Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Más de Naltros

El tatuador que regala pezones a las supervivientes del cáncer

Este tatuador de Reus ya ha tatuado  gratis a  más de 120 mujeres que han sufrido un cáncer de mama. Ellas, agradecidas, dicen que les ha regalado una oportunidad de pasar página

Norian Muñoz

Whatsapp
Este hombre ha tatuado gratis el pezón a más de 120 mujeres que han superado cáncer de mama.

Este hombre ha tatuado gratis el pezón a más de 120 mujeres que han superado cáncer de mama.

Paradojas de la vida, cuando Alexis Gutiérrez decidió hace dos meses ofrecer gratis sus servicios como tatuador a las mujeres que habían sufrido cáncer de mama, lo primero que hizo fue poner un anuncio en Facebook. La red social, que sólo interpretó que allí había un pecho desnudo, le retiró el anuncio; no obstante, para entonces ya había conseguido ocho millones de visitas. (Luego publicó un  anuncio nuevo que sí pasó la censura). Desde entonces dedica unos cuatro días al mes a tatuar a mujeres venidas de toda España. Y ya lleva más de 120.
A una de las personas que le llegó aquel anuncio fue a Yolanda, de 43 años, de Granollers. A ella le descubrieron el cáncer con 31 años, embarazada de su segundo hijo. A los cuatro meses de dar a luz la operaron.

Cuenta que con hijos pequeños, cuesta pensar en otras cosas que no sea en ellos, «pero siempre sientes que te falta una parte tuya... A mí el tatuaje me ha subido la autoestima», explica.
Ya había estado mirando la posibilidad de tatuarse (500 a 600  euros por pezón), una cifra inalcanzable para alguien que, como ella, después de la enfermedad no ha podido volver a trabajar y es pensionista. «Es verdad, en mi cuerpo sigue habiendo cicatrices, lo que he pasado no se olvida, pero esto me ha hecho sentirme mejor».

Un pecho ‘sin acabar’

Eva, de 42, es de Sant Feliu de Llobregat. Con 35 años le quitaron ambos pechos y se los reconstruyeron con tejido de la espalda. A ella, además de tatuarle los dos pezones, Alexis le tatuó también las cejas, que había perdido tras el tratamiento.

No puede estar más agradecida, «es como que ya está, que ya ha pasado todo. Me emocioné mucho cuando vi el resultado, porque un pecho sin aureola es como un pecho sin acabar... Es algo que siempre está allí, es como un recordatorio, cuando te duchas, cuando te cambias de ropa, cuando te miras al espejo. Yo también tengo muchas cicatrices, porque me reconstruyeron con músculo de la espalda, pero siento que vuelvo a ser yo misma... Y si algo se mueve de sitio en verano, o con el bañador, no pasa nada (risas)».

Un granito de arena

Eva, como muchas mujeres que han pasado por manos de Alexis, quiso saber si él había tenido alguien cercano que hubiera pasado por la situación, pero él dice que no. «Sólo quería poner mi granito de arena,  ver que podía hacer desde mi trabajo», cuenta.

A  nivel humano, de todas formas, dice que su trabajo  está más que pagado: «Se ponen a llorar, te abrazan... Una llevaba 6 años sin mirarse al espejo, sin dejar que su marido la mirara cuando se cambiaba». Y él piensa seguir haciéndolo, sin importar de dónde vengan las mujeres, aunque reconoce que le apena cuando le llaman de sitios más lejanos, como las Islas Canarias, y no tienen cómo costearse el pasaje.

A partir de su iniciativa tiene constancia de que al menos dos estudios de tatuajes han comenzado a tatuar gratuitamente en A Coruña y Galicia. Él, de momento, ya está dando hora para el 28 de junio.

Dice, además, que esta experiencia le ha hecho crecer como tatuador, porque se trata de reproducir de la forma más realista posible la forma, el color, la ubicación del otro pezón.
En lo personal ha aprendido, si cabe, más. «Estas mujeres me han demostrado que son fuertes, que saben luchar, que siempre se sale. También tienen a sus familias detrás y eso es hermoso».

Temas

Comentarios

Lea También