El Arzobispado de Tarragona prefiere respetar los ‘tempos’ de la justicia en el caso ‘La Sang’

La institución pone fin a los rumores sobre el relevo de mosén Queraltó, prefecto de la congregación, tras la demanda de un congregante

09 abril 2024 13:48 | Actualizado a 09 abril 2024 14:03
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El Arzobispado de Tarragona reacciona al conflicto que se está viviendo en la congregación de la Sang. El motivo es la demanda que un congregante ha interpuesto contra las dos congregaciones, la Sang y la Soledat, por haber cambiado de nombre la propiedad de la iglesia de Natzaret y de la Casa de la Sang.

Los rumores apuntaban a que el Arzobispado se planteaba relevar al prefecto de la congregación, a mosén Josep Queraltó, una de las personas que acudió en 2018 ante el notario para modificar la propiedad del equipamiento. Finalmente, la institución, a través de un comunicado, ha descartado esta opción y prefiere que sea la justicia la que se pronuncie.

«En primer lugar, lamentamos la situación a la cual se ha llegado en la Reial i Venerable Congregació de la Puríssima Sang de Nostre Senyor Jesucrist de Tarragona», aseguran desde el Arzobispado, y añaden que «las situaciones de conflicto entre personas e, incluso, entre instituciones, no son deseables para la Iglesia y, además, dañan los principios del cristianismo».

Pese a ello, el arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, asegura respetar la intervención que la justicia civil ha iniciado, «para no interferir en las actuaciones judiciales. Por todo ello, el Arzobispado «esperará a la correspondiente sentencia o decisión de los tribunales, antes de iniciar o seguir, si fuera el caso, con otras actuaciones que permiten las leyes canónicas», aseguran en el comunicado.

Finalmente, la institución religiosa insiste en apostar por el «diálogo sincero, que debería haber llevado un entendimiento interno entre las congregaciones».

El origen

Un congregante de la Sang ha demandado a la Sang y a la Soledat, por haber cambiado el nombre de la propiedad de la iglesia de Natzaret y de la Casa de la Sang.

La justicia ha admitido a trámite la demanda. Hasta 2018, el inmueble era titularidad de la Sang y, con la operación capitaneada por mosén Queraltó, ha pasado a ser compartida con la Soledat. Una parte de los congregantes denuncian que el trámite se llevó a cabo «de manera unilateral, de escondidas y sin el acuerdo necesario de la junta general».

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