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La gran banca se suma al pacto por las hipotecas

La mayoría de las medidas que permitirán reducir o contener las cuotas en los próximos meses resultarán en más intereses por el crédito los siguientes años

| Actualizado a 24 noviembre 2022 11:02
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La banca española ha mostrado su voluntad de sumarse al plan de protección para los hipotecados afectados por el brusco repunte del euríbor. El sector, primero molesto con el Gobierno por llevar el pacto al Consejo de Ministros sin tener cerrados todos los detalles, ha moderado su posición tras saber que, como solicitaban, los beneficiados no tendrán que incluirlos en su cajón de morosos. Este punto era clave, pues habría obligado a las entidades a dotarse de mayores provisiones para proteger sus carteras ante los impagos.

«Podemos anunciar ya la voluntad de adhesión de las principales entidades de la Asociación Bancaria Española (AEB) al acuerdo», confirmó ayer la presidenta de la institución, Alejandra Kindelán. Esa voluntad de las entidades adheridas a la patronal –a la que se suman las que forman parte de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA)–llega después de que el texto se publicase en el BOE. En todo caso, queda en manos de cada uno de los bancos, de forma individual, la decisión definitiva.

La idea del Ministerio de Economía es que el plan se ponga en marcha el 1 de enero de 2023. Entre las medidas, destacan las que permitirán una carencia de cinco años a aquellas rentas inferiores a los 25.200 euros y que dediquen al préstamo la mitad de sus ingresos, además de la congelación de la cuota a los que ganen menos de 29.400 euros y cuya carga hipotecaria supere el 30% de la renta, entre otros requisitos.

El plan de medidas para amortiguar la subida de las hipotecas no saldrá gratis a los hogares beneficiados. El texto de los dos códigos de buenas prácticas bancarias, publicado ayer en el BOE, aclara que las reducciones de cuota derivarán en un incremento de los intereses que los titulares pagarán durante toda la vida de la hipoteca. No ocurrirá como con las ayudas puestas en marcha durante la pandemia, cuando se aprobó una moratoria hipotecaria. Ahora lo que se hace es recortar las cuotas o congelarlas un tiempo, y la reestructuración implicará costes financieros a largo plazo.

La asociación Asufin calcula, por ejemplo, que los hogares de rentas medias vulnerables que se acojan a la ampliación del crédito siete años sumarán unos 17.000 euros al final de la vida del préstamo. Este caso está calculado para una hipoteca de 100.000 euros a 25 años con un interés de euríbor más un punto. En cuanto a la carencia durante cinco años más un tipo del euríbor menos 0,1 puntos, el coste total a largo plazo será de 1.200 euros.

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