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"Ni todo en EEUU es Silicon Valley, ni todo aquí es Barcelona"

Joel Vicient, cofundador y director general de Captio, una empresa tecnológica de Tortosa que cuenta con la plataforma de gestión de viajes corporativos líder en España

Rafael Servent

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Joel Vicient, cofundador y CEO de Captio. Foto: Pere Ferré

Joel Vicient, cofundador y CEO de Captio. Foto: Pere Ferré

Joel Vicient (Tortosa, 1982) es ingeniero informático por la URV y cuenta con un programa de dirección por Esade. Tras la entrada de Captio, la empresa que fundó en 2009 en Tortosa junto a Dan Moser, Joaquim Segura y Lluís Claramonte, en el grupo estadounidense Certify, sueña ahora con poder tocar algún día la campana del Nasdaq, la Bolsa de las TIC.

Fundar una startup tecnológica en Tortosa y acabar comprados por el líder estadounidense en su sector. ¿Eso es el cuento de hadas de los emprendedores?
Desde el primer día, nosotros [Joel Vicient, Dan Moser, Joaquim Segura y Lluís Claramonte, fundadores de Captio], cuando Captio nació, e incluso antes, teníamos muy claro aquello del «rey o rico». Es decir: un proyecto cien por cien nuestro, pero sin recursos ni rondas de financiación para internacionalizar, para pagar unos salarios decentes... o por el contrario tener un porcentaje más pequeño para poder crecer.

Y eligieron ser «ricos» en lugar de «reyes»...
Cuando se presentó la oportunidad de que nos comprase Certify, yo estaba trabajando en una nueva ronda de financiación. Entonces pensamos: «¿Qué queremos? ¿Seguir como hasta ahora o entrar en un grupo mucho más grande?»

¿Lo pensaron también los inversores de capital riesgo y business angels que tenían metidos como socios? ¿Apretaron para hacer caja de su inversión?
Puedo ser honesto y decir que sí. El capital riesgo tiene unos incentivos muy grandes para estar sólo entre tres y siete años en una empresa, porque durante ese tiempo no pagan impuestos. Por eso, cuando la fecha se acerca, ejercen cierta presión para que les des salida. Con una nueva ronda de financiación es posible esa salida, pero ahora había además una muy buena oportunidad para acelerar el crecimiento que teníamos. Entrando en Certify, ahora estamos en un grupo con 12 oficinas, 400 empleados, bastante facturación... estamos muy contentos, somos una empresa global.

Pero siguen en Tortosa. Captio sigue existiendo como empresa. ¿Es así?
Sí, sí. Continuamos existiendo como marca y como producto, continuaremos con la sede en Tortosa, mantenemos la independencia. Y la gran ventaja es que ahora, en lugar de tener diez socios, sólo tendremos uno, que además entiende el sector en el que estamos. Que alguien desde Tortosa pueda levantar el teléfono y hablar con su homólogo en los EEUU, compartiendo experiencias... creo que es un win-win absoluto. Ahora podemos acelerar nuestro crecimiento, y nos gustaría que, en dos años, una empresa de Tortosa fuese a tocar la campana del Nasdaq saliendo a Bolsa.

Una empresa de Tortosa puede aspirar a tocar la campana del Nasdaq igual que una de Barcelona. ¿No todo es Barcelona o Silicon Valley? 
Por supuesto. Algo muy bueno para nosotros es que Certify, la empresa que nos ha comprado, también nació en una ciudad pequeña de la costa Este, al otro lado de Silicon Valley. Portland (Maine), con menos de 70.000 habitantes, es una pequeña ciudad de EEUU, y muchos de los retos que tenemos en Tortosa en cuestión de atracción y retención de talento los compartimos con ellos. Por supuesto, ni en los EEUU todo es Silicon Valley, ni aquí todo es Barcelona. Y nuestra existencia es un claro ejemplo.

Si pudiera volver a empezar como emprendedor, ¿haría cosas distintas?
Claro que sí. No habría cometido los pequeños errores que he cometido, pero puedo decirle que estoy muy contento con los socios que he tenido y que tengo. Cuando arrancamos en 2009, tuvimos que pivotar poco después, porque la solución que proponíamos no había tenido éxito. Pivotar [cambiar el enfoque del negocio] te lleva a tener más deuda, más socios de los que necesitarías... pero si tuviese que repetirlo, lo volvería a hacer.

¿Ha tenido que trabajar más para captar inversión que para captar clientes?
Todo este espectáculo que hay montado alrededor de las startups, con rondas de financiación, etcétera... a mí, esta parte de humo personalmente no me gusta, porque un emprendedor ha de visitar clientes, estar por el producto. Hay mucho humo en el sector, porque al final un emprendedor es un empresario de toda la vida... Pero buscar financiación es necesario, diría que es un mal necesario.

¿Volvería a buscar capital riesgo, o se quedaría con los ‘Family, Friends and Fools’?
¿Buscaría capital riesgo si volviese a hacerlo? Probablemente sí, pero siempre que sean fondos de capital riesgo que me aporten, y que no te hagan hacer cosas que no son naturales. No digo que a nosotros nos haya sucedido.

Pero hay capital riesgo que sólo quiere multiplicar el retorno de la inversión a cualquier precio. ¿Es eso?
Hay de esos en el mercado, sí. Pero mi recomendación sería que, antes de casarte con ellos, hables con quien haya estado casado primero, para no llevarte sorpresas y acabar con un inversor que pueda forzarte a hacer cosas que no son buenas para ti. Mi recomendación para todos los emprendedores: no te plantees una ronda de financiación demasiado cerca de quedarte sin caja. Y, si el proyecto es suficientemente maduro, antes de hacer una ronda, tener muy claro cómo llevas la empresa a resultados positivos si no sale esa ronda.

Ir ‘sobrado’ a pedir dinero...
El problema de una ronda de financiación es cuando acudes a ella sin alternativas. Es dejar claro que si tú entras como inversor en mi empresa, pues muy bien. Pero si no lo haces, yo continuaré igual, aunque crezca más lento. Como resumen, yo daría tres recomendaciones: la primera es evitar el humo y centrarse más en el negocio. Es decir, menos ‘networking’ y más ‘working’. La segunda es mirar muy bien con quién te casas, tanto en socios como en empleados. Y la tercera, que cuando tu empresa sea un poco madura, siempre tener la alternativa de ponerla en rentabilidad.

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