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Las dos caras de Barcelona para los emprendedores del sur de Catalunya

¿Cómo pueden las comarcas de Tarragona aprovechar y canalizar la energía emprendedora de Barcelona?

Rafel Servent

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Las dos caras de Barcelona para los emprendedores del sur de Catalunya

Las dos caras de Barcelona para los emprendedores del sur de Catalunya

Barcelona está de moda para emprender. Un 8,63% de la población de esa demarcación con edades comprendidas entre los 18 y los 64 años estuvo en 2018 implicada en el impulso de algún proyecto de empresa startup, la tasa más alta de los últimos 12 años.

Unas decenas de kilómetros más al sur, la demarcación de Tarragona exhibe cifras menos brillantes. Con un 6,20%, la tasa de actividad emprendedora (TEA, en sus siglas en inglés) es la más baja de las cuatro demarcaciones catalanas, donde tras el liderazgo de Barcelona (8,63%) le siguen Lleida (8%), Girona (6,58%) y, por último, Tarragona (6,20%), que queda por debajo de la media catalana (8,13%), europea (8%) y española (6,39%).   

Son algunos de los datos que se extraen de la lectura comparada del último Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Catalunya 2018-2019, presentado hace poco más de dos semanas en el marco del salón BIZ Barcelona, dedicado al emprendimiento. La pregunta es: ¿Estamos realmente tan a la cola en las comarcas del sur de Catalunya? La respuesta es que no.

Carlos Guallarte, profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y director de este estudio, matiza que el grueso de la muestra sobre la que se sustentan sus resultados se concentra en Barcelona y que, para empezar a tener algo más concluyente en las otras tres demarcaciones catalanas, debería duplicarse la muestra de encuestados en cada una de ellas: «La TEA que se obtiene en Tarragona puede tener valor de tendencia, pero poco más».

Una explicación está en quién impulsa a escala catalana este proyecto global, que tiene réplicas en otros 49 países del mundo. Promovido por Catalunya Emprèn (dependiente del Departament d’Empresa i Coneixement) y la Diputació de Barcelona, el GEM de Catalunya ha sido elaborado conjuntamente por el Institut d’Estudis Regionals i Metropolitans de Barcelona y la UAB. El foco en Barcelona es claro. Que demarcaciones como Tarragona puedan tener márgenes de error más altos en sus resultados tiene su lógica.

Para ejemplo, la oscilación que presentó en el informe inmediatamente anterior, relativo al ejercicio 2017-2018. A estas alturas del año pasado, la TEA de la demarcación de Tarragona era del 7,61%, lo que suponía 1,53 puntos más que el año anterior, cuando ese porcentaje era del 6,08%. Pero no solo el número de emprendedores había crecido de un año para otro sino que, en términos relativos, las comarcas del sur de Catalunya fueron las que experimentaron el mayor empuje en la TEA de entre las cuatro demarcaciones catalanas.

Vistas las oscilaciones, ¿hay alguna tendencia de fondo estable que se pueda analizar? Sí. Por un lado, el fenómeno de la eclosión de «startups tecnológicas en Barcelona, que como destino emprendedor está de moda -explica Carlos Guallarte-, con mano de obra cualificada y relativamente barata, y además con menos rotación que en otros hubs emprendedores».

Por otro lado está «la atracción de centros de I+D de multinacionales en Barcelona porque se valora el clima, el sol y playa, es decir las condiciones de vida» destaca Guallarte. Tan simple como que Barcelona tiene playa, y eso tiene un valor incalculable.

Guallarte habla de la «Gran Barcelona», que en su opinión abarca ya desde Mataró hasta Sitges y que tiene como grandes fortalezas «mano de obra cualificada, condiciones de vida, playa y un aeropuerto con buenas comunicaciones a nivel internacional». En una competencia global donde las grandes ciudades son protagonistas, «cada territorio tiene que explotar las características de lo que tiene». Y si se tiene playa, se aprovecha. «Barcelona está de moda -sostiene este profesor de la UAB-, y hay que aprovechar la oportunidad para hacer que vengan emprendedores y multinacionales».

Barcelona como competidor 

Pero... ¿acaso no tiene también playa la demarcación de Tarragona? ¿Acaso el clima no es incluso mejor? La respuesta está en la dimensión. Está aceptado que, como hub emprendedor global, Barcelona lo tiene mucho más fácil para atraer y retener talento, para captar proyectos emprendedores. Es un polo emprendedor que acapara los recursos más cercanos, que concentra infraestructuras, talento y capital.

Lo que no significa que las comarcas de Tarragona sean un desierto para el emprendimiento, ni mucho menos. La red URV Emprèn y la Diputació de Tarragona en toda la demarcación, Tarragona Impulsa en Tarragona, Redessa en Reus, Concactiva en la Conca de Barberà, L’Eina en El Vendrell, programas de acompañamiento como el Yuzz Tarragona o el Tarragona Open Future, aceleradoras de empresas como las dos que se pusieron en marcha el año pasado en la demarcación (una en el Camp de Tarragona y otra en Terres de l’Ebre) y que la Diputació de Tarragona quiere reeditar este año, redes de business angels como Reus Capital Partners o diversas family offices locales que invierten en startups de forma individual... son solo una parte de un ecosistema emprendedor propio que no deja de crecer. 

