El ecosistema emprendedor de la Catalunya Sud, visto desde Silicon Valley

Dos profesionales del capital riesgo y la inversión en startups analizan desde los EEUU la realidad local

Rafael Servent

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El ecosistema emprendedor de la Catalunya Sud, visto desde Silicon Valley

El ecosistema emprendedor de la Catalunya Sud, visto desde Silicon Valley

Bajo el título Descobreix les claus de la inversió en startups de la mà de dos reusencs a Califòrnia se llevó a cabo hace unos días la segunda de las jornadas previas a la próxima celebración, el 10 de febrero en Reus, del Fòrum d’Inversió CAT SUD, un encuentro entre emprendedores que buscan financiación para sus proyectos, por un lado, e inversores atentos a nuevas oportunidades, por el otro.

En la jornada del pasado 18 de noviembre, en formato remoto y a cargo de Josep Anton Aliagas -Tech Investement Banker, Managing Partner en DIS Capital (empresa especializada en la aceleración de proyectos empresariales de alto componente tecnológico y rápido crecimiento en todo el mundo)- e Isaac de la Peña -General Partner en Conexo VC (venture capital focalizado en la inversión en startups tecnológicas, especialmente en desarrollo de software y en sectores de alto crecimiento)-. se abordaron algunas de las claves en el mundo de la inversión en startups.

Un concepto sobrevoló el encuentro: ambición. Y, junto a él, mirada global y digitalización. «Cuando hablo con recién titulados universitarios -explicó Josep Anton Aliagas-, les recomiendo que, en lugar de buscar un primer empleo en grandes empresas, miren entre las startups que hay en el mundo en su sector, porque cualquier persona de Reus o Tarragona puede estar hoy trabajando en una startup de Silicon Valley. El trabajo no está en el territorio, sino en el ordenador y, del ordenador, al mundo».

«Es importante que no te diluyas demasiado al principio, o estarás trabajando para otros» - Isaac de la Peña, Conexo VC

Lo mismo sucede llegado el momento de buscar inversores para un proyecto empresarial: «Aquí -prosigue Aliagas, en alusión al ecosistema local de inversores, sudas sangre para conseguir un ticket de 30.000 euros. En EEUU, con un Power Point te dan tres millones».

Lo cual no significa, ni mucho menos, que los regalen. «Criterios para fijar la valoración de una startup en fase semilla -explica Aliagas-, normalmente no los hay, más allá de no diluirte accionarialmente por debajo de un 30%. Pero lo que sí sucede en los EEUU es que [tras recibir una inversión en una ronda de financiación] tienes entre 12 y 18 meses para gastarte todo el dinero que te han dado, y que la compañía crezca a tope entre rondas».

«Y si no creces -prosigue Aliagas-, en la próxima ronda no tendrás más dinero. Si funciona, dinero tendrás siempre hasta llegar a Bolsa. La palabra clave siempre es crecimiento».  

Aquí falta ambición: no se puede esperar a que todo venga hecho, has de asumir riesgo

«La volatilidad en el mundo de la inversión -añade Isaac de la Peña- es enorme, y la gran diferencia la da el conocimiento. A un inversor que se inicia le recomendaría que no lo hago solo. La experiencia es un grado: que invierta muy poquito al principio y aprenda mucho».

De la Peña coincide con Aliagas en que, en general, y visto desde la distancia de Silicon Valley, aquí «falta ambición: no se puede esperar a que todo venga hecho, has de asumir riesgo». Un riesgo que para el inversor es menos si lo comparte, y que en el caso del emprendedor multiplica sus oportunidades si cuenta con una mirada global. «Antes -explica Isaac de la Peña- estabas limitado a las relaciones que tenías en Reus y Tarragona: ahora puedes conectar con gente de Silicon Valley. Hay compañías que ya nacen distribuidas desde el principio, y más desde que empezó la pandemia».

  • Diferentes culturas

Las diferencias, sin embargo, no son solo de ambición o mirada. Hay algunos lastres locales en nuestra cultura emprendedora, que vistos desde esa distancia no son un buen equipaje. Esas diferencias culturales las ejemplifica Josep Anton Aliagas con las redes de apoyo al emprendimiento que tienen las universidades: «En los EEUU -explica-, levantar dinero para startups es prioritario para una universidad; aquí no lo es».

«Cosas como tener créditos Enisa, visto por los americanos, son algo tóxico» - Josep Anton Aliagas, DIS Capital

Es más: cuando algunas de estas instituciones entran en el accionariado de esas startups, añade Aliagas, acaban siendo un lastre que ahuyenta a futuros inversores. Malas prácticas como tratar de acaparar el máximo de acciones, diluyendo las participaciones de los fundadores, son un ejemplo destacado. «Es importante -explica Isaac de la Peña- que no te diluyas demasiado al principio porque, si no, entonces estás trabajando para otros», y eso nunca es una buena señal para un inversor profesional.

«El inversor americano -coincide Josep Anton Aliagas- no quiere invertir en una compañía donde el fundador no tiene una parte importante, porque si no, perderá interés y no estará involucrado». Sobre las participaciones accionariales de instituciones públicas, Aliagas explica que todo «depende del rol que asuman: si es un rol activo y molestan, entonces es tóxico. Cosas como tener créditos Enisa, visto por los americanos, son algo tóxico».

«Es algo -añade Isaac de la Peña- que no solo sucede con las universidades» u otras instituciones públicas. «También es un problema que una gran empresa tenga una parte muy importante del capital de una startup. Eso también es tóxico, y molestan».

«Es muy importante -concluye Isaac de la Peña- mirar muy bien qué inversor eliges, porque dependiendo de cómo, puede llegar a ser tóxico si no tiene idea de tu sector. Desde el lado del inversor, por otro lado, la especialización es importante, porque no puedes estar al día de todo».
 

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