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Verdcamp Fruits: Agricultura sostenible que innova con tecnología y tradición

Esta empresa hortícola familiar de Cambrils, con cinco generaciones dedicadas al cultivo de la tierra y más de 100 trabajadores, se ha convertido en pocos años en un referente europeo en circularidad.

Rafael Servent

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Flores para facilitar la polinización en medio de un cultivo de verduras, en la finca de Verdcamp Fruits en Cambrils. FOTO: Alba Mariné

Flores para facilitar la polinización en medio de un cultivo de verduras, en la finca de Verdcamp Fruits en Cambrils. FOTO: Alba Mariné

No por ser ecológico, algo tiene que ser sostenible. Y al revés. Lo explica Ernest Mas, responsable de organización de campo y de I+D de Verdcamp Fruits, empresa hortícola de Cambrils con cinco generaciones de agricultores a sus espaldas: «Tú puedes comprar aguacates ecológicos que vienen de Sudamérica o de Málaga, pero habría que ver si son sostenibles».

La huella de carbono de traer hasta Europa uno de estos aguacates desde el otro lado del Atlántico o los recursos hídricos consumidos en entornos donde es un bien escaso tumbarán cualquier intento de justificar su sostenibilidad, por mucha certificación ecológica que les acompañe. En Verdcamp Fruits están convencidos de que, cuando en agricultura hablamos de sostenibilidad, lo de menos es la técnica utilizada (convencional, producción integrada, ecológica, biodinámica, regenerativa...) y lo sustancial es el impacto generado al producir.

Recientemente, BBVA y El Celler de Can Roca reconocieron a Verdcamp Fruits con uno de los seis Premios a los Mejores Productores Sostenibles, una iniciativa orientada a dar visibilidad a los productos locales comprometidos con el medioambiente y la producción responsable. Sus frutas y verduras formarán parte de una de las cestas de temporada del proyecto de BBVA ‘Gastronomía sostenible’, que apoya al pequeño productor y promueve la cocina saludable.

Circularidad y proximidad son clave. Tradición y tecnología también. Recuperación de variedades ancestrales perfectamente adaptadas al territorio junto a Agricultura 4.0 geolocalizada por satélite. Hoteles de insectos y colmenas para abejas polinizadoras. Depredadores naturales y entornos amigables con ellos. Flores entre las coles. Murciélagos en hábitats acondicionados.

Hace diez años, Verdcamp Fruits era una empresa hortícola altamente especializada, con unos pocos productos y una altísima internacionalización (un 70% de su producción se exportaba). Hoy, los porcentajes se han invertido: el 70% de los 11 millones de kilos anuales de productos hortícolas  que producen sus 380 hectáreas de cultivo se dedican al mercado de proximidad, con una multiplicación sin precedentes de cultivos de temporada.

Calabaza del abuelo: Verdcamp Fruits ha hecho un esfuerzo por recuperar variedades locales ancestrales, como la calabaza autóctona que cultivaba el abuelo de Ernest Mas. Su productividad es un tercio de la híbrida, pero no tiene rival en sabor.

Foto: Alba Mariné

Un suceso les hizo terminar de tomar consciencia de que tenían que dar un giro en su manera de concebir la agricultura, hasta convertirse en el referente europeo que son hoy en agricultura circular y sostenible.

Fue hace cinco o seis años, cuando sus cultivos de sandía, que comercializan bajo la marca Fashion, sufrieron una plaga importante de pulgón «justo en el momento de polinizar los cultivos con las cajas de abejas que habíamos alquilado a un apicultor», explica Ernest Mas.

Abejas felices: El proyecto Healthy Crops & Bee Happy (cultivos sanos y abejas felices) asegura la polinización todo el año con apiarios fijos.

Foto: Alba Mariné

«Necesitábamos tratar la plaga -prosigue-, pero cuando aplicábamos el producto fitosanitario solo acabábamos con el 70% de esa plaga, y además ese tratamiento tenía que convivir con las abejas. Cada año alquilábamos más de 700 cajas de abejas. Al terminar la temporada, me llama el apicultor y me dice: ‘Ostras, Ernest, no sé si el año que viene te traeré abejas, porque al final del año son las que menos miel me dan y menos abejas tienen’».

Y decidieron hacer algo. «Empezamos por crear un ambiente favorable a un equilibrio con los depredadores del pulgón, para que cuando apareciese la plaga se equilibrasen». Nacía el proyecto Intercropping Floral, donde se intercalan 27 tipos de plantas florales en los cultivos de forma sincronizada, para fomentar la biodiversidad y potenciar la fauna auxiliar autóctona.

Control geolocalizado por satélite de las necesidades hídricas de cada cultivo. Foto: Alba Mariné


 

Abejas e insectos
«Vimos que a las abejas les gustaba. Así que, si a las abejas les gusta... empezamos a entender que era necesario hacer una agricultura mucho más conectada con la naturaleza que nos rodea -prosigue Mas-, y una manera de intentar volver a conectar es una agricultura que crea espacios bonitos y saludables».

Empezaron a sucederse las iniciativas en esta empresa que factura más de 10 millones de euros al año y emplea de forma directa a más de 100 personas. Entre ellas, el proyecto Healthy Crops & Bee Happy (cultivos sanos, abejas felices), que busca poner en el epicentro de su producción la importancia de los polinizadores, tanto abejas de miel como polinizadores salvajes. También Ecobats, que trata de fomentar los murciélagos mediante nidos, para el control de algunas plagas de lepidópteros.

Hoy, Verdcamp Fruits ha incorporado a su día a día técnicas tradicionales como el acolchado vegetal para regenerar suelos o la rotación de cultivos para equilibrar nutrientes, que combina con la gestión digitalizada de los recursos hídricos, con sensorización de parcelas y control satelital junto a la plantación de aromáticas y la colaboración con asociaciones ecologistas como Gepec para instalar ‘hoteles’ para polinizadores salvajes locales.

Unos ‘hoteles’ que pronto transformaron en ‘campings’, con unas estructuras más ligeras que permiten su movilidad en función de las necesidades de polinización de cada cultivo. Por supuesto, tienen sus propias abejas (felices) con apiarios propios, terminando con la trashumancia y cubriendo así todo el ciclo agrícola de los productos de temporada.

Verdcamp Fruits tiene certificada ya como ecológica un 40% de su producción, con el restante 60% como producción integrada. Confía en alcanzar el 100% de su producción con la certificación ecológica en el plazo de cinco años. Pero su objetivo, explica Ernest Mas, no es la etiqueta, sino algo que va más allá: «Hemos de intentar hacer las cosas de manera diferente y con menos impacto, intentar crear valor sostenible».

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