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Devoción por tierra y mar en Cambrils

Las calles de la ciudad se llenaron ayer por la tarde de gente para honorar la imagen de la Virgen del Carmen
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La imagen entrando al mar de la mano de los pescadores. Foto: Alfredo González

La imagen entrando al mar de la mano de los pescadores. Foto: Alfredo González

A las siete de la tarde salía de la iglesia de Sant Pere la imagen de la Vírgen del Carmen llevada por pescadores y miembros de entidades del municipio. La imagen religiosa iba además acompañada por niños y niñas vestidos de marinero, los vogadors de Vent d’Estrop, miembros de la cofradía de la Mare de Déu del Carme, la Banda de Música de Camarles, las autoridades y el hereu y las pubilles de la localidad.

Toda esta comitiva hizo un recorrido por las calles cambrilense hasta finalmente llegar al muelle de Ponent donde se adentró a la virgen en el mar acompañada de una corrua de barcas de los pescadores. Empezaba así una etapa por el mar que dividía el recorrido en dos partes diferentes, una por tierra y la otra por mar.

Todas las miradas a la Virgen. Foto: A. González

En este momento resonabanlas tradiciones más antiguas de Cambrils y su relación histórica con el mar y la pesca. No en vano la ofrenda floral se hizo en el interior del agua salada, resaltando la distinción más característica del municipio y con la presencia de pescadores en muestra de agradecimiento por el trabajo de todo el año. El momento místico llegaba en un punto cercano al ocaso y la luz de aquel instante daba un escenario inigualable.

Los pescadores llevaron la imagen de la Virgen por el mar en barca

Esta tradición en algún momento de la historia reciente había desaparecido a causa de los cambios que se estaban produciendo en un Cambrils en plena temporada alta de turismo y con unas medidas insuficientes para dar cabida a todo el mundo en un evento con una estructura del todo tradicional. Poco a poco, el acto votivo fue cambiando hasta convertirse en lo que es hoy.

Un grupo de pequeñas pescadoras. Foto: A.G

Una vez la Virgen se hubo reencontrado con el mar, esta fue devuelta a la tierra, su lugar de origen y de vuelta también a la iglesia. El ambiente cerimonial y solemne no se perdió en ningún momento, a lo que contribuyó la banda de música con sus melodías sobrias, y las calles dieron paso a la iglesia. Una vez allí, el oficio religioso que suposo la finalización de la festividad del mar por excelencia en la Costa Daurada uniendo a distintas poblaciones de mar.

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