Santiago Niño Becerra: 'No estamos en otra crisis sino en una nueva fase de la de 2007'

El economista cree que estas prestaciones no desaparecerán, pero asegura que con el tiempo convergerán con «la renta básica»

24 octubre 2019 13:10 | Actualizado a 24 octubre 2019 15:16
Se lee en minutos
Participa:
Para guardar el artículo tienes que navegar logueado/a. Puedes iniciar sesión en este enlace.
Comparte en:

El mediático economista y catedrático de Estructura Económica en la Universitat Ramon Llull, Santiago Niño Becerra, será uno de los ponentes de la XVIII Jornada Gresol que se celebra hoy en el Centre Cultural Infant Pere de L’Hospitalet de l’Infant. Autor de varios libros -el último El Crash. Tercera Fase- sus análisis sobre el futuro económico no dejan indiferente a nadie.

Todo el mundo habla de que estamos ante una nueva crisis económica, pero usted defiende en cambio que estamos en una nueva fase de la anterior. Explíquese…
En el 2007 el modelo económico, la forma como se habían estado haciendo las cosas desde el fin de la II Guerra Mundial, colapsó porque se agotaron los supuestos que desde entonces se habían estado haciendo y que se fueron exagerando con el paso del tiempo: endeudamiento creciente; demanda, de todo, creciente; activos bancarios con una creciente valoración; gasto público creciente; … y todo eso sigue ahí, prolongado por las inyecciones de dinero gratis que los Bancos Centrales han estado realizando y cuyo efecto ha acabado por agotarse. No ha llegado una nueva crisis, sino la tercera fase de la que empezó entonces.

Pero nuestros gobernantes defienden todo lo contrario y llevamos tiempo escuchándoles decir que nos hemos recuperado…
Bueno, … los gobernantes, los de todos los países, son políticos; y los políticos, independientemente de su color, lo que buscan es su reelección; luego dirán lo que en cada momento sea conveniente de la forma que sea conveniente. Además cuentan con algo a su favor: la población tiene muy mala memoria.

Y esta nueva fase que usted defiende en la que estamos, ¿en qué se va a caracterizar? Y qué diferencias hay con la crisis que vivimos en 2007?
La diferencia radica en que la fase 2007 – 2010 fue de inicio, de planteamiento, y la fase 2016 – 2024, la Tercera Fase, será de final, de resolución. En estos años se va a definir y a implantar el nuevo modelo con unas nuevas reglas, lo que supondrá dar carpetazo los restos de las viejas formas de hacer. Por ejemplo. En el planeta existe un exceso de capacidad productiva de automóviles del 20%. Se han estado aplicando parches que no han resuelto nada; ahora se afrontará el problema con todas sus consecuencias, y se hará porque ya está asumido que el modelo ‘una persona – un auto’ está muerto. Todo esto lo explico en mi último libro El Crash. Tercera Fase.

¿Cómo estamos preparados en España para aguantar lo que se nos viene encima?
España se halla en una posición particularmente débil ante este mañana que ya es hoy debido a varios factores. Por un lado, su dependencia energética y de PIB (turismo y exportaciones) es enorme; por otro, la productividad es muy baja por lo que su competitividad ha estado basada en la precariedad laboral y en los bajos salarios; por otro más porque el fraude fiscal es muy elevado, lo que resta recaudación; por otro más aún porque su tasa de actividad es de las más bajas de Europa de tal modo que se desaprovechan unos recursos … que si saliesen al mercado no tendrían cabida; más aún: porque España es la segunda economía del planeta con mayor deuda externa; y aún más: la estructura del PIB de España está basada en el bajo y medio valor añadido. La realidad de España es muy negativa para afrontar el nuevo modelo.

¿La inestabilidad política cuánto nos perjudica?
Bélgica estuvo sin Gobierno 540 días y en ese período el déficit bajó. El problema no es la inestabilidad en si, sino donde se produce. Yo sostuve hasta el final que en España se llegaría a un pacto de Gobierno porque Bruselas no le dejaría a España estar sin Gobierno hasta Navidad, y no fue así. Eso quiere decir que el 2020 y el 2021 será especialmente duros en España porque el Gobierno que sea tendrá que hacer todo lo que no se h hecho.

