Dividendo, seguridad en la incertidumbre

Los beneficios deben caer hoy más de un 60% para que las empresas tengan que dedicar el 100% de ellos a pagar dividendo; en la crisis de 2009, cayeron un 48%

18 septiembre 2023 09:46 | Actualizado a 18 septiembre 2023 09:48
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Hemos visto que la rentabilidad por dividendo de los índices europeos es atractiva, y lo mismo sucede con los índices globales: a cierre de junio, la rentabilidad por dividendo para un índice global (el de Bloomberg, en este caso, con 2.754 compañías) se situaba en el 2,4%, en línea con su promedio histórico. ¿Si está en línea por qué es atractivo? Porque, para poder pagar esa rentabilidad media por dividendo, las empresas han utilizado, de media, casi el 50% de sus beneficios, y ahora sólo dedican el 43%.

Un truco que las empresas utilizan para poder mantener el pago de los dividendos es variar la proporción que dedican de los beneficios a este objetivo, llegando, de forma muy excepcional, a utilizar el 100% de lo que ganan; el último trimestre de 2009 fue la última vez que pasó, y, en momentos de bonanza excepcional, dedicando algo menos del 40% del beneficio total. La media, en los últimos 27 años, desde junio de 1996, ha sido del 51,7% (aunque baja al 48% si exceptuamos los dos peores trimestres de 2002 y 2009). El nivel actual se sitúa en el percentil 33, es decir, que sólo ha sido menor que ahora en un tercio de los casos.

La posición de partida es, por tanto, muy confortable, los beneficios deben caer más de un 60% para que las empresas tengan que dedicar el 100% de los beneficios a pagar dividendo; en la crisis de 2009, la peor desde la de 1929, los beneficios cayeron un 48%.

La rentabilidad por dividendo de los índices europeos es atractiva, y lo mismo sucede con los índices globales

Un nivel muy prudente permite, más bien, que las empresas incrementen los dividendos cada año, en menor proporción de lo que crezcan los beneficios, claro. Si los beneficios crecen de media un 5% (entre 1994 y 2023, la media anual ha sido del 6,2%), las empresas mantienen el reparto constante y (la hipótesis más absurda) los precios de las acciones no suben, la rentabilidad por dividendo será del 3,7% dentro de diez años (o, de otro modo, si el precio sube un 55%, un 4,5% cada año, la rentabilidad por dividendo será la misma que hoy, pero la rentabilidad media anual, precio más dividendo, será del 6%).

Evidentemente, ni todas las bolsas ni todos los sectores reparten lo mismo, y depende mucho de lo que reinvierten en su actividad. En un extremo están las compañías concesionarias, donde la inversión se hace fundamentalmente al inicio (pensamos en una autopista de peaje o un aeropuerto), y a partir de ese momento casi el 100% del beneficio se dedica a pagar dividendo. En el otro extremo están las empresas con alto potencial de crecimiento, que prefieren reinvertir casi el 70% del beneficio y pagan, por tanto, muy poco dividendo. ¿Qué es mejor? Pues depende. Si el potencial de crecimiento es real, probablemente el segundo ejemplo. De lo contrario, el primero.

La siguiente pregunta lógica es: ¿Y ahora? Pues, a nuestro juicio (que es sólo eso, una opinión, que intentamos que sea lo mejor informada posible y que continuamente sometamos al ácido de los datos reales, pero no es ninguna profecía), el potencial de crecimiento, que sobre todo se centra en las promesas de la inteligencia artificial generativa (o sea, ChatGPT, por entendernos) no está donde los inversores, y las propias empresas que la promueven, lo esperan, así que bienvenidos sean los dividendos.

Agustí Romagosa, de CaixaBank Banca Privada

Los beneficios deben caer hoy más de un 60% para que las empresas tengan que dedicar el 100% de ellos a pagar dividendo; en la crisis de 2009, cayeron un 48%
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