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Expertos en maquinaria agrícola

Industrias Jubus lleva casi 100 años en el sector con mecanismos de calidad y resistencia

Cristina Valls

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Jubus dispone de 25 empleados en el complejo. Foto:  Alfredo González.

Jubus dispone de 25 empleados en el complejo. Foto: Alfredo González.

Industrias Jubus (por su fundador Juan Busquets Crusat) de Reus, afincada en la ciudad desde hace 96 años, se ha labrado una trayectoria de lo más consolidada en lo que se refiere a la fabricación, reparación y venta de maquinaria agrícola industrial, tanto en el ámbito nacional como internacional. La compañía apareció en un momento clave del cultivo de la avellana y la almendra en el territorio, pero no se ciñió únicamente a los frutos secos, sinó que con el tiempo también se abrió a los cereales, el cacao y el café, entre otros productos de consumo alimentario. 

De hecho, la primera patente que realizó el fundador, Juan Busquets, fue la de la máquina rompedora de almendras y, más tarde, fue el turno de la separadora, cuya función era dividir la cáscara del fruto. Tiempo después, el mercado (por aquel entonces aún local) exigía hacer lo mismo con las avellanas, y crearon las recogedoras de suelo. 

El catálogo de máquinas fue haciéndose cada vez más grande. Con lo que sus rompedoras de frutos secos, limpiadoras, clasificadoras de cacao y café, motocultores, segadoras y recolectoras de avellana, entre otros equipos, calaron hondo en el sector. Tal fue el ritmo de trabajo que llegaron a tener hasta 300 empleados, incluso delegaciones repartidas en lugares como Zaragoza, Palencia e  incluso Italia. La compañía ha gestionado todo tipo de soluciones y recambios para este tipo de maquinaria. Así pues, repasamos los logros y los aprendizajes con la tercera generación al frente de  la empresa familiar, con Josep y Jordi Busquets.  

La histórica empresa ha pasado, también, por momentos complejos. En 2015, una operación fallida en Egipto provocó que fuera declarada en concurso de acreedores. Superada esa etapa, tuvieron que reinventarse. «Hasta hace unos cuatro años, realizábamos toda la fabricación aquí, en la capital del Baix Camp, pero vimos que salía más a cuenta externalizarlo fuera del Estado, ya que es mucho más barato. Aquí cerramos encargos a pequeña escala con marcas del sector», explican los hermanos Busquets.

Actualmente, está la tercera generación al frente del negocio familiar

 Así pues, las máquinas al completo se realizan, mediante las directrices y tecnología de Jubus, por empresas extranjeras (ubicadas en Argentina, Brasil, Italia, Turquía, Bielorrusia y Dinamarca) y las distribuyen en exclusiva por el Estado. Al año, no contabilizan por máquinas distribuidas sino por instalaciones. «Puede que hayamos realizado la entrega de entre 20 y 25 proyectos de maquinaria al año», exponen. 
La compañía reusense, en este caso, se encarga de especificar a dichas empresas colaboradoras sus necesidades. En este sentido, cobra mucha importancia el departamento de ingeniería, desde donde se ponen en marcha los proyectos de trabajo. 

«Recientemente, fuimos con unos clientes a Estambul, y de allí hasta la ciudad de Mersin, para visitar una fábrica. Estamos hablando de un área de trabajo de hasta 50.000 metros cuadrados de fabricación, con 400 trabajadores. ¿Cómo puedes competir con eso? Y están haciendo lo mismo que nosotros en Jubus. Además, son flexibles: si quieres cambiar la localización del motor de una máquina, o el color, lo hacen de forma resuelta, con calidad europea y con precios competitivos», describen. La única salida, apuntan, es trabajar con ellos. 

Relevo generacional 
Para estar en activo desde el 1924, la familia Busquets ha tenido que adaptarse a las necesidades y tendencias del mercado. «Hemos tenido que ser camaleónicos sin movernos del sector, aunque implementando según qué procedimientos. Si ahora sale la posibilidad de trabajar con el pistacho, reforzaremos esa parte; hicimos lo mismo en plena época del cereal», repasan. 

