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La soledad: cuando estar y sentirse solo no es lo mismo

La soledad social o emocional llega cuando menos te lo esperas. Es común pensar que es algo negativo, pero puedes aprender a convivir con ella y disfrutar del lado positivo

Sílvia Fornós

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Los espacios de soledad son positivos y sanadores para la autoestima.

Los espacios de soledad son positivos y sanadores para la autoestima.

Sensación de aislamiento, desamparo,... Te preguntes qué te ocurre. Sientes soledad. Existen dos tipos: la emocional y la social. «Esta última es cuando realmente la persona no tiene una red de gente a su alrededor y realmente está sola; mientras que la emocional es cuando incluso estando rodeado de personas uno se siente solo», explica la psicóloga y psicoterapeuta Sònia Navarro. Establecidas las bases, la especialista recuerda que hay personas que «se sienten a gusto consigo mismas estando en soledad social, pero otras a pesar de tener familiares y amigos lo pasan mal porque se sienten solas». 

La soledad emocional comienza en la infancia. Desde el punto de vista de la psicoterapeuta, «son niños que se han sentido poco cuidados a nivel emocional por parte de la madre y esta ausencia emocional no la puede cubrir otra persona». Un domingo por la tarde, en una celebración,… Seguro que en algún momento de la vida te has sentido solo. Pero también hay personas que de forma continua sienten en el cuerpo esta sensación. «Cuando una persona asegura que siente soledad, además de estar aislado, también tiene miedo al rechazo, a no formar parte de un grupo, piensa que no importa a la gente de su entorno», asegura la psicóloga Sònia Navarro, y añade que «estar solo no es lo mismo que sentirse solo». 

Remediar la soledad social es más fácil que ponerse a rebuscar en los sentimientos de la soledad emocional. «Lo difícil es expresarla, ya sea a través de la palabra, de la escritura, de dibujos, una canción, etc. El siguiente paso es darse cuenta de que encerrarse en uno mismo no conduce a nada. «Lo importante es tener una actitud activa para realizar actividades lúdicas o intelectuales». A nivel terapéutico la persona debe buscar el origen de este sentimiento y el grado de profundidad de esta soledad.

¿Miedo?
Tener ‘pánico’ a la soledad es más frecuente de lo que piensas. Cuántas parejas han aguantado juntas por miedo a estar solas. «Hay personas que no están preparadas para enfrentarse al primer momento de la soledad», afirma Sònia Navarro. Afrontar esta sensación inicial no es fácil, pero si lo consigues te sentirás aliviado. «Habrás sido capaz de reencontrarte y de hacer cosas que hacía mucho tiempo que no hacías solo», asegura la psicóloga. Sentirás mayor o menor miedo en función de tu personalidad. Desde el punto de vista de la psicoterapeuta «si eres una persona que encadena relación tras relación o te aterroriza pasar una tarde sola eres de las que esquiva la soledad». Pero no te autoengañes, la vida tarde o temprano te pondrá en una situación comprometida. 

La soledad también tiene una cara positiva. Ayuda a las personas a ser más creativas y a tener un mayor y mejor autoconocimiento. Foto: Pixabay

La cara positiva
Cuando se habla de la soledad le acompaña una connotación negativa, pero no todo es negro. La soledad en sí misma no es mala, también hay que ver el lado bueno de la vida. Según la psicóloga Sònia Navarro la soledad nos ayuda a ser creativos. «Muchos artistas como pintores, escritores, músicos… crean sus mejores obras desde un espacio de soledad», afirma. No cometas el error de confundirlo con aislamiento social. 
Los espacios de soledad son positivos para la autoestima e incluso sanadores. «En un mundo en el que estamos conectados, es bueno desconectarse y simplemente no hacer nada y estar solo», asegura Sònia Navarro, y añade que «conectarse con uno mismo y autoconocerse solo se puede hacer desde un espacio de soledad». 

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