Desasosiego por los aeropuertos de Catalunya

10 diciembre 2023 15:05 | Actualizado a 10 diciembre 2023 15:10
Pedro J. Mestres Ventura
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Estimado lector, comienzo con una aclaración: soy y seguiré siendo usuario de los tres aeropuertos de Catalunya (El Prat/Josep Tarradellas, el de Reus y el de Girona) para viajar especialmente al centro de Europa. El aeropuerto de Reus es mi preferido, pero actualmente ofrece pocos destinos y sin interés. La distancia entre los tres y mi domicilio es importante, sin embargo, no sería problema si la oferta en vuelos fuese atractiva.

Lo más inteligente, en mi opinión, sería reactivar estos aeropuertos y comunicarlos eficazmente. Al reactivarlos se conseguiría darles el mejor sentido y uso, pues en su día costaron mucho dinero público y la infrautilización de los mismos cabe considerarla, ni más ni menos, como una malversación de aquellos fondos. Su reactivación quizás requiera nuevamente de fondos públicos para construir nuevas comunicaciones, pero nos encontraríamos con la enorme ayuda de valiosas infraestructuras ya existentes. Obviamente, habría que comparar los costes de este plan con los del tan cacareado plan de ampliación de pistas del aeropuerto de El Prat.

Soy usuario de los tres aeropuertos de Catalunya (El Prat, el de Reus y el de Girona). El de Reus es mi preferido, pero ofrece pocos destinos y sin interés

Reflexionando sobre esta problemática, recordé la situación aeroportuaria de Londres. El aeropuerto londinense más alejado es Stansted (existen otros cinco situados a distancias variables), a unos 100 kilómetros de la ciudad, pero con comunicaciones excelentes (Stansted Express trains). Los aeropuertos, qué duda cabe, crean actividad económica, y aunque Londres sea el imán, el viajero, desde el momento en que desciende del avión, ejerce un impacto económico en las regiones peri-aeroportuarias, lo que es deseable y las hace rentables.

Los aeropuertos en Catalunya adolecen de graves problemas en su gestión. Al parecer, todos los aeropuertos españoles dependen al 100% de AENA, la empresa nacional que los gestiona. Que la gestión se lleve a cabo sin favoritismos de un aeropuerto frente a otros hay que suponerlo, deseando pongan el ojo en su rentabilidad y ventajas para el público. Según lo que resulte de un análisis así, habría que discutir o incluso forzar una seria descentralización. Las autonomías supusieron descentralización, pero, ¿fue suficiente o es el grado de dependencia actual de la administración central excesivo?

En principio, centralizar facilita la gestión, pero tendría que tener en cuenta las dinámicas de cada región y sus aeropuertos. Si se pretende nivelar o favorecer a un aeródromo por encima de los demás, entonces la centralización no es el camino. Si realmente es AENA la que quiere ampliar El Prat, descuidando a los otros dos aeropuertos mencionados, tendría que explicarnos cuál es la idea rectora que justifique tal proceder.

Es archiconocido que el emplazamiento geográfico de El Prat es desfavorable, al no ofrecer suficiente espacio territorial para construir un gran aeropuerto

Es archiconocido que el emplazamiento geográfico de El Prat es desfavorable, al no ofrecer suficiente espacio territorial para construir un gran aeropuerto. ¿Por qué no se tiene en cuenta esto? La instalación de una nueva terminal 1 en El Prat fue una puñalada trapera para la terminal antigua y también lo ha sido para los aeropuertos de Reus y Girona, que languidecen en un estado de uso exiguo. Son medidas que hacen dudar de la competencia de los dirigentes.

En resumen, el no usarlos no solo es un despilfarro, sino que la ampliación del Prat tiene, como ya se apuntó antes, una serie de hándicaps y efectos colaterales (económicos y ecológicos) que, repito, no voy a especificar, pero que de ninguna manera pueden dejarse a un lado.

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