La degradación del edificio de Ca L’Ardiaca, en Tarragona, «pone en riesgo su estabilidad»

Un informe desvela el estado de ruina del edificio, principalmente por la falta de conservación, con escombros, grietas, restos de vegetación y el hundimiento del techo por la lluvia

14 mayo 2024 20:00 | Actualizado a 15 mayo 2024 07:11

Desprendimientos del revestimiento de mortero de los muros, filtraciones de agua de lluvia desde la cubierta y fachadas, degradación del espacio con el incremento de la humedad y de los escombros, restos de vegetación y desechos en general hasta el hundimiento del techo –falso techo, estructura y cubierta–.

Es parte de la descripción que realizan tres arquitectos municipales que en su día redactaron un informe técnico relativo al edificio de Ca l’Ardiaca, en el Pla de la Seu, al lado de la Catedral. Fue escrito a raíz de una visita realizada el pasado 24 de enero junto con el alcalde y el concejal de Urbanisme. Y concluyen que el edificio «no dispone de condiciones de salubridad para su uso».

Además, se considera que las lesiones y degradación avanzada de los elementos estructurales principales «ponen en riesgo la estabilidad del edificio». «Las lesiones existentes en el edificio de Ca L’Ardiaca se consideran muy graves. La falta de mantenimiento y conservación, las filtraciones de agua de lluvia y la presencia de agentes bióticos afectan de forma grave al conjunto de la estructura del edificio y contribuyen a su degradación», dicen los técnicos.

Tres arquitectos

El informe de los arquitectos, al que ha tenido acceso el Diari, pretendía ser el punto de partida de una intervención que se considera tanto necesaria como urgente, a partir de lo observado durante la visita. En este sentido, Ayuntamiento y Generalitat intervinieron de urgencia para evitar más daños en el inmueble, con un coste de 400.000 euros.

El informe de los arquitectos hace una descripción muy precisa del estado en el que se encuentra este edificio.

Las salas de la planta baja están en condiciones de abandono, con suciedad, muebles, enseres y escombros, «que evidencia de forma clara la falta de mantenimiento y empeoramiento de las condiciones de salubridad».

Los arquitectos destacan el mal estado de la sala que tiene acceso desde la plaza Dels Cabrits por el empeoramiento del estado de conservación del forjado de madera del techo y de los muros de soporte, causado por la entrada de agua. Se observan desprendimientos del revestimiento de mortero de los muros y el aumento de deterioro de los elementos resistentes de madera.

Hay una falta de mantenimiento y conservación del patio central. La vegetación parece que ha ido aumentando en relación a las anteriores visitas, y continúa la degradación del espacio con el incremento de la humedad, así como de escombros, restos de vegetación y desperdicios en general.

La primera planta

En la planta primera se detecta un grave empeoramiento del estado de conservación del edificio. Las filtraciones de agua de lluvia desde la cubierta y fachadas han provocado un grave deterioro de los elementos estructurales del edificio.

Se ha constatado el derrumbe del techo (falso techo, estructura y cubierta) de la sala donde se situaba el techo de yeso del siglo XVI, según los planos consultados del Plan Especial de Ca l’Ardiaca. Este derrumbe se habría entre el 4 de julio de 2023 –cuando se constató que estaba en pie– y finales de enero de este año.

Los técnicos advierten del riesgo de derrumbe que provoca el propio peso de los escombros procedentes de esta cubierta, que se ha acumulado sobre el forjado situado justo debajo, donde ya se observan agujeros y vigas dañadas. Este problema se hace extensivo a otras zonas del edificio donde se están acumulando escombros también provenientes de elementos constructivos que ya han colapsado.

Riesgo de colapso

También hay riesgo de colapso en un techo de la estancia situada en el límite suroeste de la finca. En esta esquina donde apoyan las vigas, en el muro de fachada también se observan nuevas grietas. La entrada de agua por la cubierta parece que se acumula en este punto en el que la tela colocada por la parte superior de este forjado (espacio bajo cubierta) ha acabado generando una bolsa de agua y escombros que ha ido incrementando su peso y, en consecuencia, la carga sobre las vigas (una de ellas ya rota) que hacen prever el inminente colapso del forjado, al menos de una parte, sobre todo si se producen nuevos episodios de lluvia.

El resto de la estructura (tanto cubiertas, forjados como muros) sufren una degradación que aparentemente se está acelerando en los últimos meses, entre otros motivos, porque no se han tomado medidas para evitar la entrada de agua en el edificio.

Por lo que respecta a las fachadas, también muestran empeoramiento de las condiciones de conservación.

Falta de inversión

La ausencia de intervenciones a lo largo de los años ha generado ya el hundimiento parcial de la cubierta con las correspondientes pérdidas patrimoniales. Se advierte, dicen los arquitectos, que la degradación se está acelerando, observándose un importante empeoramiento tanto de los elementos estructurales como de la envolvente y, en consecuencia, de los elementos decorativos interiores.

Las filtraciones de agua son generales en todas las cerraduras de cubierta ya sea por la falta de tejas o su estado de conservación (rotas o desplazadas). Los elementos resistentes de madera presentan también un deficiente estado de conservación, con ataques bióticos, presencia de humedad, pérdidas severas de sección, etc... que hacen comprometer su estabilidad.

Medidas cautelares

Muchos de los elementos de madera no son aptos para ser reparados, siendo del todo recomendable una sustitución funcional de estos o su retirada. Las medidas cautelares aplicadas en determinadas zonas de cubierta, constituyen acciones paliativas que actualmente no permiten asegurar la estabilidad del conjunto. En tanto no se han adoptado medidas para evitar la entrada de agua de lluvia, el proceso de degradación de la madera es progresivo.

Un porcentaje elevado de los techos ha sido apuntalado, y muchos presentan deformaciones que les hacen inservibles por su utilización y empleo. Varios han fallado por la rotura de sus elementos resistentes y otros presentan pérdidas de sección de la madera, muy acusadas.

Actuaciones de urgencia propuestas

– Retirar los escombros acumulados sobre los techos, que incrementa el riesgo de nuevos derrumbes de los elementos estructurales. Con especial atención a los de la parte de la cubierta del edificio que ya se ha derrumbado.

– Ejecutar el derribo/retirada de los elementos estructurales que se han observado aparentemente con riesgo inminente de derrumbe como por ejemplo la zona donde se observa la bolsa de agua y escombros con vigas rotas.

– Revisión de los sistemas de apuntalamiento interiores y análisis del estado de conservación y funcionamiento de la estructura de estabilización de la fachada.

– Realizar un peritaje/estudio con profundidad del estado real de los sistemas estructural y envolvente del edificio.

– Una vez se haya estudiado con mayor detalle, se tendrán que aplicar medidas correctoras en el período de tiempo más breve posible; medidas encaminadas a detener la degradación avanzada de cubierta, fachadas y techos. La definición de estas medidas, deberá establecerse en base a un proyecto de rehabilitación, cuyos datos, se hayan obtenido de un esmerado estudio de los elementos estructurales. Se propone un plazo máximo de 2 meses para solicitar la preceptiva licencia de obras.

– El tratamiento de los elementos protegidos contenidos en el inmueble, también tendrán que ser objeto de estudio por expertos en patrimonio y conservación de las administraciones que correspondan.

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