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Los Glosters revolucionan la casa de los Beatles

La banda mod de Tarragona enganchó  al público del mítico The Cavern Club de Liverpool con un concierto en día laboral

Javier Díaz

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Los Glosters en The Cavern

Los Glosters en The Cavern

Más que una sala de conciertos, The Cavern Club de Liverpool es un parque temático de la música. La Meca del turisteo melómano. Entra gente a todas horas para tomarse una pinta de cerveza o retratarse junto a los paredes que vieron los primeros pasos de los Beatles. Allí comenzó la Beatlemanía. Es un lugar de peregrinación. Su interior es un museo con toda suerte de objetos de mitos del pop, el rock o el blues, como The Rolling Stones, B.B. King, The Who o The Jam. En la cueva han tocado todos los grandes. Este año se cumple el sesenta aniversario de su apertura.

La actividad musical sigue siendo frenética. La semana pasada, el grupo mod de Tarragona Los Glosters actuó en su mítico escenario. Fue una de las 138 bandas de todo el mundo reclutadas por el excéntrico promotor estadounidense que, desde hace quince años, monta allí el International Pop Overthrow. El festival duró una semana, de martes a martes. Decibelios a tope desde las cinco de la tarde hasta la una de la madrugada en dos espacios, The Cavern Club y The Cavern Pub, ubicados en la misma calle, uno enfrente del otro. La entrada era libre.

Los Glosters tocaron el miércoles. Dos veces: una a las ocho de la tarde en el pub y otra a las doce y cuarto de la noche en el Club –cerraron la jornada–. En España, a esas horas y en día laboral no les habría visto ni el Tato. En Liverpool alucinaron con ellos. Su concierto en el sótano de The Cavern Club fue una fiesta. Estaba previsto que durara sólo media hora y se alargó casi el doble. 

«Revolucionamos el local. Pensábamos que no vendría nadie a vernos pero se llenó. Había gente que se subía al escenario y se tiraba al público. Fue brutal», explican el vocalista Ramon Cuenca, la bajista Puri Pedrola y el guitarrista Carlos García –el quinteto lo completan Evan Dedes (batería) y Miguel Zanón (guitarra)–. Y con el mérito añadido de cantar en castellano en territorio de monosílabos ingleses.

Los asistentes se vinieron arriba y, entre tragos de pintas, jalearon «we are mods, we are mods (nosotros somos mods)». Todo muy sixty, como el lugar. El americano que organizaba el sarao agarró varias veces el micrófono para presentar a Los Glosters. Subidón de ego. «Fuimos a celebrarlo a un pub de la zona con música en directo». Y luego a dormir al hostel de al lado en el que se alojaron esa noche.

Era la segunda ocasión que el grupo de Tarragona tocaba en The Cavern Club. La primera fue en 2008, también en el International Pop Overthrow. «El promotor nos envió un mail para invitarnos y fuimos. Desde entonces mantenemos contacto con él vía internet y este año nos volvió a invitar ». Una proposición así no se puede rechazar. Para actuar en la cueva hay que alquilar la sala (no es barata) y la lista de espera es de más de un año. El festival la puso a su disposición gratis. Sólo tuvieron que preocuparse de llevar sus instrumentos. Eso sí, no cobraron por actuar y el viaje se lo pagaron ellos. 

Los Glosters celebran este año el vigésimo aniversario de su formación con una gira que, de momento, les llevará también por Sabadell (hoy), Alicante, Gandía o La Palmas de Gran Canaria. A finales de 2015 revivieron el pop yeyé con su último EP hasta la fecha, Palabras, publicado solo en vinilo.

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