Los pescadores cobrarán este mes las vedas, tras un retraso de dos años

Los patrones denuncian el continuo incumplimiento de pagos por parte de las administraciones, que les supone tener que pedir créditos para hacer frente a los gastos

11 diciembre 2019 09:30 | Actualizado a 12 diciembre 2019 16:57
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Parece que ahora sí. Los pescadores de la provincia de Tarragona cobrarán las dos últimas vedas realizadas. Lo harán con dos años de retraso ya que, hasta hace unos días, la Generalitat no aprobó las subvenciones. Las embarcaciones paran durante dos meses para dar tiempo al mar a regenerarse y, de esta manera, no quedarse sin existencias. Durante estas ocho semanas, la empresa no tiene beneficio alguno y, sin embargo, muchos gastos, como reparaciones o renovación del papeleo. A pesar de ello, las trabas burocráticas y unas administraciones complejas no permiten que los patrones cobren las ayudas que les corresponde por ley. Se ven obligados a pedir créditos y alargar pagos. La situación es grave. Pero parece que llega un respiro.

La Generalitat ha aprobado esta semana las subvenciones previstas para la paralización temporal correspondientes a las dos últimas temporadas –2017/2018 y 2018/2019–. El importe anunciado es de 1,6 millones de euros, que darán respuesta a 430 armadores de toda Catalunya. En el caso de Tarragona ciudad, las subvenciones irán a parar a 30 de las 34 embarcaciones que hay –26 del arrastre, 6 del cerco y dos referentes al palangre–. Las cuatro naves restantes no recibirán ayuda porque hay algún problema en su expediente, como por ejemplo, no haber hecho frente a una multa o no tener los papeles en regla.

Los patrones cobrarán solamente quince días de los dos meses de veda que hacen cada año. Cabe destacar que los puertos que van desde Vilanova i la Geltrú hasta Llançà descansan tan solo un mes, tal como contempla la normativa. En cambio, en las cofradías de la provincia de Tarragona, las embarcaciones paran dos meses por voluntad propia con el fin de garantizar la mejor regeneración de las especies.

«Ya era hora de que nos pagasen. Pero aún nos deben otras de más antiguas», explica Enric Torrents, patrón de una embarcación. «Imaginaros lo que es estar dos meses parados, sin ninguna entrada económica, pero con muchas salidas. Durante esos dos meses aprovechamos para arreglar las naves y para renovar los permisos», añade Torrents, quien asegura que «si pudiese, plegaría hoy mismo. Esto es un sin vivir. Por todos los lados nos joden, es un abuso de poder en toda regla». Torrents lleva más de 40 años saliendo día tras día a la mar, le queda tan solo un año para jubilarse. Pero ya no puede más. Él y el resto de patrones se sienten asfixiados por las administraciones.

En esta misma línea, Josep Pons, patrón de otra embarcación, valora positivamente la noticia, aunque asegura que «yo ya no cuento con el dinero de la veda, siempre hay retrasos». Pons calcula que, por el tamaño de su buque, recibirá un total de diez mil euros, aproximadamente. «Solo con la pintura, me gastaré unos 3.500 euros. Así que tampoco es tanto. No tenemos para nada», concluye.

Domingo Pedrol, patrón de la embarcación La Guita 1, explica que «la única manera de poder sobrevivir a los dos meses de veda es haciendo hucha el resto del año. Pero no siempre se puede». Pedrol asegura que «los gastos que se producen durante la parada biológica son superiores a lo que nos subvencionan. Es imposible que salgan las cuentas», y añade que «nosotros, no les podemos decir a nuestros trabajadores que se esperen, que ya les pagaremos. Detrás de ellos, y también de nosotros, hay familias enteras».

Finalmente, Jaume Sans, patrón de la embarcación Joan i Maria y vicepresidente de la Confraria de Pescadors de Tarragona, se muestra más prudente y asegura que «en este sector, nunca hay nada asegurado». Sans opina que lo ideal sería cobrar los dos meses de veda y en julio –cabe tener en cuenta que los buques del arrastre paran mayo y junio–», y añade que «si pudiera hablar con los que mandan, les diría que se pusiesen en nuestro lugar. Salimos cada día a las cinco de la mañana, soportamos la mala mar y solo nos preocupa seguir todas la reglas que ellos nos ponen. Y encima, no cobramos lo que nos corresponde».

La Generalitat culpa al Estado

La Generalitat, por su parte, culpa al Estado de la situación por «sus sucesivos retrasos en las transferencias del dinero». El porcentaje de cofinanciación es del 50% a cargo del Fondo Europeo Marítimo y de la Pesca (FEMP) y el otro 50% del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA). El dinero va a parar a la administración central y, finalmente, a la Generalitat. Cuando esta dispone de los recursos necesarios, abre un paquete de subvenciones.

El director general de Pesca i Afers Marítims, Sergi Tudela, ha querido poner de manifiesto el gran esfuerzo que ha supuesto tramitar dos períodos de vedas en un solo año y se ha mostrado satisfecho porque, «finalmente, y después de muchos retrasos del Estado, se ha podido ajustar el pago». El gobierno de Quim Torra reclama al Ministerio volver al modelo descentralizado de gestión, «ya que el sistema actual no funciona», dice Tudela.

La secretaria de la Confraria de Pescadors de Tarragona, Rosa Sans, ha sido la encargada de solicitar y tramitar las subvenciones de las vedas. Está previsto que los patrones cobren antes de terminar el año. Es importante recordar que los marineros –es decir, trabajadores de las embarcaciones– se ven obligados a coger el paro durante los dos meses que dura la parada biológica. Sino, no cuentan con ningún ingreso. Esto implica que el subsidio de desempleo se ve reducido notablemente con el paso del tiempo. Con este panorama, el futuro de la pesca no está para nada garantizado.

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