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Custo Barcelona sube los decibelios en su apuesta por lo sexy

La firma presentó su colección "Way more" en la pasarela 080 Barcelona

EFE

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Varias modelos lucen las creaciones de la nueva colección del diseñador Custo Barcelona, en la segunda jornada de la pasarela 080 Barcelona Fashion. EFE/Alejandro García

Varias modelos lucen las creaciones de la nueva colección del diseñador Custo Barcelona, en la segunda jornada de la pasarela 080 Barcelona Fashion. EFE/Alejandro García

Decir que a Custo Barcelona le gusta el riesgo en su uso del brillo, del color y del detalle no es descubrir nada nuevo, pero la firma redobla la apuesta en su colección "Way more" para el próximo verano, que ayer presentó en la capital catalana en la segunda jornada de la pasarela 080.

Los colores vivos son un elemento esencial en la identidad de las prendas de Custo, siempre en el otro extremo del concepto mininal, y en esta nueva temporada la marca más internacional de este salón 080 ha hecho ostentación de ello, tanto en su línea para la mujer como para el hombre, menos prolija.

Chaquetas bombers brillantes con una gran carga gráfica, vestidos de colores vivos combinados con el blanco y el dorado, parkas de organza con laminados de oro, trenkas de pelo extralargo que se balancean como si estuvieran vivas, microvestidos para la disco chic más sexy, pantalones de corte pirata y toque netamente deportivo, combinaciones que otorgan a las piezas unas texturas de fuerte impacto visual.

"Queremos crear un lenguaje de sofisticación y armonía, a través de ofrecer mucho detalle y trabajo, son procesos muy largos en cada pieza; puede parecer una contradicción, pero lo que conseguimos es un cóctel muy suave, mezclando muchos ingredientes", desvelaba el propio Custo Dalmau a Efe, minutos antes del desfile barcelonés.

Parte de estas piezas, una cincuentena de propuestas para mujer y una quincena para hombre, ya se pudieron ver en el desfile oficial que la marca realizó el pasado mes de septiembre en Nueva York, y algunas de las cuales se exhibirán también próximamente sobre la pasarela de Madrid, "por primera vez en 36 años de proyecto, porque ya tocaba", reconoce.

Para Custo, las pasarelas son un banco de pruebas, "un laboratorio, para decir algo nuevo" y si en el caso de la colección femenina ha puesto el acento en los vestidos de diferente largo y extensión, en la vertiente masculina, la idea es el riesgo, un hombre al que le guste vivir sin complejos, "no feminizado" pero capaz de seguir la estela de esas mujeres a la que les gusta arriesgar ante el espejo.

La segunda jornada del 080, que este año tiene como sede las monumentales instalaciones del Teatre Nacional de Catalunya, han tenido más nombres propios, entre ellos, la manresana Miriam Ponsa, que ha dedicado a los Balcanes su colección para la mujer del próximo invierno.

Aunque se puedan asociar estos territorios a la explosión colorista de un campamento zíngaro, Ponsa ha sido drástica en su elección, reducir la gama cromática únicamente a tres colores: el negro, el gris y el blanco ocre, una opción menos étnica, y donde la lana, combinada con seda y algodón, y las piezas de gran tamaño y las superposiciones, han sido instrumentos básicos de la fusión.

Josep Abril, por su parte, se ha querido saltar muchos de los códigos de construcción de prendas para el hombre -y algunas piezas para mujer- de cara a la próxima temporada invernal, aunque siempre dentro de la austeridad y la sobriedad habitual en el taller del barcelonés, que ha bautizado "Eyes" a esta colección.

En negros, azules oscuros y berenjenas, Abril -con el fondo musical de un energético trío de cámara de instrumentos clásicos, africanos y chilenos, instalado en medio del escenario- ha roto con el concepto de pieza autónoma: levitas unidas a un pantalón cargo, camisas-jersey desestructuradas, monos-túnica de reminiscencia árabe, una mutación de la indumentaria académica que ha resuelto de forma brillante como un ingeniero de nuevas siluetas.

Hasta el lejano oeste ha "viajado" Txell Miras para encontrar referentes estéticos con los que construir su colección para el otoño invierno próximo, aunque sean ecos de tipo literario: las novelas de nativos americanos de Tom Spanbauer.

La fascinación por ese mundo, casi perdido, ha sido el patrón que ha guiado a Miras: prendas con plumas, ponchos y capas, que rompen el estilo "minimal" característico de las creaciones de la diseñadora, que para esta ocasión ha elegido para sus prendas dosis de color en azules, marrones, verdes, tonos camel o granates. 

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