencial para el desarrollo de la vida. Su gestión eficiente resulta indispensable para el progreso de las sociedades y la conservación del medio ambiente. El cambio climático es uno de los principales motivos de las sequías que en los últimos años hemos visto en Catalunya. El desarrollo de acciones de gestión sostenible del agua y la preservación de los espacios fluviales resulta vital para encarar estas épocas de falta de agua. 

Catalunya vive desde primeros de 2016 un periodo hidrológicamente muy seco, donde la pluviometría ha sido muy escasa y muy por debajo de la media de años anteriores. Actualmente se mantiene la sequía meteorológica y casi el 75% de los municipios de cuencas internas se encuentran en sequía por falta de lluvia, pese a las recibidas recientemente.

L’Agència Catalana de l’Aigua (ACA) tiene activado todo un conjunto de medidas de carácter preventivo y de gestión del agua bajo criterios de máxima eficiencia y ahorro para garantizar los diferentes usos y compensar el descenso de las reservas de agua, de acuerdo con las directrices del Plan especial de sequía.

Recuerdos de tiempos de sequía
Jordi Molist, director del área de Abastecimiento del ACA, explica que nuestra sociedad está muy concienciada en el ahorro del agua: «En Catalunya el principal uso del agua es para uso doméstico. Somos siete millones y medio de habitantes y la gente está muy concienciada, sobre todo después de la última gran sequía en 2007-2008. Desde entonces el consumo bajó mucho y se ha mantenido. Así, lo que no ahorramos se queda en los ríos y reservas de embalses. Si volviéramos a gastar como antes, necesitaríamos 60 hm3 más al año, que es la capacidad de la desalinizadora del Llobregat al año».

«En 2002, 2005 y 2007-2008 sufrimos tres grandes sequías. Después tuvimos años buenos, pero los últimos tres han sido secos, sobre todo 2017, en el que acumulamos déficit pluviométrico. Para combatir las épocas de sequía hoy en día hay más recursos como pozos, desalinizadoras y descensos de los acuíferos y embalses no tan notables. De todas maneras, en algunas cuencas los niveles son bajos», añade Molist.

Ahorro de consumo y económico
Una parte vital en el ahorro del agua, relacionada con su consumo, son los pequeños gestos de nuestra rutina: «Lo que tiene un mayor impacto en el ahorro del agua son los hábitos de los ciudadanos y en esto se ha avanzado mucho. También hay otros aspectos como la mejora progresiva de las instalaciones de las casas, como los economizadores de agua para los grifos. Cada pequeño gesto se nota y todo suma en la sensibilización de los ciudadanos».

Acerca de otros factores exteriores, jardines y piscinas, el miembro de ACA dice que «no tienen tanta incidencia. En Catalunya el uso de agua potable para los jardines es muy bajo. Además, cada vez hay más ordenanzas locales que obligan a las urbanizaciones con jardín a instalar un sistema de recogida de agua de lluvia. En cuanto a las piscinas, antes se solían vaciar en invierno, pero ahora no. La gente ha optado por aplicar productos para el invierno o cubrirlas directamente». 

Respecto a si tendremos un año seco como los recientes, Molist aclara: «Es complicado hacer previsiones para saber si la primavera será buena o seca, pero en cualquier caso, lo importante es que tenemos recursos alternativos para ralentizar las pérdidas de las reservas con las desalinizadoras y acuíferos que se reservan para épocas de sequía por ejemplo». 

Otra de las medidas ejemplares para combatir la sequía es la reutilización del agua. En este sentido, Jordi Molist destaca el proyecto de Aitasa (Aguas Industriales de Tarragona SA) que gracias a sus membranas osmóticas permite utilizar el agua de las depuradoras para torres de refrigeración de la industria química: «Es un ejemplo de hacia dónde tenemos que ir, ya que se consigue una agua más pura que la potable porque se le extraen todas las sales».

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