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Francesc Torralba: «Dividir entre ética y religión es un insulto a la inteligencia»

El reputado filósofo y teólogo habla de los logros y los retos del sistema educativo actual

Gloria Aznar

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Francesc Torralba (Barcelona, 1967) es un reputado filósofo y teólogo. Actualmente dirige la Cátedra Ethos de ética aplicada en la Universitat Ramon Llull. Ha publicado numerosos artículos y libros, que han sido traducidos a diferentes lenguas. El último, ‘Mon volàtil, com sobreviure en un món incert i inestable’. El pasado jueves impartió la conferencia Ment oberta, cor obert. Ells són el futur en el Col·legi Aura para las familias de Primaria.

¿Qué le dice un filósofo a los jóvenes del siglo XXI para animarles a prepararse?
Que hagan de su vida un proyecto valioso, que piensen que la vida es corta, a pesar de que ellos no tienen esta impresión y que entiendan que es como una obra de arte, que se tiene que ir construyendo. Por lo tanto, les animo a desarrollar su proyecto vital y a identificar que este, para desarrollarlo, requiere de constancia, humildad y mucha ayuda de otras personas, pero esto es lo que motiva. No puedes decir, no hay nada que hacer, el mundo está perdido, limítate a consumir, a entretenerte, ves navegando por las redes... Al contrario, intenta hacer realidad tus sueños.

Constancia, humildad... son palabras muy consistentes para un adolescente ¿cómo se llega hasta ellos?
Con sus referentes. Tienen ídolos. Y hay que hacerles ver que esos jugadores que tanto adoran, aparte de tener mucho talento, para llegar a ser alguien tan extraordinario ha tenido que ser muy tenaz y ha fracasado muchas veces. Le haces ver que si lo que aspira es a ser una persona relevante en un ámbito, no tiene otro remedio que ser humilde y esforzarse. Y hay unos talentos, cada uno tiene el que tiene. Y esto también se lo hago ver, que exploren los que tienen y no traten de copiar. Pero muchas veces los padres proyectamos en los hijos una vida cerrada.

Padres y docentes, que tienen un gran reto
Los profesores también tienen que hacer este trabajo, sobre todo los tutores. En una tutoría, ayudar a discernir. Antes se hablaba de vocación. Si no se les ayuda, al final hay procesos de mímemis, de reproducción de modelos, de indumentaria, de oficios, de ocio...

¿De sistema educativo?
Y de sistema educativo

¿Cómo ve este sistema educativo, nos hemos quedado en los años ochenta?
En algunos aspectos ha dado un salto cualitativo, positivo enorme, si se fijan los años 80. Pero en otros tenemos que dar todavía ese salto. ¿En qué? en la educación medioambiental. Esto ya está presente en las escuelas y los jóvenes son más conscientes ecológicamente que sus abuelos. La educación emocional también está contemplada. Tenemos que esperar que los jóvenes que saldrán no tendrán el analfabetismo emocional, no tendrán estos comportamientos de incapacidad de dominio de las propias emociones que vemos en muchos adultos, en un tráfico o en casa con la violencia.

Hay estudios que hablan de un aumento del suicidio en jóvenes. Permítame que crea que no lo estamos consiguiendo.
Por supuesto. En la ley tenemos educación medioambiental y emocional. Pero ¿cuándo se hace real esto? estamos muy lejos de ser Dinamarca, por ejemplo en temas medioambientales.

¿Por qué?
Por muchos elementos. Porque hay una cultura muy establecida de país, unas condiciones. La mitad de los ciudadanos de Copenhague entran cada día en bicicleta... estamos lejos. Pero comparando cómo estaba la cultura del reciclaje, de las energías alternativas en los años 80 y ahora... no tiene nada que ver. Hemos mejorado significativamente, pero no somos Dinamarca. En lo emocional, tiene razón, tenemos jóvenes que se suicidan, violencia en los institutos.

Bullying
Todo esto lo tenemos, pero ¿no lo teníamos antes, aunque no lo llamáramos así?

Pero, a lo mejor lo tendríamos que haber solucionado
Por supuesto. Pero creo que en el sistema, cuando hablamos de educación emocional y medioambiental, como mínimo hemos introducido unos elementos que posiblemente darán fruto de aquí a 30 años. Los cambios son mucho más lentos que las inercias. Otro ejemplo es que la educación centrada en la memoria la hemos olvidado ¿Por qué? ¿Por qué todo está en Google? Ahora el niño no puede repetir ni una poesía de Maragall o de García Lorca. Qué error porque entonces no tiene lenguaje, ni sabe cómo expresar las emociones. Los poetas nos ayudan a tener lenguaje. ¿Está innovando la escuela? Sí, ¿digitalmente? mucho mejor ahora. Nuestros hijos tienen unas habilidades digitales muy superiores a las mías.