¿Es suficiente? Tampoco. «Al final es un problema de masa crítica», admite Xavier Càmara, profesor de Economia Financera en la Universitat Rovira i Virgili (URV) y director de la Càtedra URV-Empresa sobre el Foment de l’Emprenedoria i Creació d’Empreses. «Estamos -prosigue Xavier Càmara- en otra liga. No lo estamos en conocimiento y tecnología, pero sí en infraestructuras».

Las conclusiones del primer Baròmetre del sector tecnològic Catalunya Sud, presentado recientemente en Reus e impulsado por Clúster TIC Catalunya Sud y el ayuntamiento de Reus, con la elaboración de Ceres, dan argumentos a este análisis.

Elaborado en base a una muestra de empresas y organizaciones asociadas al Clúster TIC Catalunya Sud y empresas tecnológicas con sede en la demarcación de Tarragona, una de las primeras constataciones es que, efectivamente, Barcelona tira mucho. Un 79% de los encuestados manifiesta estar muy o bastante de acuerdo con la afirmación de que es muy difícil captar personas de fuera del territorio. 

Eso es lo que hace, por ejemplo, que las redes de business angels con capital local terminen invirtiendo casi todos sus recursos en proyectos de startups emplazados en incubadoras y aceleradoras de Barcelona.

Proyectos en algunos casos nacidos en las comarcas del sur de Catalunya, tal y como destaca Xavier Càmara: «Algunos de esos proyectos se inician aquí. Muchos de los que se quedan no tienen suficiente potencia. Otros, cuando buscan rondas de financiación, acaban yendo a las aceleradoras de Barcelona».

Pero el talento está. No se entiende de otra forma que los ámbitos tecnológicos en los que desarrollan sus actividades toquen áreas como el cloud computing y la informática distribuida (en un 67% de los casos), el comercio electrónico (57%), la analítica de datos (50%) o las aplicaciones móviles (50%).

Y, junto al talento, está la voluntad de permanecer en este territorio y seguir creciendo en él. Es muy significativo que apenas un 22% de los encuestados manifieste que con toda seguridad o muy probablemente se mudaría a Barcelona si tuviese la necesidad de cambiar de espacio, mientras un contundente 47% afirma que seguro que no elegiría Barcelona como opción.

Por eso, explica Xavier Càmara, de la URV, «la Diputació de Tarragona está intentando especializarse en ciertos verticales en los que el territorio es más potente. El primero de ellos es el turismo y, después, la economía circular». La intención es tener una infraestructura suficiente como para retener esas startups, para que «cuando necesiten pasar de la fase presemilla a semilla no tengan que ir a las aceleradoras especializadas de Barcelona».

Barcelona como oportunidad

«Pero esto -admite Càmara- costará: es complicado luchar contra la marca Barcelona, porque es un competidor muy potente. Por eso desde las comarcas del sur de Catalunya deberíamos empezar a cambiar la mirada sobre Barcelona: «Tenemos que verla como una oportunidad», recomienda Càmara. «Es cierto -prosigue- que ejerce de imán, pero podemos aprovecharnos de la marca Barcelona sin estar en Barcelona».
«La ciudad de Barcelona -añade- es cara.

Si somos capaces de generar sinergias, por costes podemos conseguir un retorno de algunos proyectos que han surgido de aquí. A nivel internacional nos comprarían que somos Barcelona. Y cuando Barcelona se sature tendrán que empezar a buscar espacios. Se trata de que aquí tengamos un poco de vista y aprovechemos la oportunidad».

¿Qué tiene que decir sobre esto la Administración Pública? En opinión de Pere Condom, director del programa Catalunya Emprèn de la Generalitat de Catalunya, «la gran reflexión que se abre ahora es cómo podemos hacer que el territorio catalán comparta este fenómeno que se concentra ahora en Barcelona, donde evidentemente hay más gente, más universidades... y donde acude el talento global de nómadas digitales que eligen Barcelona como destino».

Recomienda «utilizar claramente la marca internacional de Barcelona para atraer proyectos» y «que el territorio identifique ámbitos donde se pueden crear startups, porque quizás no tiene sentido apostar por la biotecnología en Tarragona, pero a lo mejor sí por parques temáticos». Aunque reconoce: «El modelo de emprendimiento viene más del sector privado que del público. Desde el sector público hacemos mucho, pero todo se sustenta en iniciativas privadas». Pone como ejemplo la asociación empresarial Barcelona Tech City y su proyecto Pier, un hub para startups tecnológicas.

El mismo ejemplo al que recurre Carlos Guallarte, de la UAB, aunque va un paso más allá: «¿Por qué no un Pier en el puerto de Tarragona? ¿Por qué no tener una subsede de Barcelona Tech City allí, un Pier04 en Tarragona? Hay ideas que hay que explorar».

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