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La ópera que el coro no sabía cantar

El Cor Amics de l’Òpera de Sabadell y la Orquestra Simfònica del Vallès rescatan a Carmen, la sensual gitana que protagoniza la obra maestra de Georges Bizet

Javier Díaz

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'Carmen' está ambientada en Sevilla

'Carmen' está ambientada en Sevilla

El autor de la ópera Carmen, el parisino Georges Bizet, murió el  3 de junio de 1875, justo tres meses después de su estreno. Falleció de un ataque al corazón, a los 36 años, convencido de que la obra iba a ser un completo fracaso. La verdad es que al principio tenía mala pinta. En los primeros ensayos la orquesta tuvo dificultades para interpretar la música y el coro declaró que algunas partes eran imposibles de cantar.
 

Bizet tuvo que luchar contra los intentos de la Opéra-Comique de París de modificar partes de la actuación que eran consideradas impropias. Sólo cuando los cantantes principales amenazaron con retirarse de la producción la dirección tuvo que ceder. Estos contratiempos retrasaron el estreno hasta el 3 de marzo de 1875, mismo día en el que, por casualidad, se anunció el nombramiento de Bizet como Caballero de la Legión de Honor.

Carmen empezó a representarse sin mucha notoriedad.  Estuvo a punto de retirarse de la cartelera  después de su cuarta o quinta representación y, aunque al final llegó a las 48 funciones en su primera temporada, contribuyó poco para subir los decaídos ingresos de la Opéra-Comique. El teatro incluso llegó a regalar entradas para incrementar la audiencia.

Carmen aparecía como una «ópera cómica» en la ridícula clasificación que se hacía en Francia, que catalogaba como cómica toda ópera que incluyera diálogos hablados, independiente de que fuera el más negro de los dramas. La obra, una verdadera tragedia, tenía estos diálogos hablados que posteriormente fueron sustituidos por recitativos orquestados, compuestos por Ernest Guiraud (Nueva Orleans, 1837 – París, 1892).
 

Bizet firmó un día antes de su muerte un contrato para que fuera representada en la Ópera de Viena. Supuso su despegue. En la capital austriaca triunfó y salió disparada a conquistar el mundo. Bizet no pudo ver su gran éxito. Hoy es la ópera francesa más famosa y es representada en todo el planeta.

El Cor Amics de l’Òpera de Sabadell y la Orquestra Simfònica del Vallès la interpretarán este viernes en el Teatre Tarragona.  Ya la han llevado a escena en multitud de ocasiones.

La función se traslada a los años 50 del siglo XX, en un plató de unos estudios cinematográficos de Hollywood, donde se están rodando varias escenas de la película Carmen. El peligroso triángulo amoroso que provocará odio y celos entre tres de los protagonistas, dentro y fuera de la película, provocará un trágico final tanto para Carmen, el personaje, como para la actriz que le da vida a la pantalla.

Carmen, la sensual gitana empleada de la fábrica de tabacos de Sevilla que hace perder la cabeza a los hombres, no es una cualquiera, no es una prostituta como muchos la toman. Carmen es una mujer absolutamente libre, una mujer de hoy en día situada en una época muy anterior. Una mujer moderna. Para ella, solo existe una cosa: la libertad, concepto celebrado a lo largo de toda la ópera. 

Su triste final, asesinada por el macho obtuso que tiene un concepto patrimonial de las mujeres –lacra también vigente hoy en día– la hace más grande y la sitúa por encima de todos. Como Carmen dice de ella misma justo antes de morir: «Libre nací y libre moriré». 

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