Cultidelta, un espacio para las plantas autóctonas

La empresa de Amposta está especializada en plantas mediterráneas para obras de tipo medioambiental y de bajo consumo hídrico

| Actualizado a 10 febrero 2020 11:02
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Entre los arrozales del Delta de l’Ebre nos encontramos con una de les empresas con el catálogo más extenso de Europa en cuanto a plantas autóctonas de zonas mediterráneas se refiere. Y no es de extrañar, ya que en Cultidelta, una empresa especializada en la producción y comercialización de este tipo de plantas, cuentan con unas 1.100 especies diferenciadas y destinadas a obras de tipo medioambiental, así como a la jardinería de bajo consumo hídrico y adaptada a situaciones extremas

Fijándose en la importancia de utilizar plantas que se adapten perfectamente a la zona donde se implantan, en esta empresa de Amposta producen especies destinadas a obras medioambientales como estabilización de sistemas dunares, humedales, del mismo modo que se encargan de reforestar riberas fluviales o estabilizar taludes en obras de infraestructuras viarias o ferroviarias. Pero por si fuera poco, en Cultidelta también colaboran con paisajistas y arquitectos de prestigio nacional e internacional, en proyectos de jardinería públicos y privados para viviendas de personajes famosos u obras emblemáticas. 

En un contexto donde el cambio climático es evidente, en Cultidelta han empezado a trabajar en  proyectos para convertir las ciudades en espacios más sostenibles gracias a las plantas.

Hasta donde están ahora les trajo la inquietud por hacer algo diferente. Según nos cuenta Enric Sancho, el propietario de la empresa, en 1999 entran en un mercado diferenciado y sin mucha competencia. «Hace 21 años producíamos solo especies autóctonas destinadas a obras medioambientales, pero hace 10 empezamos la aventura internacional y nos dimos cuenta de que en los otros países quizás se fijan más en aspectos más visuales, sin priorizar que la planta sea o no autóctona», afirmaba. Es por aquél entonces cuando empiezan también a trabajar con otras plantas que se adaptan fácilmente a las condiciones climáticas y que necesitan pocos requisitos hídricos. Y estas especies alóctonas las encuentran en zonas como California, Chile o Australia, que climáticamente se asemejan a las condiciones de la región mediterránea, y las incorporan en su catálogo tras un proceso de selección.

Con experiencia en el mercado internacional, el que ahora mismo supone un 30% de sus ventas, dicen también que los porcentajes suben y bajan: «Como el mercado catalán y español vuelve a generar actividad, porcentualmente hace que la facturación exterior baje, aunque en números es mayor que hace 5 años», dice Sancho. A todo esto, Cultidelta trabaja, con mayor o menor frecuencia, con 20 países de todo el mundo.

  • Clientes profesionales. La empresa ampostina trabaja en gran parte para un mercado estrictamente profesional y a través de empresas de jardinería, las que se encargan de la relación con los clientes finales.
  • Consultoría. En Cultidelta también ejercen como consultores para paisajistas y arquitectos, aconsejándoles sobre especies más adecuadas para cada tipo de obra, en función de las necesidades exigidas por la propiedad. 
  • Dos centros de producción. La empresa cuenta con un par de centros de producción  en Amposta; uno situado en medio del Parc Natural del Delta de l’Ebre y el otro más cerca de la montaña del Monstianell. Unos espacios donde trabajan entre 20 y 25 trabajadores y que conforman un área total de unos 70.000 metros cuadrados.
  • Jardín Experimental. Precisamente dentro de esta superficie se incluyen los 1.200 metros cuadrados de jardín experimental cerca de los Ullals de Baltasar. Un espacio en medio del Delta de l’Ebre  donde tienen testadas cerca de 400 especies de plantas.
La sensibilización de la sociedad hacia el medio ambiente hace que cada vez sea más importante el uso de especies de bajo mantenimiento, por lo que en esta empresa trabajan desde la obtención de la semilla o esqueje hasta el proceso final de planta. Entre su gran diversidad de especies, los trabajadores se encargan de seleccionar las mejores plantas para cada proyecto, teniendo en cuenta parámetros como la tolerancia a la falta de humedad, el potencial ornamental u otras características que se requieran importantes. 

Por otro lado, y en parte gracias a su jardín experimental que les aporta una gran cantidad de información, cuentan también con un equipo técnico que se encarga de investigar para asesorar posteriormente a encargados de redactar proyectos para mejorar la sostenibilidad de diferentes espacios. «Siempre que me ha sido posible me ha gustado ver las especies en su lugar de origen, por eso decidimos montar el jardín experimental para conocer como sería la adaptación en un contexto de jardinería», sentencia Sancho.

Con la mirada puesta en el futuro, y fruto de la intensa demanda del mercado, desde Cultidelta declaran también que ya están trabajando en ampliar las zonas de producción, las que van a estar listas en unos meses.

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