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El dietista-nutricionista reeduca nuestra salud

Esta semana se ha celebrado el Día Mundial del Dietista-Nutricionista. El colectivo alerta del intrusismo que existe en la profesión

Silvia Fornós

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El dietista-nutricionista reeduca nuestra salud

El dietista-nutricionista reeduca nuestra salud

¿Qué es un dietista-nutricionista? Muchos creemos saber la respuesta, pero en verdad la profesión es más compleja de lo que a primera vista parece. La celebración del Día Mundial del Dietista-Nutricionista, esta semana, ha servido para reivindicar el colectivo, que en ocasiones, es ‘víctima’ de la simplificación, pensando que únicamente se dedican a hacer dietas para adelgazar, cuando en realidad es el experto en alimentación, nutrición y dietética en el que debemos confiar nuestra salud y alimentación. Pero su labor va más allá, desde la investigación y la docencia, pasando por el ámbito de la salud pública hasta empresas del sector de la alimentación, o incluso la restauración colectiva y social.

El intrusismo es uno de los handicaps entre los profesionales graduados. Según detalla la reusense dietista-nutricionsita Rosa Baró «siempre existen personas que se autodenominan dietistas o nutricionistas, que queda más profesional, sin ningún estudio o con cursillos online o con otros estudios relacionados con profesiones sanitarias».

Partiendo de esta base, ¿qué no es un dietista-nutricionista? En primer lugar no es alguien que busca que una persona pierda peso lo más rápido posible, cuando está frente a una persona con problemas de obesidad. «Buscamos que el paciente modifique sus hábitos de vida hacia unos hábitos más saludables, que le ayuden a mantener un peso saludable el resto de su vida y a prevenir posibles patologías asociadas», explica la experta.

En algún momento de nuestra vida esperamos un ‘milagro’ si estamos delante de un problema de sobrepeso. Pero un dietista-nutricionista no se caracteriza por vender ni ampollas ni preparaciones de proteínas. Así pues, la operación bikini tampoco entra dentro de su plan de trabajo, del mismo modo que no saca dietas de un cajón o te imprime una lista de alimentos buenos o malos, y mucho menos impone la dieta o el método milagro que está de moda.

 

Intrusismo

A pesar de esta lista de lo que no es un dietista-nutricionista, en el sector todavía pesa demasiado la losa de las opiniones que creen que este profesional sólo se dedica a hacer dietas. «Creo que el principal motivo también es que los dietistas-nutricionistas no estamos incluidos dentro del Sistema Nacional de Salud y en el ámbito privado somos sustituidos por numerosos ‘pseudo-profesionales’, cuya práctica no está recogida en la legislación», asegura Rosa Baró.

El dietista-nutricionista puede ejercer en muchos ámbitos, desde la Consulta Clínica privada o Clínico Hospitalario, hasta Deportivo, pasando por el ámbito de la Industria Alimentaria o la Restauración. En cualquiera de ellos la función del experto se centra en enseñar, reeducar, prevenir y tratar.

Todos creemos que sabemos de nutrición y todos podemos hablar de ello, lo que conlleva que exista, tal y como confirma Rosa Baró, mucho intrusismo laboral. La experta asegura que «te puedes encontrar desde diferentes profesionales que utilizan consejos de sabiduría popular sin ninguna base científica, hasta aquellos que utilizan recomendaciones muy desfasadas y mitos, muy difíciles de desarraigar entre la gente, e incluso gente que sufre o ha sufrido alguna enfermedad relacionada con la alimentación y se autodenomina experto».

Llegados hasta este punto hay que medir las repercusiones de este imparable intrusismo, que termina distorsionando la imagen del profesional y poniendo en el mismo saco a alguien que se dedica a dar dietas de adelgazamiento o alguien que vende productos adelgazantes. «También se dan consejos inadecuados por falta de conocimiento en la materia, confundiendo más si cabe a la población, que ya de por sí está confundida y propiciando la creación de nuevos mitos alimentarios, e incluso se perpetúan prácticas poco saludables que, en muchos casos, incluso pueden ser perjudiciales para la salud de la población», afirma Rosa Baró, y añade que «conlleva que se trafique con la salud y el dinero de las personas».

 

Reeducación

El papel protagonista del dietista-nutricionista es la reeducación alimentaria. «Enseñamos, investigamos, valoramos, guiamos y aconsejamos», detalla Rosa Baró. Esta ‘buena voluntad’ choca con Internet, que es uno de los principales enemigos del colectivo. «Actualmente el 70% de los supuestos dietistas o nutricionistas que aparecen en Internet son un fraude. Debido a la falta de reconocimiento de la figura del dietista-nutricionista, junto con la falta de una regulación más estricta y la dejadez ante el intrusismo, Internet provoca la aparición de falsos dietistas», asegura la experta, quien añade que «la distorsión de la imagen conlleva que cuando finalmente una persona acude a un verdadero profesional, cuestiona lo que se le dice, ya que la persona está acostumbrada a escuchar otra cosa, perdiendo credibilidad los verdaderos profesionales en la materia».

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