¿Y la crisis catalana?, teniendo en cuenta que Catalunya es uno de los grandes motores económicos de nuestro país.
La situación en Catalunya puede leerse en clave catalana y en clave española. Un partido político ha calculado que los sucesos en Catalunya ya han costado el PIB catalán 600 M€, suponiendo que esta estimación sea correcta, el coste ha sido para el PIB catalán … y para el español. Yo pienso que si esta situación se resuelve rápidamente el impacto económico será puntual y muy limitado: recordemos los atentados de París: dos meses después nadie se acordaba de ellos. Pero si la situación se enquista en el tiempo y se entra en una espiral de degradación, los costes para el PIB, tanto de Catalunya como de España, pueden llegar a ser enormes.

Estamos en puertas de la enésima campaña electoral y, a tenor de las anteriores, se va a hablar poco de economía ¿porqué?
Estoy convencido de que esto va a ser así, porque todo lo que se pueda decir al respecto supone hablar de problemas y de su supuesto arreglo, y eso es triste, y las personas tristes acostumbran a no votar o a votar cosas inconvenientes.

Usted defiende que a partir de 2060-2070 se impondrá otro modelo o sistema económico. ¿cuál?
Bueno, no es que lo defienda, es que analizando los últimos 2000 años cada 250 años, aproximadamente, se produce un cambio de sistema económico y social, y si esta regla se vuelve a cumplir ahora entre el 2060 y el 2070, toca. Viendo la Historia pienso que el nuevo sistema superará el hiperindividualismo capitalista y entrará en una nueva fase de cooperación, colaboración y concentración. Suena muy bonito, pero no lo es tanto ya que esa forma de actuar estará basada en la búsqueda de la eficiencia, por lo que la tecnología: capital, en el fondo, será el protagonista y no las personas.

¿Peligra el estado del bienestar?
Si a lo que se refiere es a que si es mantenible el modelo de protección social que se ha conocido en Europa desde el fin de la II GM, la respuesta, pienso, es negativa; de hecho lleva dos décadas declinando. Y la razón no es ideológica, sino meramente financiera: los ingresos no dan para mantener los gastos del modelo, luego a lo que se apunta es a recortes y a copagos: reducir para mantener algo durante el mayor tiempo posible.

¿Y la desaparición de las clases medias?
La clase media lleva en declive desde los años 80. La clase media actual fue inventada por el capitalismo tras la II GM a fin de crear, primero, un tampón entre la clase alta y la baja, y luego para dar cabida a una clase baja que fue progresando dentro de la dinámica meritocrática que caracterizó a la Edad Dorada. A la vez la clase media sirvió para comprar la paz social al alejar a la clase baja de ‘propagandas peligrosas’. Cuando a finales de los 90 la clase media dejo de ser definitivamente útil, comenzó su declive acelerado que ya había comenzado unos años antes a medida que se fue implementando la naciente robotización.

Las pensiones es uno de los grandes debates en nuestro país ¿cree usted que desaparecerán?
No, porque la ciudadanía tiene que ser consciente de que si no ‘se porta bien’ perderá una serie de cosas, como las pensiones, independientemente de que cada vez su importe sea menor. Con el tiempo pienso que acabarán convergiendo con la renta básica.

¿Qué le espera a las generaciones venideras en materia laboral en los próximos años?
Hoy en España el 16% de la población ocupada es pobre. El modelo que la mayoría de adultos hemos conocido: un contrato indefinido a tiempo completo, con pluses por antigüedad, aumentos salariales por convenio y cotizaciones regladas a la Seguridad Social está desapareciendo al galope por la pradera laboral. La Generación Y lo ha entendido rápidamente, y la Z lo tiene asumido. El panorama laboral pienso que, en su mayoría, estará compuesto por una pléyade de contratos por obra y servicio, por ello es tan importante que los jóvenes se formen en aquello en lo que puedan ser potencialmente muy buenos profesionales,

Leyendo algunas entrevistas a usted denoto cierto pesimismo ante el panorama económico que nos aguarda (caída del ahorro, salarios a la baja, la productividad no se sostiene, etc…) ¿Hay algún síntoma de optimismo al que nos podamos coger?
La productividad sí se sostendrá, de hecho pienso que será la base de todo, pero circunscrita a colectivos muy concretos. El optimismo vendrá por el lado de la estabilidad: se alcanzará un entorno estable, pero jamás regresaremos aquellas (ficticias) alegrías del año 2005. La idea de que «el mundo va bien» se fue, y pienso que durante muchas décadas no va a volver.

Comentarios
Multimedia Diari