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Un color de yema de huevo para cada mercado

La filial en Reus de la multinacional estadounidense Novus International gana peso en el negocio de la nutrición animal

Rafael Servent

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Amarillo claro para el norte de Europa, anaranjado para el sur, rojizo para Japón... cada mercado viene de una cultura culinaria distinta, y lo que para unos es una yema de huevo de calidad y apetecible, para otros es algo extraño que puede llegar a producir rechazo.

Que al cascar un huevo nos encontremos con un color u otro de yema, o que la piel del pollo sea más pálida o más amarilla no tiene otro origen que la alimentación del animal. A más maíz, más amarillo. A más trigo, más palidez. Y así, ir sumando y combinando.

Salvo que hoy, con una industria avícola globalizada y muy estandarizada, con piensos en los que el ‘kilómetro cero’ y la alimentación a base de grano puro son minoría, mantener esas peculiaridades adaptadas a los gustos de cada mercado es una tarea imposible... a menos que se busquen pigmentos que, añadidos a productos de nutrición y salud animal, logren darle ese tono característico a la carne de los pollos o a la yema de los huevos que consumimos.

Con sede global en Saint Louis (EEUU), las japonesas Mitsui (80%) y Nippon Soda (20%) poseen el 100% de las acciones de Novus

Novus Spain, con sede y centro de I+D+i global en Reus, fabrica esos pigmentos en su planta de Constantí, donde además producen productos para mejorar la calidad de los piensos de animales de granja. Perteneciente al grupo estadounidense Novus International, con sede en Saint Louis (Missouri) y participada por las japonesas Mitsui y Nippon Soda, este centro de trabajo se ha hecho con una posición destacada en la estructura de esta multinacional.

Laboratorio de I+D+i de Novus en Reus. Foto: Alfredo González

Reus gana peso
Tras Saint Louis (EEUU), Reus es la segunda ciudad en la que esta empresa dedicada al desarrollo y fabricación de productos de salud y nutrición animal cuenta con más posiciones con capacidad de decisión global. En el Centre Empresarial per a la Innovació i el Desenvolupament (Cepid) del Tecnoparc de Reus, Novus Spain tiene su centro de formulación global, un laboratorio de I+D+i en el que trabajan ocho científicos y desde el que se coordina otro equipo de científicos ubicado en los EEUU.

Hace 27 años, Novus se escindió de la multinacional Monsanto, especializándose en la fabricación de metionina, un aminoácido que requieren los animales de granja, especialmente las aves, para su desarrollo

Desde aquí se desarrollan nuevos productos y se mejoran los ya existentes, entre ellos los pigmentos naturales a partir de extractos de plantas como los tagetes (también conocido como ‘clavel de moro’) que fabrican en Constantí (donde trabajan hoy 42 personas) y con los que se da color a esas yemas de huevo y a esa carne de pollo.

Pero hay otros proyectos en curso. Entre ellos, la apuesta por los eubióticos, una alternativa a los antibióticos, elaborados a base de ácidos orgánicos, con los que se mejora la salud intestinal de los animales.

Pese a que Novus llevaba alrededor de veinte años instalado en Europa, con un departamento de ventas y márketing en Bruselas, no fue hasta mayo de 2010 cuando dio el paso definitivo para convertir el continente europeo en uno de sus ejes estratégicos de expansión. En mayo de 2010, Novus International adquirió el cien por cien de IQF Group, una empresa con sede en Tarragona, planta de producción en el polígono industrial de Constantí y filiales en México y China, dedicada a investigar, desarrollar y fabricar aditivos y medicamentos para salud y nutrición animal. Poco después, abrió en Reus su primer centro de I+D+i global fuera de EEUU.

Junto a este centro de I+D+i global, en Reus se emplazan hoy los departamentos de Recursos Humanos y Regulación, además del cliente, para la región de Europa, Oriente Medio y África. A estos departamentos se añaden, entre otros, la dirección de marketing de Europa y los responsables globales de calidad del pienso y pigmentación, por un lado, y de salud intestinal, por el otro, hasta sumar 58 profesionales, que se suman a los 42 que trabajan en la planta de producción de Constantí.

El hecho de que, después de Saint Louis, Reus sea el único centro de trabajo en el que haya trabajadores con funciones globales -en una multinacional con oficinas y fábricas en lugares como China, Tailandia, Bélgica (donde está la sede de Novus en Europa), Brasil, México o Alemania-, «asegura más el futuro» y es un plus para competir por nuevos proyectos e inversiones, explica Elisabet Rodríguez, senior manager de Marketing de Novus en Europa y Oriente Medio.

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