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En el techo de Catalunya

'Del Cel a la Terra' da la oportunidad de descubrir el Campanar de Valls y catar los vinos del Celler de Nulles. De manera excepcional, sólo durante julio, los interesados en subir al campanario más alto de Catalunya podrán disfrutar de arquitectura y gastronomía a la vez
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Las campanas fueron reinstaladas en la década de los años cuarenta. Las anteriores fueron fundidas en la Guerra Civil.

Las campanas fueron reinstaladas en la década de los años cuarenta. Las anteriores fueron fundidas en la Guerra Civil.

El Campanar de Valls lleva en pie más de 110 año.

El Campanar de Valls lleva en pie más de 110 año.

Desde lo alto del campanario, que tiene más de 200 escalones, se puede divisar la comarca del Alt Camp.

Desde lo alto del campanario, que tiene más de 200 escalones, se puede divisar la comarca del Alt Camp.

El campanario está abierto a las visitas del público.

El campanario está abierto a las visitas del público.

La ascensión al Campanar de Valls permite descubrir los detalles arquitectónicos, la historia de su construcción y muchas de las curiosidades que esconde esta magnificente obra arquitectónica. Después de subir los más 200 peldaños originales y llegar al rellano de las campanas se puede disfrutar de una vista panorámica sobre la ciudad de Valls y la comarca del Alt Camp. Por si esto fuera poco, en el horizonte se pueden divisar las cimas y pueblos de hasta cinco comarcas vecinas.

El nombre de la actividad, Del Cel a la Terra, responde a la intención de poner en relación dos monumentos construidos en la misma época. Ambos proyectos, que fueron levantadas entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, permiten observar el territorio de toda la comarca des de dos puntos de vista diferentes. Por un lado, el campanario es una atalaya magnífica que simula la sensación de volar por el cielo del Alt Camp y, por otro lado, el Celler de Nulles nos transporta a la tierra y es un ejemplo del uso, explotación e historia reciente del territorio.

El campanario ha vivido más de 110 años y esto da para mucho. Así pues, fue testigo de uno de los episodios más tristes y violentos de la reciente historia española. La Guerra Civil dejó su particular recuerdo en la mayoría de poblaciones del país y Valls no fue una excepción.

Las campanas del rellano, que se utilizan para anunciar actos festivos o religiosos, fueron reinstaladas durante la década de los años cuarenta, ya que las anteriores fueron fundidas durante la Guerra Civil para fabricar munición. En cambio, las dos campanas de la cúpula siguen siendo las originales que sirven para marcar las horas y los cuartos.

El campanario, construido el año 1897, fue diseñado por el arquitecto barcelonés Francesc Vilar Carmon y ejecutado por el vallense Joan Oller. Este flamante ingenio de pierda y hierro con el paso de los años vio como la piedra calcárea utilizada fue la causante de un grave proceso de erosión de la estructura. La tarea realizada por la Comisión de Prorestauración del Campanar de Valls más las aportaciones económicas de muchos vallenses permitieron la restauración de toda la piedra de la parte superior del edificio, mediante un trabajo iniciado en 1984.

Otro elemento atractivo es su inmejorable situación, ya que se encuentra al lado mismo de la Iglesia de Sant Joan, patrimonio de interés nacional.

Del Cel a la Terra se suma a las visitas a los puntos emblemáticos de la capital del Alt Camp, como el Barri Antic, los mercados y el refugio antiaéreo de la Plaça del Blat. La actividad surgió a raíz de la creación de la oficina de turismo. Su objetivo era el de atraer turistas a Valls aprovechando el mediatismo del campanario más alto de Catalunya, de este modo, a través de un elemento arquitectónico se busca repercutir positivamente a los hoteles i servicios de restauración de la ciudad. Anteriormente, el campanario sólo estaba abierto los días más importantes del año para sus aldeanos, como el día de Santa Úrsula, copatrona de la ciudad.

La actividad se podrá realizar todos los sábados de este mes de julio a partir de las 18 horas, empezando por la visita al Campanar y acabando por la Vinícola modernista de Nulles, que ofrecerá una cata de vinos y comida típica del territorio. No se recomienda que participen en la actividad menores de 5 años, personas con movilidad reducida o con problemas de corazón. Tiene una duración aproximada de entre una hora y una hora y media, y para participar es imprescindible hacer la reserva poniéndose en contacto con la Oficina Municipal de Información Turística de Valls: 977 612 530 o turisme@valls.cat.

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