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'Le canto a mis raíces sicilianas'

Entrevista a Anthus (compositor, arreglista y cantante de jazz)
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El cantante siciliano Anthus (centro) actúa mañana (21.00 horas) en la Fira de Música al Carrer de Vila-seca. Foto: DT

El cantante siciliano Anthus (centro) actúa mañana (21.00 horas) en la Fira de Música al Carrer de Vila-seca. Foto: DT

-Usted canta jazz en siciliano.

-Soy siciliano. Presento canciones de las calles de Sicilia, que aprendí de pequeño. Son temas infantiles, de cuna, de amor…

 

-Le definen como un crooner del Mediterráneo.

-Por esa mezcla de música del Mediterráneo. Me acerco al Magreb, a las canciones que miran a Turquía y Grecia… en el mar Mediterráneo hay un intercambio cultural increíble.

 

-¿Por qué ha elegido ese repertorio tan íntimo?

-Me veo emotivamente implicado. El lugar donde naces y creces tiene un gran impacto emotivo. Hablo de quién soy.

 

-¿Se emociona cantando?

-Me puede llegar a temblar la voz. Conozco el sufrimiento de las personas que están detrás de cada historia, de las reivindicaciones de los derechos de los trabajadores, de la mujer, de la lucha contra la mafia.

 

-Ha hecho un trabajo de recuperación e investigación.

-Hablé con profesores de la universidad de Palermo. Busqué grabaciones de los 70 y 80, de personas que no eran cantantes pero que dejaron un legado por miedo a perder la tradición.

 

-El momento de revelación lo vivió con nueve años.

-Estaba en casa de unos amigos de mi padre y escuché una canción de una mujer que cantaba de una forma intensa. Sentí una angustia y una conexión muy grandes. Más adelante entendí que aquella voz representaba unas emociones de una cultura que era mía. Y que yo entonces no sabía expresar con palabras.

 

-¿Por qué se fue de Sicilia?

-Buscaba suerte, creer más en mí mismo. Tengo una relación de amor y odio con mi tierra. Sentía que Sicilia no me podía dar lo que buscaba.

 

-Y se marchó a Irlanda.

-Estaba en Belfast y un amigo me invitó a ver Billy Elliot. Me emocionó y me removió por dentro. Fue un shock. Vi que tenía que formarme todavía mejor. Justo en ese momento entré en contacto con el jazz.

 

-¿Cómo llegó a Barcelona?

-Irlanda me gustaba pero la última temporada fue un poco difícil, porque soy mediterráneo. Mi cuerpo me pedía irme. En Irlanda conocí a muchos catalanes, y me dijeron que probara en Barcelona. Vine y me quedé. Siento que estoy en mi país.

 

-Aquí le ha dado forma a sus canciones.

-Hice un trabajo intenso. Incluso iba en el bus y me imaginaba los arreglos. Hice canciones propias. Presentar un proyecto con melodías tristes podía tener un impacto no muy positivo y vi bien poner un ingrediente más alegre, más divertido, y usé el siciliano con un ritmo algo más de bossa nova o samba.

 

-¿Como ve Sicilia desde lejos?

-Muy bien (risas). Te olvidas de las cosas negativas. Yo no me sentí de Sicilia completamente cuando vivía allí. Tampoco hoy. Pero no tengo una visión real de la isla, sino una idea romántica, pero eso me inspira para crear.

 

-¿Ha sufrido en la búsqueda?

-Entras en conflicto contigo. En todos los viajes tu identidad se pierde. ¿De dónde soy? Después de tantos años encuentras un equilibrio y aceptas que vienes de un lugar y vives en otro.

 

-No se siente de Sicilia pero rescata todo ese patrimonio.

-Todo es una contradicción. Es una reafirmación de algo que estaba perdiendo. Soy de allí y nadie lo puede borrar. Estoy en contra de la globalización. Es una muerte de las tradiciones.

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