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Naltros 18ª Fiesta del Trono de Marruecos

Los colegas del cónsul Jatim

El consulado de Marruecos celebra la 18ª Fiesta del Trono con muchos políticos tarraconenses

Pablo Latorre

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Cortar la tarta con las autoridades fue uno de los momentos álgidos de la noche.

Cortar la tarta con las autoridades fue uno de los momentos álgidos de la noche.

Algunos hasta aplazaron viajar para poder asistir.  El subdelegado del Gobierno, Jordi Sierra; el alcalde de Reus, Carles Pellicer, junto a los concejales Montse Vilella y Jordi Cervera; la alcaldesa de Cambrils, Camí Mendoza; los concejales tarraconenses Ivana Martínez y Juan José Acero; el subdelegado de Defensa, Joaquim Ballesteros; representantes de los Mossos, de la Policía Aragonesa y directores de empresas de la provincia de distintos sectores. No faltaba nadie en la decimoctava Fiesta del Trono que el Consulado General de Marruecos de Tarragona, Lleida y Aragón organizó, por primera vez, en el restaurante Les Fonts de Can Sales en la noche del domingo.

Abdelaziz Jatim, el cónsul marroquí y anfitrión del evento, recibía personalmente a los invitados, uno por uno, acompañado del retrato del rey Mohammed VI. Y es que el protagonista de la celebración era el propio monarca. Tanto Marruecos como los consulados y las embajadas marroquíes celebrabaron el mismo día el aniversario de la entronización del hijo del rey Hasán II. 

La festividad tiene un doble significado fuera del país africano. Se usa como un encuentro amistoso con las comunidades autóctonas. Una cita para los amigos de la comunidad marroquí. De hecho, en el evento se encontraba hasta el dentista del cónsul, que fue presentado entre bromas. Muestra de esa intención por tejer nuevos vínculos es la apertura a la cultura marroquí que demostró el consulado.

Músicos árabes, maestros de té y actuaciones en directo fueron algunos de los mejores momentos de la velada. La gastronomía, elaborada por el personal de cocina del consulado durante más de 20 horas, fue otro de los éxitos. Combinó varios platos propios de Marruecos con entremeses españoles. Sin embargo, el punto álgido llegó con la tarta. La tradición manda que el cónsul parta el pastel con las autoridades locales, que accedieron al unísono. Sin duda fue una noche muy especial, no solo para los invitados, sino para la comunidad marroquí en Tarragona, que cada año está más integrada en la sociedad local.

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