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El encanto del Pantano del Catllar

Un lugar increíble para disfrutar de los parajes naturales más espectaculares y asombroso que se encuentran por Tarragona. 

Sonia Fenoy García

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Vista del pantano del Catllar

Vista del pantano del Catllar

En la parte nordeste del municipio de El Catllar se localiza una de las presas de agua más increíbles que tenemos en el territorio tarraconense. Esta obra arquitectónica de dimensiones colosales se construyó a mediados de los años 70 y se inauguró en el 75. En un principio, su finalidad era la de abastecer las necesidades hídricas del complejo petroquímico de Repsol. Sin embargo, su construcción tuvo repercusión  sobre el cauce del río, cuyo tramo final quedó sin agua debido a que toda ella estaba conservada en el embalse.  

Ante esta problemática,  se acordó fijar un caudal ecológico  para combatir la sequía y recuperar, de ese modo, el curso del río Gaià. Actualmente, a esta zona se le ha atribuido el carácter de reserva  natural de fauna salvaje. 
Desde lo alto de la presa, totalmente transitable, podemos disfrutar de unas despampanantes vistas, y contemplar a la perfección una parte del curso del río, con las montañas de fondo. 

Por otro lado, la diversidad de los hábitats presentes, principalmente forestales, próximos a la ribera y otros cultivos mediterráneos semiabandonados, entre los que destacan algarrobos, viñas y oliveras, dan cobijo a una amalgama  de especies faunísticas muy interesantes. Especialmente llaman la atención las de tipo ornitológico. En este ecosistema se han censado cerca de 74 especies de aves diferentes, que  pese a la proximidad de las zonas urbanas se establecen en la zona.

Estos parajes funcionan como un refugio de fauna estratégico, y constituyen, además uno de los enclaves, donde hacen escala muchas de las aves migratorias que se dirigen desde Europa Occidental hacia África. 

El embalse se extiende por  más de 250 hectáreas que se encuentran repartidas entre los términos de El Catllar, Vespella de Gaià y Vilabella, y puede llegar a almacenar a hasta 59 hectómetros cúbicos.  Por el momento no se ha conseguido llenar más de un tercio, siendo habitualmente sus reservas de agua alrededor del 10 % de su capacidad.

Por lo que respecta a la fauna acuática predominan mayoritariamente carpas, barbos y black bass, que se pueden pescar controladamente con permiso, aparte de otras especies de vertebrados fluviales que podemos encontrar en sus aguas.  

Espacio protegido
El entorno del pantano está incluido en el marco de protección europeo de la Red  Natura 2000 y en el Plà d’Espais d’Interés, a nivel catalán. También ha sido declarado Zona de Especial Protección para las aves, por lo que en los últimos años se han llevado a cabo  diferentes medidas para la protección de sus biodiversidad.

«Es espectacular ver la puesta de sol y el anochecer de la mano de tu pareja, es como si de repente se detuviera el mundo, no existieran problemas, y solo estuviéramos nosotros dos», asegura un joven que lo descubrió por primer vez el pasado fin de semana. Claramente no cabe duda de que se trata de uno de los lugares más impresionantes que haya en la provincia.  Por la noche, el páramo se transforma, y cautiva a turistas y visitantes que atraídos por los sonidos de la corriente del río, se acercan a vislumbrar el espectáculo nocturno. Lentamente, la brillante luna se ver reflejada sobre las aguas del pantano y, poco a poco,  el cielo se llena de estrellas. 

De forma gratuita, pueden disfrutar de una de las grandes obras maestras de la madre naturaleza.  Muchos catllarenses, que la conocen, siguen yendo al lugar para  admirar la magnitud de uno de los páramos, que parece más de otro mundo. Y es que no deja de asombrarles día tras día.  
Aparte del entorno natural, encontramos otros lugares de interés en este lugar como: El castillo del Catllar, el monolito de la Aguja y, los poblados y yacimientos arqueológicos de la era del castillo entre otros.

En el núcleo urbano de El Catllar se encuentra el monolito de la Aguja, hecho a base de mortero y piedra. Su altura alcanza los 12 metros. Parece ser que su historia se remonta al siglo XVII, e incluso de fechas más antiguas, que datarían su construcción entorno el siglo XIV.  Se trata de un elemento de ingeniería hidráulica, muy singular, que se encargaría de regular la presión de las conducciones de agua, y que sin lugar a duda ofrece una imagen única. 

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