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La importancia de adaptarse a la demanda con la mirada puesta en el futuro

La empresa ByDemes distribuye material electrónico de seguridad, pero ahora, además, también reparte unos medidores de CO2 para controlar la calidad del aire

Marina Pérez

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La importancia de adaptarse a la demanda con la mirada puesta en el futuro

La importancia de adaptarse a la demanda con la mirada puesta en el futuro

La pandemia ha hecho modificar casi todos los planes de nuestras vidas. El día a día de las personas se ha visto totalmente marcado por un virus que ha hecho tambalear la economía de todos los países del mundo. Pero siempre hay aquellas empresas que en las crisis ven oportunidades, y son capaces de adaptarse al momento, la situación y reconocer las necesidades del mercado. ByDemes Group se ha dedicado siempre a distribuir e instalar material electrónico de seguridad en el continente europeo, africano y del Oriente Medio. Sin ir muy lejos en Tarragona instalaron los sistemas de vigilancia y control del Centro Penitenciario Abierto, y han trabajado con Innovyn España, Elix Polymers o Ardagh Group entre otras. Ahora además de todo este material de seguridad también distribuye unos medidores de la calidad del aire. Se trata de unos aparatos de tres marcas diferentes: LifeSmart, ZWave y Vesta. En algunas comunidades autónomas se han repartido entre los colegios para saber cuándo ventilar, y la demanda esta aumentando en hoteles y restauración. 

La sociedad tiene más conciencia sobre las partículas que contaminan el aire y la necesidad de tener espacios ventilados. La pandemia ha hecho que algunos sectores se pongan las pilas en este sentido y busquen métodos para medir la contaminación.

«Empezamos a trabajar para poder distribuir estos aparatos a partir de una guía que sacó el Consejo Superior de Investigaciones Científicas» apunta Óscar Rubí, director de Ingeniería de la empresa. Añade que «en Zaragoza se inició un protocolo para aumentar el confort térmico en las aulas de los colegios, y se implementó la medida de poner estos medidores de Co2, y en Mallorca es obligatorio ponerlos en bares y restaurantes». Ahora parece que esto empieza a tener recorrido en toda la demarcación de Tarragona. De hecho desde ByDemes ya han vendido estos sistemas en algunos hoteles y en un geriátrico. Los responsables de los hoteles los suelen colocar en las zonas de restauración, ya que es dónde se junta más gente y el aire se puede concentrar fácilmente.

Su funcionamiento es relativamente sencillo. Los equipos se programan y calculan las partículas por millón que hay en el aire. Si se superan las 1.500 partículas por millón se tiene que activar el sistema de ventilación. Cuando el detector nota que ya hay una concentración de 1.000ppm envía una aviso al móvil a través de una aplicación que se descarga de forma totalmente gratuita. Siempre y cuando se conecte un sistema de extracción de aire, puede regenerarse automáticamente el clima de la sala.

La empresa: Su sede principal está en Madrid, pero tiene ocho oficinas repartidas por toda Europa, y su actividad comercial se expande en más de 45 países. Además actualmente cuenta con más de 140 trabajadores, repartidos entre las diferentes oficinas que tienen en España, pero también en las sedes de Europa. 

Más allá de los sistemas de seguridad electrónicos: Este momento y la demanda derivada de la pandemia ha hecho que apueste por unos sistemas de seguridad que van más allá de la vigilancia. Intentan garantizar el bien estar de aquellas zonas cerradas dónde se concentran diferentes personas y la concentración del aire cambia. 

Mercado internacional: Ya hace años que trabajan con unas 40 marcas de todo el mundo, y líderes en el sector. Aun así disponen y desarrollan sus productos propios bajo dos firmas diferentes. Un 30% de los proyectos que llevan a cabo son internacionales y tienen representación comercial en tres continentes. 

El director de Ingenieria ve en estos medidores el futuro perque al final «mides el dióxido de carbono, que es tóxico, y más allá de la pandemia, te sirve para tener una calidad del aire aceptable». «Es un sistema que ha venido para quedarse, porqué no solo previene la COVID-19, además facilita que siempre haya un aire sano y que se vaya renovando», apunta Rubí. 

La principal demanda es de las escuelas, «para no poner en riesgo a los alumnos y que no pasen frío», pero también hay un interés importante por parte de los hoteleros y los restauradores, ya que quieren crear una especie de sello de calidad en los establecimientos que garanticen la máxima seguridad posible.
 

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