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La multinacional sueca Essity consolida Puigpelat como pionera en Industria 4.0

El grupo industrial de productos de higiene y salud tiene en sus instalaciones del Alt Camp el centro piloto para digitalización de control de procesos, sensores inteligentes y análisis de datos 

Rafael Servent

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Línea de producción de pañales en las instalaciones de Essity en Puigpelat. FOTO: Cedida

Línea de producción de pañales en las instalaciones de Essity en Puigpelat. FOTO: Cedida

Essity, multinacional sueca dedicada a la producción de artículos de consumo en el mercado de la higiene y la salud -tales como papel higiénico o pañales-, ha consolidado su centro de producción de Puigpelat (Alt Camp) como un referente en Industria 4.0.

Muchos de los proyectos de digitalización que se han implantado en los centros de producción que esta empresa tiene por todo el mundo (con unos 46.000 empleados y una facturación global de unos 12.200 millones de euros en 2019) han tenido en Puigpelat sus primeras pruebas piloto.

Una historia de décadas en el Camp de Tarragona. En el año 2017, SCA agrupó bajo el nombre de Essity sus divisiones de salud e higiene. Mantuvo SCA para su actividad forestal. La historia de esta multinacional sueca en el Camp de Tarragona se remonta a finales de los noventa del siglo pasado, cuando adquirió Transformaciones Marpo en La Riba. Un centro de producción que cerró para concentrar toda su actividad en la planta de Puigpelat inaugurada en 2005.

Miriam Guasch, directora de operaciones en Essity España. FOTO: Cedida

Lo explica Miriam Guasch, directora de operaciones en Essity España: «Estamos trabajando mucho en Industria 4.0, para mejorar la eficiencia e incrementar la productividad». Una transición digital que empezó con la automatización y robotización de su logística, y que luego siguió con la digitalización de sus procesos productivos, «invirtiendo mucho en máquinas de papel y de producción».

La Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés), con la sensorización y conexión de sus líneas de producción, empezó en el año 2017 y ha sido una de las áreas destacadas en este proceso de transición hacia la Industria 4.0. 

«Puigpelat -explica Miriam Guasch- ha sido el centro piloto de Essity en digitalización en el control de procesos, en sensores inteligentes y en análisis de datos, siempre con la vista puesta en mejorar la calidad de los productos». Su experiencia ha servido para extender después al resto del grupo estas iniciativas, que siguen sucediéndose en un proceso de transformación constante hacia la Industria 4.0.

Toda la pasta de papel utilizada en Puigpelat para la elaboración de tisú cuenta con certificado FSC de sostenibilidad. A ello hay que sumarle líneas de producto con fibras no blanqueadas.

Las dimensiones de esta planta explican que juegue este rol en la estructura de esta multinacional sueca. Tras una planta ubicada en Alemania, la de Puigpelat es la segunda con mayor producción de todo el grupo. Con 24 hectáreas construidas y una capacidad de producción de 850 millones de rollos de papel higiénico y 1.000 millones de pañales al año, en estas instalaciones trabajan de forma directa 500 personas, más otro centenar de puestos de trabajo indirectos.

El consumo de agua se ha reducido un 17,5% en los últimos cuatro años.

Essity Ventures

La nueva iniciativa en la que ahora ha entrado Essity España, y donde el centro de producción de Puigpelat también es uno de los pioneros, es el proyecto Essity Ventures -al que se incorporaron en noviembre de 2020-, dirigido a colaborar en proyectos emprendedores alineados con su visión de empresa.

«Hemos sido escogidos por nuestro ecosistema emprendedor -explica Miriam Guasch-, y de lo que se trata ahora es de que los emprendedores nos presenten proyectos. Ya hemos recibido algunos, y cualquiera puede aplicar. A partir de ahí, Essity Ventures colaborará con cada empresa de la manera que necesite: valorando si entra por financiación, por conocimiento, por magnitud...»
Industria esencial

La logística de Essity en su centro de producción de Puigpelat tiene un grado de automatización y robotización muy alto.

Hace un año, Essity fue una de las empresas consideradas esenciales con la declaración del estado de alarma, tras el estallido de la pandemia global de Covid-19. Los días en los que la ciudadanía acaparaba alimentos y bienes de consumo (entre ellos, el papel higiénico), llevaron a la planta de Puigpelat a incrementar su producción de papel higiénico entre un 40% y un 50% respecto a su cifra habitual, que se sitúa en los dos millones de rollos al día.

«Tan pronto como vimos lo que sucedía en China -explica Miriam Guasch-, empezamos a estocar materias primas, lo que nos sirvió para poder seguir distribuyendo producto de manera ininterrumpida durante esos meses en que aumentó tanto la demanda». Hoy, la situación se ha normalizado, aunque siguen atentos a «cómo evolucionan los mercados».

El papel tisú es el principal producto en Puigpelat, con un 80% de su facturación, frente al 20% que representa el negocio de personal care (donde se integra la producción de pañales), que incorporaron en el año 2014. También en eso fueron pioneros en su grupo, al ser la primera planta que contaba con dos unidades de negocio distintas (tisú y cuidado personal).

Línea de producción de rollos de papel higiénico.

En Puigpelat, Essity cuenta con dos máquinas para fabricar papel tisú, donde transforma la pasta de papel que recibe (en un 65%, a través del Port de Tarragona) en enormes bobinas, para luego convertirlo en productos de consumo mediante las once líneas de producción de tisú, a las que deben añadirse otras tres líneas de producción de pañales.

Comercializados bajo las marcas Tork o Colhogar (entre otras) y con una parte importante de su producción destinada a las marcas de las principales cadenas de distribución que hay en España, alrededor de un 8% de los productos que salen de las líneas de Puigpelat tienen como destino la exportación.

Essity España facturó en el año 2019 (en su último ejercicio disponible) un total de 557 millones de euros. El peso de Puigpelat es importante en el conjunto, con cerca de la mitad de los aproximadamente 1.200 trabajadores que se reparten en sus tres centros de producción (en Puigpelat, Navarra e Islas Canarias) y sus dos oficinas comerciales en Barcelona y Madrid.
 

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