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Las leyes antitabaco evitan la muerte de 200 fumadores pasivos cada año

La exposición a la nicotina y el humo en los trabajos y bares se ha reducido un 90%

Colpisa

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El tabaco es una pandemia que todavía causa en España 50.000 muertes directas.

El tabaco es una pandemia que todavía causa en España 50.000 muertes directas.

La drástica reducción de la nicotina y el humo de cigarrillos que los españoles respiran en los lugares de ocio y de trabajo, gracias a la aprobación de las leyes antitabaco de 2005 y 2010, ha permitido evitar la muerte de unos 200 fumadores pasivos cada año. Es uno de los datos más llamativos que incluye el análisis sobre los beneficios provocados por el aumento del control sobre el tabaquismo en el último decenio que ha realizado la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).

La monografía, que desvela importantes avances contra una pandemia que todavía causa en España 50.000 muertes directas y evitables al año, indica que en 2002 unos 1.228 españoles no fumadores fallecían, fundamentalmente por tumores en el pulmón e infartos, como consecuencia del humo cancerígeno ajeno que respiraban a diario. La cifra de muertes, tras extenderse la prohibición de fumar a todos los bares, restaurantes y salas de ocio, descendió ya en un 2011 en 200 fumadores pasivos al año, un 16%.

 

Se calcula un descenso del 4% de los partos prematuros. FOTO: FREEPIK

La razón hay que buscarla en la prohibición, pero también, según destaca el estudio, en un cumplimiento generalizado de las restricciones, que ha permitido liberar el aire de todos los espacios públicos cerrados de hasta un 90% de nicotina y partículas cancerígenas. Solo el 5% esquiva el veto para fumar en el trabajo, un 9% en bares, un 4% en discotecas y pubs, un 9,8% en vehículos comerciales y un 2,2% en taxis, aunque se dan incumplimientos más altos en terrazas cerradas y semicerradas y en algunos recintos sanitarios. De hecho, aunque la ley no entra en esa parcela, el estudio detecta una reducción de 21 puntos en la presencia de humos de tabaco en los hogares, al pasar de estar presente en el 29,2% de las casas en 2005 al 8%.

Los expertos de la SEE indican que, además de los beneficios para los fumadores pasivos, la menor exposición a humo ambiental y el descenso de fumadores y de cigarrillos per cápita ha traído mejores indicadores de salud. Calculan el descenso de las hospitalizaciones por EPOC en un 14%, unas 10.000 menos al año, y de entre un 7% y un 10% la reducción de los ingresos por asma. Las mortalidad por infarto habría bajado un 9% y habría un descenso del 4% de los partos prematuros y del 3% de los bebés con bajo peso.

Poco efecto sobre el consumo

Los fumadores en España han bajado, pero el estudio concluye que no ha sido un efecto directo de las leyes restrictivas sino parte de un proceso sostenido en el tiempo que ya empezó en los años ochenta, y en el que también influye el fuerte aumento de precios (se han duplicado este siglo), los límites a la publicidad y a la edad de compra, o las campañas sobre riesgos. Desde 1987 el porcentaje de fumadores ha bajado del 38% al 25%, pero a más ritmo antes de 2005 que después. El consumo per cápita de cigarrillos cayó a la mitad desde 2005, de 2.000 a 1.000 al año, pero más por la crisis y el aumento de precios que por las probiciones, como lo demuestra que el tabaco de liar (más barato) se compra seis veces más.

España es el octavo país más duro de Europa en cuanto a medidas contra el tabaquismo. FOTO: FREEPIK

Las importantes medidas contra el tabaquismo, que no han causado daño económico aparente a la hostelería, han permitido a España colocarse como el octavo país más duro de los 35 europeos, pero aún con una tasa de fumadores por encima de la media. Los especialistas tienen claro cuáles son las siguientes medidas a tomar para avanzar contra la pandemia. Nuevos espacios sin humos -coches particulares, terrazas, playas o recintos deportivos al aire libre-, aumento de precios del tabaco (sobre todo de la picadura), idénticas restricciones para el cigarrillo electrónico, e implantación del empaquetado genérico. Las otras dos medidas que proponen son intensificar las campañas de concienciación -muy escasas en España- y ampliar los programas y ayudas para abandonar este hábito insano, con tratamientos farmacológicos subvencionados

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