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La caída del turismo afectó más a la Costa Daurada que el Ebre

El informe de la Càtedra per al Foment de la Innovació Empresarial 
y el GRIT refleja una caída de las pernoctaciones del 72 por ciento

REDACCIÓN

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Los ERTE afectaron a 86.575 trabajadores del Camp de Tarragona y Terres de l’Ebre en el cuarto trimestre del año pasado. FOTO: EFE

Los ERTE afectaron a 86.575 trabajadores del Camp de Tarragona y Terres de l’Ebre en el cuarto trimestre del año pasado. FOTO: EFE

El impacto de la Covid-19 en la economía del Camp de Tarragona y de las Terres de l’Ebre, como no podía ser de otro modo, centra el informe de coyuntura económica correspondiente al último trimestre de 2020. El documento, elaborado por la Cátedra per al Foment de la Innovació Empresarial y el Grup de Recerca d’Indústria i Territori (GRIT), se presentó ayer en un acto organizado por las Cambres de Reus, Tarragona, Tortosa y Valls.

El informe destaca que el ejercicio de 2020 ha sido atípico, y que la segunda década del siglo XXI terminó tal y como se inició, con una situación «confusa y crítica». La dinámica productiva se mantiene a través de impulsos públicos, mientras que la crisis financiera entonces supuso un descontrol de la deuda y quiebras que llevar a un largo período de depresión. En estos momentos las expectativas son más positivas y se confía en que el control de la pandemia reactivará la actividad económica, a pesar de las dificultades de muchas empresas y consumidores, y los nuevos posicionamientos que se implantarán en los mercados.

La segunda de las conclusiones es que, mientras que en el conjunto español y catalán la caída del PIB fue superior al 9%, el indicador de la utilización de la capacidad productiva de la zona es del 57,8%. Esta cifra representa 28,2 puntos menos que en 2019 y hace temer que la caída del PIB será superior a la de otras zonas.

En tercer lugar, el informe de coyuntura señala que el empleo disminuyó un 4,19% interanualmente y el paro aumentó en 23.100 personas, con una tasa que alcanzó el 17,47%, la más elevada desde 2015 y superior a la catalana y española.

Las contrataciones laborales disminuyeron (-28,4%) y los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) afectaron a 86.575 trabajadores y 13.627 empresas. La caída de afiliaciones a la Seguridad Social fue del 2% (aproximadamente, unas 6.000 personas). Los ERTE mantuvieron el nivel de afiliación.

La cuarta conclusión del informe recoge que el número de empresas aumentó un 1,71%, principalmente por el aumento de las que no tienen trabajadores y de los autónomos en un 3,78%, mientras que las sociedades disminuyeron en un 0,90%. Además, las empresas creadas en el último tramo del año tuvieron poca capitalización, lo que muestra que en la demarcación la capitalización de las sociedades creadas es la mitad de la del conjunto catalán.

El quinto punto del informe, dedicado al sector turístico, recoge el gravísimo impacto de las restricciones derivadas de la Covid-19 en este ámbito. Todos los datos relativos al turismo llevan a considerar 2020 como «un ejercicio muy malo», ya que el número de pernoctaciones disminuyó un 72,02% y el de viajeros, un 68,08%. La limitación de la movilidad de las personas repercutieron principalmente en hoteles y apartamentos, y en menor medida en campings y casas rurales. El documento elaborado por la Càtedra d’Innovació i Empresa y el GRIT hace tres consideraciones importantes sobre la temporada. En primer lugar, señala que la caída fue superior en la Costa Daurada que en Terres de l’Ebre; en segundo lugar, que el descenso más significativo se registró entre el colectivo de los no residentes; y en tercer lugar, que la crisis vivida tendrá consecuencias sobre la viabilidad futura de muchas empresas.

En cuanto al comercio, cayó un 14,48% con respecto a las exportaciones, y un 24,43% con respecto a las importaciones, unas disminuciones superiores a las de los conjuntos catalán y español. Hubo una disminución del 19,28% del tráfico de mercancías portuarias. Respecto a la caída general de la actividad productiva, la disponibilidad de financiación para

mantener los niveles de consumo y de actividad permitió frenar una mayor debacle.

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