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El sector del lujo batirá recórds este año tras dejar atrás la crisis por la Covid

España, que es el país europeo donde el turismo de alta gama aporta más al PIB, recuperará su máximo histórico después de caer las ventas un 26% en 2020

| Actualizado a 08 agosto 2022 10:04
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Los ricos también lloran, pero menos. Se nota en sus negocios y en su ocio. La industria de productos y servicios de lujo facturó 281.000 millones de euros en 2019, su máximo histórico. En 2020 sus ventas cayeron un 26%, ante la casi imposibilidad de viajar a otros países –uno de los principales motores en el gasto de este estamento social–, y este año reverdecerán laureles logrando otro récord.

Pero, ¿de quienes hablamos? Pues la cifra varía según la medición. El último informe de la consultora inmobiliaria Knight Frank sobre riqueza global situaba a España en el undécimo puesto de esa lista con 11.685 grandes fortunas residentes a finales de 2021. Y la gestora de inversiones Capgemini los eleva a 246.500 personas, contando a todo el que tenga más de un millón de dólares (954.000 euros), lo que situaría esa cifra en 22,5 millones de individuos a nivel mundial.

Se les suele mirar con recelo, más en tiempos de crisis. En España, el 10% más adinerado de la población tiene casi el 58% del patrimonio total. Sin embargo, son el motor de una poderosa industria con un peso creciente en la economía nacional. En el turismo de alta gama, España es el país europeo donde aporta más al Producto Interior Bruto, el 2% frente al 0,9% en promedio, según la consultora especializada Bain & Company que cuantifica esa contribución en 25.000 millones de euros al año, un 26% de los ingresos totales de la industria turística patria (en la UE el 22%): entre 70.000 y 95.000 millones según el baremo.

En toda Europa, esos viajeros de lujo mueven entre 130.000 y 170.000 millones de euros, lo que supone el 72% de esta excelencia a nivel mundial. Y es en este mar de ganancias donde España podría pescar aún más. Según la presidenta del Círculo Fortuny –la principal asociación nacional de este sector–, Xandra Falcó, «posee todos los ingredientes para liderar el turismo de excelencia no solo en Europa, sino también a nivel mundial». Buena parte de los datos avalan su estimación: mientras el turista tradicional dedica el 39% de su presupuesto al 'shopping', el de alta gama destina un 50%, el 26% a alojamiento –España es el tercer país europeo con más peso de hoteles de 5 estrellas, el 4% del sector– y el 20% a restauración. Asimismo, en oferta deportiva, de naturaleza y 'spa', es el quinto país del mundo con más visitantes que buscan 'wellness'.

La parte débil es el valor añadido que genera este tipo de turismo, con todo mucho mayor que el tradicional. Mientras el promedio europeo lo multiplica por ocho, en España es 'solo' cuatro veces más de lo que se gasta, considerando que el desembolso diario de un viajero de este tipo es de 860 euros en España, frente a 1.000 en Alemania, 2.000 en Francia y 6.000 euros en Italia.

Respecto al mercado de bienes personales de lujo (joyas, automóviles, moda, perfumería y cosmética), su mal sueño pandémico ha quedado atrás. En 2021 su facturación creció un 15,5% en España (un 19% a nivel global) pese acusar aún la escasa afluencia de viajeros de China, Corea del Sur, Japón, EE UU y Latinoamérica por la covid, según un estudio de EAE Business School. Fijación de precios En 2022 la recuperación ha seguido al alza pese a «un entorno muy turbulento» con la guerra en Ucrania, la amenaza mundial de una posible recesión y una inflación disparada, afirma Claudia D’Arpizio, socia de Bain. Aunque advierte como valor positivo «el gran poder de fijación de precios que tienen estas empresas».

Por eso esta consultora maneja tres escenarios, todos al alza, en el negocio mundial del lujo en 2022. El más optimista supondría un crecimiento anual del 15% hasta un máximo de 330.000 millones de euros en ingresos; el más conservador, solo un 5% de mejora hasta los 305.000 millones y el medio elevaría esa cifra a 320.000 millones, un 10% más.

En los cálculos se considera ya la fuerte caída del consumo ruso de alta gama, castigado por las sanciones de la UE tras la invasión, junto a la atonía del chino, por las restricciones pandémicas (aún así en 2021 supuso el 21% de este mercado). Y eso lo acusan las grandes firmas del sector en la Bolsa: el índice S&P Global Luxury baja un 19% el último año

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