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Transición justa: reconvertir los centros de producción en núcleos de energía renovable

Endesa ha ideado proyectos que aprovechan el cierre de centrales térmicas para potenciar las renovables, un debate que Tarragona deberá afrontar con el fin de las nucleares

| Actualizado a 14 noviembre 2022 11:24
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El proceso de descarbonización es ya una realidad en la que todos los agentes sociales relevantes trabajan. La emergencia climática obliga a reducir la dependencia de la sociedad de los combustibles fósiles. Por ello, en España ya se está procediendo al cierre de numerosas centrales térmicas. La transición hacia un modelo basado en las fuentes de energía sostenibles supone, además de la reducción de emisiones, una mayor independencia energética y una reducción en el coste de la energía para el ciudadano.

Los gobiernos de España y Portugal promueven, a raíz de estos desmantelamientos, los proyectos de Transición Justa. Su objetivo es que se construyan instalaciones sostenibles en los territorios donde se ubicaban las centrales térmicas. Esto implica que la producción permanezca en las mismas regiones, con las energías renovables reemplazando a los combustibles fósiles. Así, estos territorios reciben una oportunidad de adaptarse a este nuevo modelo productivo, permitiendo que el desarrollo económico que aportaban las centrales térmicas se mantenga con las nuevas instalaciones.

Durante el transcurso del presente año, los gobiernos español y portugués han resuelto sus respectivos primeros concursos de transición justa. En ambos casos, Endesa ha sido la ganadora. En Portugal, la ya cerrada Central Térmica de Pego se convertirá en un centro de producción de energía renovable con más de 700 megavatios de capacidad. Además, se construirá un electrolizador de hidrógeno verde, que será almacenado en la mayor batería de Europa. El proyecto es económicamente sostenible, con una inversión de 600 millones de euros procedentes de Endesa. La compañía, a través de su filial Endesa Generación Portugal, que gestiona el proyecto, se ha comprometido a crear 75 puestos de trabajo y a integrar proyectos de las distintas pymes de la zona.

Otro emplazamiento en el que Endesa llevará a cabo un proyecto sostenible es el nudo de Mudéjar, vinculado a la central térmica de Andorra (Teruel). El concurso adjudicó a Enel Green Power España, filial de Endesa, una capacidad de 953 megavatios renovables, con posibilidad de ampliar a 1.200. El proyecto de Endesa -con una inversión de más de 1.200 millones de euros- comportará la construcción de cinco plantas solares y cinco eólicas, un sistema de almacenamiento con baterías y un electrolizador que permita producir hidrógeno verde a partir de los excedentes de energía y poder, así, descarbonizar la industria de la región. Se estima que la construcción de estas instalaciones generará en torno a 3.500 puestos de trabajo, mientras que la operación de las mismas creará 300 empleos directos en la zona. Así, los efectos que el cierre de la central ha tenido sobre los municipios del territorio se minimizan, proporcionando oportunidades de empleo y estableciendo la sostenibilidad como motor de desarrollo socioeconómico en la región.

Esta visión del futuro responde al compromiso de Endesa y del Grupo Enel con la descarbonización de la industria en los próximos años. El grupo empresarial plantea el objetivo de eliminar las emisiones de carbono en el año 2050. Para ello, propone líneas de actuación en las que la transición justa, la reconversión energética, la economía circular y la implicación de las comunidades locales son pilares esenciales de todos los proyectos de futuro ideados por el grupo.

Posible modelo para Tarragona

Los próximos años serán clave para el desarrollo de la transición energética en la demarcación de Tarragona. Tras la aprobación de las últimas prórrogas, 2030 es la fecha marcada para que las centrales nucleares de Vandellós II y Ascó I dejen de operar. Ascó II, por su parte, cerrará un año más tarde. El territorio tiene ante sí retos -mantener empleos en las zonas productoras- y oportunidades -convertirse en una región referente en la producción de energía renovable-.

Las decisiones políticas que se tomen a lo largo de la presente década determinarán el futuro de estas instalaciones energéticas y de los municipios donde se ubican. En juego están miles de megavatios de capacidad y centenares de empleos.

El modelo planteado por Endesa demuestra que una transición energética justa es posible. Así, una apuesta por las instalaciones sostenibles, la formación, el desarrollo económico local y la renovación de la formación laboral ha demostrado ser un pilar clave en el proceso de transición energética. Tomar este modelo de transición puede ser una opción para convertir la demarcación en un territorio puntero en cuanto a producción renovable y sostenible.

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