Más del 50% de los edificios de Tarragona presentan «carencias» de eficiencia energética

Se trata de inmuebles construidos entre 1950 y 1980. Bonavista, Torreforta, Campclar, la Part Alta y los barrios marítimos son las zonas más perjudicadas

27 mayo 2023 13:07 | Actualizado a 28 mayo 2023 07:00
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Un 51% del total de edificios de la ciudad de Tarragona presentan «graves deficiencias» en materia de eficiencia energética. Lo afirma un estudio que ha elaborado el Col·legi d’Aparelladors, Arquitectes Tècnics i Enginyers d’Edificació de Tarragona (COAATT). Ponent, la Part Alta y la Part Baixa son los puntos más afectados, ya que los edificios son antiguos y hay menos poder adquisitivo para acometer rehabilitaciones.

El informe especifica que el parque inmobiliario de la ciudad no está preparado para lo que debería venir en un futuro. No es una cuestión exclusivamente de Tarragona, sino que el conjunto de Catalunya y el Estado español comparten las mismas problemáticas. «Seguro que menos del 10% del total de viviendas se han construido bajo condiciones de eficiencia energética», comenta el director de la Càtedra UNESCO d’Habitatge de la URV, Héctor Simón.

Desde el gabinete técnico del COAATT, Ramón Rebollo apunta que «durante los últimos años, no ha habido, prácticamente, actuaciones de aislamiento térmico, ni nada parecido; la mayoría de los edificios están como estaban cuando se construyeron», añade.

De las 64.483 viviendas que hay en Tarragona, 33.104 –más de la mitad– presentan «graves carencias» por lo que a eficiencia energética respecta. Los inmuebles más perjudicados son aquellos que se construyeron entre 1950 y 1980. «Un período en el que aún no existía regulación sobre eficiencia energética», indica el estudio.

Bonavista es el barrio que más construcciones tiene de estos años, con 421. En el distrito de Torreforta y Campclar, hay 350. Según el COAATT, «en Sant Salvador y las primeras construcciones de Sant Pere i Sant Pau, existe el mismo problema». «En aquel entonces, las normativas y las condiciones de las construcciones eran mucho más bajas», expone Manuel Sosa, abogado y experto inmobiliario.

Curiosamente, los edificios previos al 1950 son más eficientes: «Funcionan mejor porque tienen una fachada con otras características», indica Rebollo.

Un 90%, viviendas ineficientes

Hasta el día de hoy, se han realizado en la ciudad un total de 14.589 certificados de eficiencia. El ámbito de Llevant, La Móra y Sant Pere i Sant Pau, y el de Torreforta y Campclar son los que acumulan más inspecciones, con un 20% y un 14% respectivamente.

Concretamente, las peores calificaciones energéticas –F o G– están en los distritos de Bonavista, Torreforta, Campclar, la Part Alta y los barrios marítimos.

En más del 90% de todas las viviendas inspeccionadas en la ciudad, la calificación es de E, F o G, las tres peores categorías. Para Sosa, «en aras de la sencillez, los certificados de eficiencia deberían ser más claros, viables y visibles, además de contener información del edificio que sea fácilmente comprensible para los propietarios, los usuarios, arrendatarios, posibles inversores...». «Además, muchas veces, estas medidas no son vistas como algo urgente», añade.

Nueve de cada diez edificios que se han inspeccionado en la ciudad malgastan

En Tarragona, hay actualmente 8.142 edificios que son de uso residencial, 4.274 de los cuales son unifamiliares, mientras que 3.418 son bloques de pisos. Son 64.483 viviendas. De ellas, 59.759 –un 92,6%– están en bloques, mientras que el resto son casas unifamiliares, que se concentran en Llevant y La Móra.

Por lo tanto, las comunidades de vecinos son una amplia mayoría, especialmente en Bonavista, que tiene 603. En 2021, se modificó el Codi Civil de Catalunya para que los acuerdos en materia de obras que mejorasen la eficiencia pudieran tomarse por una mayoría simple de propietarios: «Es importante que impulsen obras de rehabilitación energética, pero hay diversos problemas que deben afrontar», comenta Simón.

Los Next Generation no carburan

Ya están disponibles para la ciudadanía las convocatorias pertenecientes a los seis programas de fondos europeos de ayudas a la rehabilitación para la mejora de la eficiencia energética de las viviendas. Según el COAATT, «si hasta ahora, la financiación distinguía entre obras de mantenimiento, de accesibilidad y de eficiencia energética, los fondos europeos integran cualquier intervención dentro del paraguas de la reducción de un mínimo del 30% del consumo de energía».

Esto se traduce en que las intervenciones de mejora en la accesibilidad o la inclusión de ascensores podrán subvencionarse en el caso de que las obras conlleven la mencionada reducción del 30% del consumo energético en el edificio, ya sea mediante el aislamiento de las fachadas o el cambio de ventanas, entre otras acciones. «Cuesta que las comunidades de vecinos se pongan de acuerdo con el fin de tirar adelante estas reformas», indica Rebollo.

Para el Col·legi, «la inversión acaba siendo beneficiosa, teniendo en cuenta el precio de la luz que ha habido y que, seguramente, habrá». No obstante, en marzo, cuando se cumplía un año de la apertura de las subvenciones, únicamente cinco edificios de la ciudad habían iniciado trámites.

El estudio elaborado por el COAATT utiliza el precio por metro cuadrado «para evaluar el mantenimiento adecuado de los edificios». Consultan la web de Idealista, que marca que las urbanizaciones de Llevant son la zona más cara, con 2.159 euros por metro cuadrado. La mayoría de barrios se sitúan alrededor de los 1.700 euros. Por su parte, los de Ponent están entre los 940 y los 970.

En esta línea, los distritos de Campclar, Torreforta y Bonavista son, con diferencia, los ámbitos con una renta media por persona inferior, ya que es de algo menos de 9.000 euros, según el Pla Local d’Habitatge. Por otra parte, el distrito Part Alta-Marenostrum es el que registra una renta superior, con 20.447 euros.

Muchas comunidades de vecinos no disponen de herramientas necesarias para pedir subvenciones

Esta diferencia influye a la hora de decidir rehabilitar: «Muchas comunidades no pueden aportar la cuantía inicial de la inversión, que debe avanzarse antes; en consecuencia, puede ser que los fondos no acaben beneficiando a aquellos edificios más antiguos», expone Simón. «Algunas tampoco están en disposición de costearse un administrador de fincas, una figura de mucha ayuda a la hora de solicitar las ayudas; por ello, cuando se acaben los Next Generation, habrá que facilitar el acceso a las futuras subvenciones», añade.

Las bonificaciones fiscales representan también una herramienta útil para impulsar este tipo de intervenciones. Tarragona bonifica el 50% del IBI a aquellos inmuebles en los que se instalen sistemas para el aprovechamiento térmico o eléctrico de la energía proveniente del sol.

Además de la eficiencia energética, la Càtedra pone el foco en la accesibilidad de los inmuebles. El informe La accesibilidad de las viviendas en España, de marzo de 2018, ponía de manifiesto que solo el 0,6% de las viviendas españolas eran universalmente accesibles.

Las intervenciones para mejorar la accesibilidad y la eficiencia energética serán cruciales para renovar un parque que está envejecido en todo el territorio.

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