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Más comida buena y menos mitos durante el embarazo

Una nutricionista aclara por qué es imposible salir perfecta del paritorio como las famosas y qué hacer con los antojos o los alimentos prohibidos

Norian Muñoz

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Las embarazadas no deben consumir ensaladas sin lavar, ni las de bolsa. Foto: freepik

Las embarazadas no deben consumir ensaladas sin lavar, ni las de bolsa. Foto: freepik

Rosa Baró, dietista nutricionista, cuenta que cada vez tiene a más embarazadas pidiendo consejo en su consulta. Explica que «habitualmente vienen solas, desgraciadamente tenemos una sanidad desnutrida. Somos el único país de la UE sin profesionales titulados Dietistas-Nutricionistas en el sistema sanitario público y las recomendaciones médicas en temas de alimentación brillan por su ausencia o por sus errores y mitos... Me consultan cuando les preocupa su alimentación, sufren de estreñimiento, reflujo o acidez, o náuseas y vómitos, les diagnostican diabetes gestacional o hipertensión arterial o anemia».

Baró destaca que el embarazo puede ser el momento ideal para comenzar a tener hábitos saludables de alimentación que perduren en el tiempo porque «la motivación es enorme». Eso sí, se encarga de desterrar la idea de las recuperaciones milagrosas después del parto.

«Recuperar la ‘figura’ de manera rápida no es saludable, debemos valorar un tiempo mínimo de entre 6 meses y un año debido a los cambios físicos. Hay buenas recuperaciones si has tratado bien a tu cuerpo antes y durante el embarazo: con alimentación, ejercicio y descanso... En las famosas a veces al salir del hospital hay bisturí y/o Photoshop».

Descartados los milagros, lo primero es aclarar que cada embarazada es un mundo, por lo que la alimentación debe ser acorde con su gasto energético en cada etapa, sus gustos personales, sus horarios de trabajo, su ejercicio físico, edad y peso. «La alimentación diaria deberá cubrir las necesidades energéticas de la madre, cubrir las necesidades para el crecimiento del feto y crear las reservas necesarias para poder hacer frente al parto y a la futura lactancia», explica.

Así como hay una lista de alimentos y sustancias indeseables (ver el cuadro), también hay  una serie de nutrientes que deberían estar en la dieta como la fibra,  «priorizar los alimentos vegetales poco procesados», el yodo «añadir una pizca de sal yodada», el acido fólico, el hierro cuando hay una causa que lo justifica y la Vitamina B12 «en las embarazadas y lactantes vegetarianas».  
En lo que se refiere a los antojos cree que es posible convertirlos en deseos saludables si se evita comprar lo que no se quiere comer, tener siempre a la vista fruta y verdura fresca de temporada, y «comer por hambre real, si sus emociones son negativas o alteran su ingesta consulte a los profesionales sanitarios».

En ningún caso, insiste, es recomendable perder peso de forma brusca. Algunas de las estrategias útiles tras el parto son: dar el pecho, evitar el sedentarismo, acudir a un dietista-nutricionista que revise nuestra alimentación, controlar nuestra evolución del peso y seguir una alimentación saludable.

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