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'Soy un escritor de kilómetro cero'

Entrevista a Alejandro Palomas (Escritor)
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Imagen del escritor Alejandro Palomas, quien visitó Reus la semana pasada. foto: Alba Mariné

Imagen del escritor Alejandro Palomas, quien visitó Reus la semana pasada. foto: Alba Mariné

-¿Por qué decidió titular su última novela ‘Un hijo’?

- Venía del título de Una madre y sabía que se habían creado muchas expectativas con el siguiente libro, para conocer si habría una segunda parte. Al salir tan pronto pensé que era mejor arriesgarse y que supieran que Un hijo es de otro color y no hay ninguna relación.

 

-¿Hay alguna otra razón más?

- A partir de Una madre decidí que los títulos de mis novelas iban a ser todos con una frase corta y breve para reflejar lo que el lector encontrará dentro, además de una imagen muy rompedora.

 

-Para escribir ‘Un hijo’ se inspiró en su infancia.

- Tuve que tirar mucho de mis recuerdos personales, porque no tengo niños a mi alrededor. En la novela hay mucha implicación personal directa.

 

-¿La mejor manera de escribir un libro es fijarse en la vida de uno mismo?

- Saco mucho partido de mi vida a la hora de escribir. Soy lo que se dice un escritor de kilómetro cero, es decir, utilizo material cercano, ya sea propio o de la gente que me rodea. Utilizo a las personas para trabajar con los personajes, porque necesito moldearlos a medida que escribo y para ello necesito tener el modelo siempre cerca. En mis libros moldeo, más que invento.

 

-¿Qué ventajas tiene ‘moldear’ a los personajes?

- El proceso de creación es mucho más rápido. Yo por ejemplo nunca describo a mis personajes físicamente, porque como los tengo a mi lado no se me ocurre que los lectores necesiten una descripción.

 

-¿Qué ha sido más difícil de ponerse en la piel de un niño?

- Lo más complicado ha sido ser adulto, porque cuando te pones en la piel de un niño tienes que aprender a no juzgar y cuando eres adulto estás acostumbrado a admitir juicios a medida que vas viendo la realidad. Los niños ven y reaccionan, pero no enjuician.

 

-Actúa como los personajes.

- En este libro he sido el niño, actúo como mis personajes. Hablo, pienso y me muevo como el protagonista. Me construí un pequeño set con un pupitre de colegio y una silla baja para tener siempre los ojos a la altura de los de un niño de nueve años. Con lo cual he sido Guille, y he dejado de ser Alejandro durante cuatro meses.

 

-¿Qué manías tiene?

- En lo que se refiere a la hora de escribir, necesito silencio absoluto y no puedo oír nada. Dentro del proceso de escritura erradico todos los diálogos que suenan no naturales.

 

-Actualmente, ¿en qué proyectos está trabajando?

- Los escritores siempre estamos preparando cosas, pero todavía hay que seguir con la promoción de Un hijo. Tengo pequeñas ideas de lo que quiero hacer, pero antes tengo que terminar la adaptación al teatro de otra de mis novelas, El tiempo que nos une.

 

-¿Cómo ha evolucionado como escritor desde ‘Una madre’ hasta ‘Un hijo’?

- El cambio más importante ha sido desde antes de Una madre hasta Un hijo, pero entre ambas no ha habido mucha evolución. Ha sido un paso más hacia la simplicidad, que es lo que a mí me gusta a la hora de escribir. Cada novela es más difícil pero intento que parezca más fácil.

 

-¿Qué buscan los lectores en sus novelas?

-Lecturas muy honestas que vayan directamente al plexo y después pasen a la cabeza.

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