¿Pero las utilizan bien? Como educador, ¿opina que el móvil es una herramienta útil?
El gran tema. Soy partidario de limitarlo enormemente en la esfera escolar y sobre todo desarrollar las facultades clásicas de la persona, la memoria, la inteligencia, la imaginación, la actividad cultural, la vida emocional. Sobre todo porque observo procesos gravísimos de tecnoadicción, que genera síndrome de abstinencia y hay jóvenes que están atrapados en esto. También adultos.

¿De qué edades hablamos?
13, 14. En algunos casos incluso menos y en algunos países hay centros de desintoxicación de estas nuevas formas de adicción. Yo diría que el móvil en infantil no debe estar y que después se puede ir introduciendo gradualmente y bajo control y tutorización. De entrada se tienen que enseñar hábitos elementales, como pensar. Después ya puedes ir dejando la cuerda. Pero hay que evitar el maximalismo: todo o nada. No. Tiene que ser gradual. En todo. 

Entonces, ¿qué se debe hacer?
Una educación equilibrada, que recoja lo mejor que hemos hecho hasta ahora, pero a la vez que esté muy atenta a los desafíos de futuro. Pongo un ejemplo, los jóvenes tienen que saber inglés porque les abrirá muchas más puertas profesionales. Esto es nuevo. Pero, ¿los jóvenes tienen que ser prudentes? Sí. Y esto es más antiguo que Aristóteles. El error es o bien olvidar la tradición y ser sencillamente innovador, disruptivo y al revés, solo lo que hemos hecho siempre. 

Otro debate, ¿qué les aconsejaría a los padres ante la disyuntiva de religión o ética?
Les diría que es un insulto a la inteligencia. 

Pero tienen que escoger
Sí, y muchos países no la plantean. Lo primero que diría es actitud crítica ante esta disyuntiva porque es muy valiosa la ética y porque es muy valioso conocer las bases de una tradición religiosa que ha marcado por ejemplo la cultura occidental. Si no, llegarán a la Sagrada Familia y no sabrán identificar a Judas, no podrán decodificar un monumento como éste. Para mí la disyuntiva no debe ser excluyente. Se tiene que hacer ética, muy a fondo y en todas las etapas del proceso educativo y se tienen que conocer las bases que han marcado nuestra cultura occidental, que básicamente es cristiana.

¿Y una historia de las religiones no sería más integradora,  teniendo en cuenta que muchos alumnos no son de aquí?
No se puede centrar solo en una tradición, pero a la vez no podemos olvidar que usted vive en Occidente y que todo lo que ve, arte, literatura, pintura... está muy marcado por esta tradición. Tendría que haber una introducción a la diversidad de las tradiciones pero a la vez una profundización en aquella donde se vive. Y por tanto aquí subrayar la cultura cristiana sin olvidar las otras porque si no, al final son individuos muy cortos de vista. Yo lo he visto en la Universidad. Pero si estuviera en Lhasa le diría la budista. No creo que sea bueno extirpar la cultura religiosa del proceso formativo integral de una persona porque al final la haces mucho más incapaz de comprender el mundo en el que vive. Y nosotros tenemos que preparar personas que puedan entender lo que pasa en el mundo.

En la época actual, en que los y las jóvenes están permanentemente conectados, ¿cómo ve la segregación por sexos?
Tenemos que ser respetuosos con los diferentes idearios educativos. Yo fui a una escuela mixta, mis hijos han ido a un colegio mixto... La grandeza de un sistema educativo es que sea capaz de respetar la autonomía educativa de las instituciones, si no al final acabamos haciendo una especie de uniformización. El sistema tiene que velar por unos mínimos, pero debe ser respetuoso con los procedimientos, con los contenidos y las formas siempre y cuando no vulneren estos mínimos. Y a mí lo que me da miedo son los sistemas uniformizadores. Si los alumnos salen bien preparados no tengo nada que decir. 

¿Cómo ve el futuro de los jóvenes?
Estoy esperanzado. Hay frases deplorables sobre los jóvenes del siglo V antes de Cristo y podría citar: «de estos jóvenes no haremos nada». Mi experiencia -y hace 25 años que enseño- es que en las aulas tienes una minoría extraordinariamente capaz, creativa y potente, una gran mayoría pasiva y otra minoría que es tóxica, que estorba. Yo tengo mucha esperanza en los que vienen y en lo que nos pueden enseñar y aportar. Si no, ¿cómo podría salir cada día ante un centenar de jóvenes?

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