La máquina de la abuela pervive en Valls

Carla Dalmau diseña y confecciona prendas de ropa informal que vende de forma directa con la marca Tacatà a través de canales online y, recientemente, ferias

Rafael Servent

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Carla Dalmau, en su taller de Valls. Foto: Pere Ferré

Carla Dalmau, en su taller de Valls. Foto: Pere Ferré

Carla Dalmau (Valls, 31 años) empezó a coser con 14 años, de manera autodidacta, con una vieja máquina de su abuela. Su afición la llevó a cursar luego un ciclo superior de Patronaje y otro de Indumentaria, compaginando sus posteriores empleos con una vocación que nunca abandonó, aunque el mercado laboral le ofreciese pocas oportunidades para seguir en ello.

«Siempre me había costado encontrar trabajo de esto», explica, recordando sus empleos en Barcelona como camarera y, de forma puntual, en el vestuario de series de televisión y compañías de teatro. Hasta que, regresada a su Valls natal, finalmente encontró un trabajo en Tarragona en un taller que se dedicaba a hacer arreglos de ropa para unos grandes almacenes. Allí entró en contacto «con aquellas mujeres mayores y con mucha experiencia» que encontró como compañeras y que hicieron «que aprendiese a coser».

Algunas de las prendas que comercializa Tacatà. Foto: Pere Ferré

«Me pasaba todas las horas que podía mirándolas coser -explica-, fijándome en sus movimientos, en cómo trabajaban. Coser es un oficio, y allí lo adquirí». De ese taller pasó a una empresa de Reus dedicada a la confección de bolsos, donde el contacto con la vertiente más empresarial de esta industria terminó por completar su proceso mental hacia el emprendimiento. «Cogí el impulso para arrancar con mi propio proyecto, que era una cosa que siempre había tenido en la cabeza».

«Un día -recuerda- descubrí que de hecho ya tenía el taller montado, en una sala grande  de casa de mis padres, donde durante años había ido instalando las máquinas industriales que iba comprando. Y pensé que era el momento. Me dije: ‘¿Por qué esperar más?’». El 1 de marzo de 2020, tras su paso por Valls Genera, nacía Tacatà. Un nombre que, como cuenta esta emprendedora, evoca el sonido del traqueteo de una máquina de coser, pero también ese gesto de arte flamenco, de creación culminada.

Desde Valls, Carla Dalmau diseña y confecciona sus propias colecciones de ropa, que mayoritariamente vende de forma directa por Internet, a través de su página web y de su perfil en Instagram (@tacata2.0). Como otros proyectos nacidos en vísperas de la Gran Reclusión, la venta directa y online fue la única opción para esta emprendedora, que justo ahora ha empezado a acudir a ferias presenciales. «Quizás me perdí haber ido a más ferias -reflexiona-, pero creo que no me ha ido tan mal, porque la gente respondió, con conciencia de proximidad».

«Si hay que alargar tres centímetros más de brazos o ensanchar caderas, se hace» (Carla Dalmau)

Hoy, Carla Dalmau no piensa desaprovechar ese capital acumulado con su actividad en Internet, pese a incorporarse al circuito de ferias. «La web e Instagram no se pueden abandonar -explica-, porque son muy importantes hoy en día. Pienso que, para mí, Internet es primordial, sobre todo con el trato directo a través de Instagram, porque normalmente trabajo bajo pedido, con posibilidad de personalizar las prendas: si hay que alargar tres centímetros más de brazos o ensanchar caderas, se hace. Pero tener el comentario directo de la gente en una feria, vendas o no vendas, también es importante. Son cosas complementarias».

Con una colección de prendas de ropa «informal, para el día a día», compuesta por faldas, jerseys, camisetas y sudaderas, los precios de venta al público (con 6 euros de costes de envío al margen) van desde los 4 euros por una goma para el pelo a los 60 euros por una sudadera para chico, pasando por los 18 euros por una camiseta, 20 euros por una falda o 45 euros por un jersey. 

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