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'Ir al teatro nos hace ser más críticos'

Xavier Mendoza presenta este viernes en el Teatre Fortuny de Reus la ópera 'Tempesta esvaïda'.

Cristina Valls

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Mendoza participará en una obra este viernes en el Fortuny. foto: cedida.

Mendoza participará en una obra este viernes en el Fortuny. foto: cedida.

-Fue a la Escolania de Montserrat. ¿Siempre tuvo claro que quería dedicarse al canto clásico desde tan joven?

- Tan pequeño en la Escolania no te lo planteas. Más bien estás agradecido porque cantas tanto en coro como en solitario y es muy gratificante hacer lo que te gusta. No provengo de una familia de músicos, podría decirse que soy el raro. Cuando era un niño siempre cantaba y mi profesor de música se lo comunicó a mis padres.

 -¿Requirió mucho sacrificio dedicarse a esto?

- Esta profesión requiere mucha dedicación y horas de esfuerzo. Hay que tener mucha paciencia. Además, es muy solitaria y exige cierta disciplina. No puedes salir cada noche, te tienes que cuidar la voz, no tienes que fumar…. La voz es un músculo y se tiene que cuidar muy bien. Cambia con los años y si la ejercitas más.

 -¿Anécdotas?

- Me fui por voluntad propia a estudiar a Alemania y no conocía nada del idioma ni de sus costumbres. Con lo cual, tuve que adaptarme a muchas cosas y guardo alguna historia. Recuerdo una vez que estuve en un banco y el señor que me atendió me comenzó a hablar en alemán, sin yo apenas estar familiarizado. Yo le hacía gestos como de no entender y él, progresivamente, fue alzando la voz. Me avergonzó mucho. No entendía que por más intensidad que pusiera no le iba a entender mejor…

 -¿Por qué Alemania?

- Sabía que recibiría una buena preparación musical. Allí se cosecha el tipo de canción que a mí me gusta. Me atrae mucho el binomio piano y voz.

 -¿La cultura musical alemana es diferente de la de aquí?

-Es un país que está acostumbrado a la cultura clásica y vale la pena salir de aquí para verlo. La música se vive de otra manera y las inclemencias del clima hacen que estén todos más concentrados en sus casas trabajando. Allí todos los niños saben tocar un instrumento o van a una coral. Es decir, lo que aquí parece exótico, como lo sería tocar un violín, allí es muy normal. En Alemania se les inculca esa tradición y aquí no. Aquí tal vez hay más niños apuntados al fútbol que no a música. No lo critico, simplemente, en cada país hay unas prioridades diferentes. Aun así, creo que la educación musical es esencial. Ir más al teatro, nos hace ser más críticos. Generamos puntos de vista distintos.

 -¿Cualquier persona puede ser cantante de ópera?

- Hay que tener mucha disciplina, paciencia, preparación musical, buena voz, formación musical, cuerpo teatral y dominar los cuatro idiomas europeos, como el inglés, el francés, el italiano y el alemán.

-¿Cómo se prepara una obra?, ¿letra y canción separadas o juntas?

- Siempre es más fácil memorizar la música primero. Una vez interiorizada, aplicas las letras. El cerebro memoriza mejor el tono y, automáticamente, lo puedes asociar con el pico de una letra. A veces voy por la calle y me vienen frases musicales. Estudiarse las partituras a veces es un gran reto. Son muchas horas y las partituras, interminables.

 

-Cuando la obra se estrena, ¿volver a estudiar es duro?

-En realidad no. Los estrenos de una obra impactan en la memoria como sellos impresos. Te sirve para memorizar, porque generas un estrés muy útil.

 -¿Se puede vivir del canto?

- Es un negocio. Muchos se marchan para ganarse la vida y valoran más a los de fuera que a los que estamos aquí. Lo hacen difícil, yo combino la ópera en el teatro con clases en el conservatorio. Y es que te pagan cuando sales al escenario, no los meses de preparación, de estudio y ensayo. Por no hablar de lo invertido en formación.

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