Ponen como ejemplo la apuesta que hizo su abuelo. Hacia finales de la década de 1930 y principios de la del 1940, el fundador comenzó con las primeras exportaciones de maquinaria de madera para tratar el cacao en Guinea. «Otra de las primeras exportaciones fechan del 1929, aproximadamente, hacia Italia», resumen. Y, de la época de Franco, conservan cartas manuscritas por Juan Busquets Crusat que prueban que pidió al gobierno español que les dejasen importar cojinetes de Alemania. «La empresa tenía esa necesidad para la fabricación de máquinas y en el Estado habían restricciones para importar según qué elementos. No deja de ser curioso. Y es que son casi 100 años», detallan. 

  • Trabajadores. Cuentan con 25 empleados repartidos en los talleres y en la oficina técnica, entre otros departamentos.
  • La sede en Reus. Jubus dispone de una sede de 15.000 metros cuadrados de terreno con 10.000 metros cuadrados edificados. 
  • Facturación. Al cierre del ejercicio, Jubus facturó unos 4 millones de euros, cantidad que ha crecido en un 15% aproximado en relación al año anterior según indican, «durante la evolución del negocio». Y es que hay que tener en cuenta que desde Jubus ya no se fabrican máquinas. «Ahora nos dedicamos a la distribución de piezas de recambio, de tecnología de motores», recuerdan.
  • Invertir en capital humano y técnico. Desde la compañía se le da mucha importancia a la inversión de capital humano experimentado y, cómo decíamos, técnico. «Y es que si se han de cerrar acuerdos en el  extranjero, lo que queremos también es hacer un seguimiento», dicen los Busquets. 

Cabe decir, sobre el relevo generacional que, desde el principio en la familia «tuvimos muy claro que la actividad empresarial tendría una continuidad por nuestra parte», señalan. «Lo que sucede en empresas como la nuestra, con una trayectoria prolongada es exactamente que te inculcan desde siempre el querer ser empresario. Creces con ello. Coger el relevo implica responsabilidad y no es fácil sacar adelante una empresa», especifican. En esta línea, son realistas y vaticinan que, para el futuro, la generaciones que vengan no tendrán la «obligación de ser tan industriales, deberán saber de finanzas y tener nociones comerciales», resuelven. Eso, y tener un buen departamento técnico. 

Avances tecnológicos 
Los tiempos han cambiado, puesto que antes contaban con profesionales que diseñaban, dibujaban e inventaban las máquinas; hoy en día toda esa etapa ha quedado atrás. La familia ha sido testigo de grandes avances tecnológicos de maquinaria a partir de los que se han puesto al día. Jordi Busquets habla, por ejemplo, de maquinaria puntera de selección óptica por color de legumbres o cereales, obtenida gracias a sus cámaras digitales y de lo más precisas. Destaca, incluso, su rendimiento: «Hay mecanismos para tratar el arroz que pueden llegar a los 10.000 Kg/hora». 

La empresa reusense innova nutriendo el departamento técnico de ingenieros preparados

Si echamos la vista atrás, Jubus empezó con las ya mencionadas rompedoras de almendras, y las máquinas para trabajar en el campo; con la llegada de las multinacionales, pasaron a trabajar con cosechadoras y motocultores; más tarde, con mecanismos de interior que trataban el cereal (limpieza, clasificación y selección de semillas); también hicieron tostadoras de café industriales; y, en la actualidad, siguen haciendo todo lo mencionado. 

«No hemos ido eliminando productos y haciendo otros distintos, sinó que hemos ido incrementando la producción, además en un terreno como es el campo, que siempre necesita lo mismo, simplemente se moderniza y el consumo, hoy en día, se ha incrementado», manifiestan. 
Según contabilizan, disponen de 25 empleados en total, con personal que trabaja en los talleres, la administración y en la oficina técnica de ingeniería, entre otros departamentos. Creen firmemente que un buen plan de comunicación es clave para establecer relaciones comerciales en el exterior. Hay que estar versado en conocimientos técnicos, «pero también dominar idiomas», reconocen. 

Ese es, dicen, el secreto para seguir al pie del cañón. «Antes viajar era toda una odisea, hoy se ha convertido en una asignatura obligatoria para cerrar tratos comerciales y de negocios. En la actualidad, todo está cerca», aseguran Jordi y Josep Busquets.

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