Orden de captura contra tres jefes de ETA por el asesinato de un juez de Tarragona

Están encarcelados en Francia y son Javier García Gaztelu, ‘Txapote’; Ainhoa Múgica Goñi; y Juan Antonio Olarra Guridi, además del activista Juan Luis Rubenach Roi

04 octubre 2023 20:24 | Actualizado a 05 octubre 2023 07:00
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El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha ordenado, como paso previo para conseguir su entrega a España, la búsqueda y captura de los exjefes de ETA encarcelados en Francia Javier García Gaztelu, ‘Txapote’; Ainhoa Múgica Goñi; y Juan Antonio Olarra Guridi, además del activista Juan Luis Rubenach Roig, por el atentado el 30 de octubre de 2000 en Madrid con coche bomba contra el magistrado del Tribunal Supremo José Francisco Querol Lombardero (de 69 años y natural de Tarragona).

Un atentado en el que también fueron asesinados su chófer, Armando Medina Sánchez, su escolta, Jesús Escudero García, y el conductor de un autobús de la Empresa Municipal de Transportes, Jesús Sánchez Martínez, y en el que además resultaron heridas otras 64 personas.

Según la resolución, el magistrado ha tomado de la decisión de intentar sentar en el banquillo a los tres cabecillas etarras y al jefe del comando Madrid de la época (denominado Buruauste) basándose en una prueba de cargo: el hecho de que las matrículas falsas usadas en el coche bomba del atentado solo pudieron ser confeccionadas con la troqueladora que tenía en su poder físicamente la cúpula de la banda terrorista.

El asesinato del magistrado del Supremo y la otras tres personas -reabierto recientemente tras el impulso del colectivo de víctimas Dignidad y Justicia- es uno de los grandes atentados de ETA que siguen sin condena, a pesar de que la investigación policial considera confirmado sin género de dudas que aquel ataque fue obra del comando que Buruauste que, además de Rubenach, componían Ana Belén Egues y Gorka Palacios Alday.

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La resolución con la que Pedraz pretende activar la entrega de los jefes de ETA y de Rubenach relata que el coche bomba usado en el atentado, un Renault19 TSE de color rojo, fue robado en agosto de 2000. Al tratarse de un atentado que los terroristas consideraban de envergadura, los etarras confeccionaron un listado de hasta 68 matrículas de coches de Madrid que pasaron a la cúpula de ETA, que desde el 27 de noviembre de 1999 tenía en su poder una troqueladora de matrículas que el comando Erezuma había robado días antes en un polígono de Eibar (Guipúzcoa).

En otras «acciones terroristas cuya inmediatez no da ocasión a que sean interceptadas por las fuerzas de seguridad» -explica el juez- los comandos de ETA simplemente cambiaban los números de la matrícula con adhesivos, pero esta ocasión, y dada la importancia del atentado contra el magistrado del Supremo, pidieron a Francia matrículas troqueladas para el coche-bomba, o sea imposibles de reconocer como ‘dobladas’.

Petición a la cúpula «La información de la placa forzosamente debió ser transmitida por los miembros del comando Buruhauste a sus responsables del apartado militar en Francia (García Gaztelu, Múgica Goñi y Olarra Guridi)», zanja el juez Santiago Pedraz. Esta imputación basada en la troqueladora podría abrir la puerta a acusar a diversos miembros de la cúspide etarra, ya que fue usada durante más de un lustro de atentados para los coches-bomba.

El magistrado complementa sus acusaciones contra los cabecillas del aparato militar para conseguir su entrega con los recientes informes incorporados a la causa por la Comisaría General de Información que certifican que Txapote, Múgica y Olarra fueron los «dirigentes de la organización terrorista ETA que ejercieron la máxima responsabilidad sobre el comando Buruahuste». En concreto, ‘Txapote’ ejerció esa responsabilidad desde la constitución del comando entre mayo y septiembre de 1999 hasta que fue detenido en Francia el 22 de septiembre de 2001, mientras que Olarra y Múgica fueron sus jefes directos hasta la caída del ‘talde’, que aunque operaba en Madrid tenía su base en un piso franco en Salamanca, en noviembre de 2001.

En su relato, el magistrado de la Audiencia Nacional incorpora algunos detalles sobre aquel atentado hasta ahora desconocidos, como el hecho de que los propios terroristas en sus vigilancias llegaron a entablar conversación en un bar cercano a su domicilio con el propio Querol. Según fuentes del caso, los etarras hablaron con su víctima durante un partido televisado del F.C. Barcelona en el bar Valencita, en el que el juez asesinado era un asiduo

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