La superficie de los bosques catalanes afectados por la sequía se duplica en un año

La falta de agua ya ha hecho mella en 66.500 hectáreas, la mayoría en las comarcas de Girona

22 mayo 2024 14:31 | Actualizado a 22 mayo 2024 17:00

La sequía ha afectado a 66.500 hectáreas de bosques en toda Catalunya en el último año, según apunta un estudio elaborado por el CREAF con el apoyo del cuerpo de Agents Rurals.

Desde hace doce años, anualmente se lleva adelante el proyecto Deboscat que sirve para tener una radiografía cuidadosa del estado de salud de los bosques en Catalunya. Este estudio apuntaba que en 2022 había 33.000 hectáreas afectadas por la falta de agua, la mitad de las que se han detectado a lo largo de 2023.

Las comarcas donde hay más afectación en los árboles son la Selva, Osona, El Baix y el Alt Empordà y el Gironès. El Departament de Acció Climàtica ha aprobado una línea de ayudas de 5,2 millones de euros para que los propietarios privados de bosques retiren los árboles fallecidos.

Desde el CREAF recuerdan que Catalunya lleva tres años de estrés hídrico. Esta falta de agua ha afectado a especies como pinos o encinas. En el caso de las planifolias (hayas, robles o encinas), son árboles que han perdido la hoja.

La investigadora del CREAF, Mireia Banqué, explica que se trata de un “proceso habitual” de estos árboles que ya están acostumbrados al clima mediterráneo y las sequías puntuales. Para garantizar la supervivencia, los árboles dejan morir sus hojas.

Sin embargo, los tres años de sequía ha debilitado a las especies y aunque podrían rebrotar, también serán más vulnerables a plagas. La directora general de Boscos, Anna Sanitjas, detalla que éste es uno de los principales riesgos, que los árboles debilitados sean presa de plagas vegetales y que esto acabe repercutiendo en otros problemas a medio plazo del estado de salud.

En el caso de los pinos, la situación es diferente porque aquellos que han sufrido la sequía han muerto. Se trata de pinos rojos, una especie más frecuente en un clima del centro de Europa y no tan acostumbrado a sequías tan largas como la de los últimos años.

Ahora, Sanitjas asegura que estos árboles se han convertido «en combustible» para incendios y pone el acento en la importancia de sacarlos antes de que empiece el verano.

El estudio elaborado por el CREAF cuenta con datos que recogen los Agents Rurals a lo largo de todo el año, pero con una muestra más exhaustiva en septiembre. A lo largo del año, el cuerpo va detectando zonas con manchas de árboles muertos o afectados por la sequía.

A partir de aquí hace un muestreo más exhaustivo en septiembre en todo el país. Y a partir de estos datos se calcula el estado de salud de la masa forestal catalana.

Ayudas de 5,2 millones

Para retirar esta masa boscosa muerta, el Departament d’Acció Climàtica ha abierto una línea de ayudas de 5,2 millones de euros. Está enfocada a los propietarios privados de bosques que tengan una afectación de al menos el 15% por la sequía.

Cuanta más afectación tengan, mayor prioridad se dará en las ayudas. Además, será necesario que haya una superficie mínima de 3 hectáreas para que tengan un “impacto” en la prevención de incendios. Los propietarios recibirán un máximo de 2.500 euros por hectárea limpiada.

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