De Madrid al cielo

Conviene decir alto y claro a aquellas voces que tratan de equiparar las ideologías obreras de izquierda con la ultraderecha que están faltando a la verdad

04 mayo 2021 09:20 | Actualizado a 04 mayo 2021 10:29
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Cada vez son más las voces que aseveran que la extrema derecha y la extrema izquierda en realidad se parecen la una a la otra de forma muy similar a los extremos de una herradura. Con ello se pretende justificar y normalizar pactos electorales con la ultraderecha. El discurso es sencillo: de la misma manera que partidos escorados en el eje izquierdo del tablero político gobiernan diferentes instituciones del país, nada debe pasar por abrir la puerta a conformar gobiernos con la ultraderecha.

Estas voces parecen obviar que, detrás de los avances más significativos en el campo de los derechos laborales y sociales, subyace más de un siglo de movilización y lucha por parte del movimiento obrero. Un movimiento que ha conseguido sus victorias bajo el influjo, principalmente, de ideologías catalogadas de extrema izquierda como el anarquismo, el socialismo y el comunismo.

Parecen obviar que en nuestro país la jornada laboral de ocho horas se defendió y consiguió con la huelga de la canadenca. Gracias a la lucha obrera impulsada por el anarcosindicalismo se consiguieron mejoras salariales y la jornada laboral de ocho horas por decreto. España se convirtió en el primer país que promulgaba por ley esta reivindicación obrera.

Pero la reducción de la jornada laboral no ha sido la única mejora conseguida fruto de la lucha del movimiento obrero al rebufo de ideologías catalogadas de extrema izquierda. Además de la limitación de la jornada laboral, con las movilizaciones obreras se consiguieron hitos como la prohibición del trabajo infantil o el surgimiento de sistemas de protección de seguridad social como el derecho a prestaciones por desempleo, la baja por enfermedad o el derecho a la jubilación.

En nuestro país, además, la izquierda obrera también ha sido clave en la lucha antifranquista a lo largo de los 40 oscuros años de dictadura militar. A diferencia de la extrema derecha de la época, deseosa de alargar el franquismo más allá de Franco, corrientes ideológicas como el comunismo tuvieron un papel esencial en la recuperación de la democracia.

Por todo ello conviene decir alto y claro a aquellas voces que tratan de equiparar las ideologías obreras de izquierda con la ultraderecha que están faltando a la verdad. No se puede poner en el mismo saco a aquellos que luchan por el fin de la opresión y la igualdad plena de derechos y oportunidades con quienes ponen en el ojo de mira a grupos vulnerables como las mujeres maltratadas, los inmigrantes o los menores no acompañados.

No se puede poner en el mismo saco a ideologías que pretenden redistribuir la riqueza para combatir las desigualdades con aquellos que pretenden mantener los privilegios fiscales de una minoría opulenta. No se puede equiparar aquellos que dieron su vida por la democracia con los verdugos que firmaban juicios sumarísimos.

En las elecciones a la Comunidad de Madrid hay mucho más en juego que el reparto de 136 escaños. Todas las encuestas vaticinan la entrada de la extrema derecha en el gobierno de la comunidad de la capital de España. Con ello llegará la definitiva normalización de la extrema derecha en nuestro país y, a su vez, la difícilmente reversible normalización del antifeminismo, el racismo y la deshumanización de los colectivos más vulnerables.

Solo una alta movilización del voto progresista puede cambiar los pronósticos. La izquierda necesita una alta participación, especialmente en los barrios más humildes, para poder aspirar a arrebatar la Comunidad de Madrid al tándem Ayuso-Monasterio.

La derecha está más movilizada. El votante conservador sabe a quién tiene que votar para mantener sus privilegios. Ayuso ha jugado bien sus cartas en el campo de la lucha por la hegemonía cultural.

La suerte está echada. Esta noche veremos si la ultraderecha puede cogobernar la Comunidad de Madrid. Si lo hace marcará un antes y un después en la política de pactos del país.

Gobernar la comunidad de la capital puede suponer la entrada de la extrema derecha a administrar otras muchas instituciones. De Madrid al cielo.

Mario Téllez: Sociólogo, profesor de Geografía e Historia y concejal en el Ayuntamiento de Vila-seca por En Comú Podem

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