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Acaban las vacaciones y empiezan los objetivos

Con el mes de septiembre, muchas personas hacen una lista de metas para retomar el ritmo de la rutina

Mouad El Osri

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Dejar de fumar es un propósito que se repite. Foto: pixabay

Dejar de fumar es un propósito que se repite. Foto: pixabay

Después del verano, la gente pierde embestida para sus rutinas. Visto el panorama, recurren al papel y al boli para hacer una lista de aquellas cosas que se quieren materializar. «Los objetivos más comunes suelen ser apuntarse al gimnasio o dejar de fumar», comenta Sara Gallisà, psicóloga colegiada en el Col·legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya.

«Los objetivos relacionados con el aspecto físico son los primeros más comunes, ocupan el primer lugar», asegura Eva Llatser, psicóloga también colegiada en el Col·legi. Y continua: «Seguidamente van el dejar de fumar, el establecimiento de una vida saludable o la formación. Le damos mucho peso a cómo nos vemos porque es la primera impresión que damos». En cuanto a la formación, Gallisà comenta que las metas relacionadas con este grupo tan amplio suele ser por ejemplo, «aprender inglés» o «adoptar nuevas habilidades».

Pese a que establecerse objetivos se ha convertido en un cliché, es importante tener metas planeadas para su cumplimiento. «Establecernos objetivos es la manera que tenemos se sentirnos vivos, da sentido a nuestra vida. Podemos relacionarnos con la idea de ‘ser’, a diferencia de los animales», cuenta Gallisà. La importancia de estos propósitos es un tema sociológico, tal y como afirma Eva Llatser: «Es la manera de reafirmar nuestro valor, reafirmarlo a nosotros mismos. Poder decir que somos capaces de algo. La frase ‘soy capaz de...’ es muy poderosa».

Todo empieza con una lista de propósitos. Foto: freepik

Muchas personas se preguntan cuándo suele ser la temporada de los objetivos. «Los dos momentos del años donde la gente tiende a remodelar su modo de vida con propósitos y demás son septiembre y enero», asegura Llatser. Sara Gallisà explica por qué «son los cambios de ciclo». Ambas profesionales coinciden en que suelen ser momentos después de un tiempo de relajación y cabe retomar la rutina.

¿Pero qué es aquello que nos garantizará su cumplimiento o la frustración de estas metas? La disciplina es un factor clave para que nuestros propósitos se decanten hacia un lado u otro. «El principal factor de incumplimiento de estos objetivos suele ser la falta de planificación», asegura Llatser. Sara Gallisà por su parte, desarrolla este punto: «Para conseguir cumplir nuestros objetivos debemos fragmentarlos. Hacer de una meta pequeñas metas que podamos conseguir cada período razonable de tiempo. Y por cada vez que consigamos el cumplimiento de esta pequeña meta, celebrarlo. Darse un refuerzo positivo estimula la motivación».

Los propósitos ayudan a sentirse vivo y ser capaz de hacer algo

Otros factores que frustran el cumplimiento de nuestros objetivos son el nivel de compromiso o la utilidad. «Si no nos comprometemos con la materialización de nuestros objetivos estaremos constantemente a la deriva, sin poder llegar al punto pretendido. Y además, si no es útil… Antes de establecernos un objetivo es clave ser honestos y ver si nos será útil. Cada día dedicamos tiempo a cosas inútiles, por ejemplo, estar al día con la serie del jueves. Nos lleva un tiempo que no aprovechamos. Ahora bien, si el resto de nuestros objetivos están cubiertos, perfecto. Si no tenemos tiempo para realizarlos, el tiempo ese de televisión sobra», comenta Llatser. Y añade: «Otra cosa que nos frustra continuamente es el logro en sí. Educativamente crecemos con el logro, no con el camino». Sara Gallisà pone luz sobre este tema: «Hay que aprender a disfrutar del camino. Más allá de aquello que necesitemos, que nos gusta o que disfrutemos».

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