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Escuela infantil: el desafío de superar el primer día

La relación de confianza entre el centro y la familia es muy importante para que la adaptación sea un éxito

Sílvia Fornós

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El proceso de adaptación es vital. Foto: freepik

El proceso de adaptación es vital. Foto: freepik

Miles de niños y niñas ya tienen la mochila preparada para empezar el curso escolar. Los nervios están a flor de piel en estos últimos días. Pero no son los únicos que afrontan esta experiencia. También hay niños que afrontan su ‘primera vez’ en la escuela infantil. Su edad no supera los 36 meses y se enfrentan a una de las primeras experiencias de separación de sus padres. «Este proceso, para los niños puede ser vivido como una pérdida real de los padres, no entienden que no estén y pueden pensar que no los volverán a ver, que han desaparecido. Supone una pérdida de sus referentes y estar en contacto con personas que desconoce, este hecho les puede provocar ansiedad y miedos que a veces no percibimos», detalla Laura Roig, directora del centro Educa’t Reus y especialista en educación emocional. 

Sentimientos opuestos
Niños y padres viven el cambio a su manera, una experiencia que despierta sentimientos opuestos. El lloro desconsolado manifiesta muchas veces ansiedad. «Es fruto del sentimiento de abandono. En algunos casos no muestran esta ansiedad de separación aunque realmente la sufran», detalla la también especialista en educación emocional. 

ESCUELA INFANTIL
El proceso de adaptación es difícil para padres e hijos. FOTO: FREEPIK


Otros en cambio entran felices el primer día y es después cuando la adaptación se resquebraja. «Siempre hay que estar atento y sobre todo dejar que expresen sus emociones para poder actuar al respecto», asegura Laura Roig. 
Sentimiento de culpa en ver el sufrimiento de sus hijos, sobreprotección, dudas, desconfianza,… son algunos de los sentimientos que acechan a los progenitores. Sensaciones que solo cura el paso del tiempo.
El proceso no es fácil y la adaptación requiere tiempo. Hablar demasiado de ello no contribuye a hacer más llevadera la situación. «Lo recomendable es unos días o una semana como máximo empezar a ojear libros que hablen de la escuela, preparar el material, ir a ver el centro, etc. », detalla la directora del centro Educa’t, quien añade que «de lo contrario lo que haremos es aumentar su nerviosismo, especialmente si tienen más de un año». La implicación de los padres es vital por lo que la experta aconseja «ponerse en su sitio porque están en un momento de la vida en que se sienten lo más importante». Las mentiras piadosas tampoco son una buena solución. 

Es importante dejar a los niños expresar sus emociones y sentimientos 


Acompañar al niño a la escuela infantil y estar con él en el aula un tiempo, y poco a poco marcharse; seguir los horarios establecidos para que el niño tenga sensación de control; dejar que el niño traiga algún objeto, como una manta o una muñeca, que lo ayude a recordar a los padres, de forma que le dará más seguridad y no notará tanto que no están presentes son más consejos que ayudarán a superar el cambio. «Un error que cometen mucho los padres el primer día y los siguientes es alargar eternamente la despedida», asegura Laura Roig.

Comunicación continúa
La experta insiste en que la comunicación entre los padres y los educadores sea fluida. El objetivo es «compartir experiencias y que el niño se adapte mejor al cambio, lo que significa comunicar cualquier cosa que surja tanto en la escuela infantil como en casa y que esté vinculada con el niño». Por norma general, al principio es normal que los niños lloren e incluso llega a ser sano, sería muy extraño que no pasase. Realmente a todos los niños les ocurre con menor o mayor grado. Lo que debe preocupar a los padres es si los primeros días el niño no llora y días más tarde empieza a hacerlo desconsoladamente. «A los adultos nos cuesta encajar cambios en nuestra vida y a los niños les cuesta todavía más. En este caso, ante cualquier problema será necesario consultar con los especialistas», concluye la especialista en educación emocional del centro Educa’t Reus. 

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