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Teletrabajar y conciliar sin perder la cabeza

Trabajar desde casa tiene muchas ventajas pero también genera conflictos. He aquí algunas claves para marcar pautas con la familia y los compañeros de trabajo

Norian Muñoz

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Parodia en femenino del vídeo de un profesor a quien interrumpían sus hijos. Foto: YouTube

Parodia en femenino del vídeo de un profesor a quien interrumpían sus hijos. Foto: YouTube

Medio mundo vio la escena: un profesor  era entrevistado en vivo por la cadena de televisión BBC cuando entraron sorpresivamente sus hijos a la habitación desde la que hablaba para miles de televidentes. Los memes no se hicieron esperar y hasta hubo parodias especulando con cuál habría sido la reacción de una madre en la misma situación.

Lo cierto es que quien tenga hijos y trabaje desde casa sabe que siempre estará expuesto a una escena así.  «Nada hace más necesario a una madre  que el hecho de que sus hijos la vean al teléfono», comenta  con conocimiento de causa una periodista que trabaja como autónoma desde su casa.

Son pues, gajes del teletrabajo, una formula que, a pesar de los avances, en España no acaba de cuajar. Según  la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Eurofound aquí apenas el 7% de los empleados trabaja a distancia, 10 puntos por debajo de la media de la Unión Europea.

En cuanto al género, los hombres recurren más a este tipo de arreglos laborales (54%) que las mujeres (36%), pero éstas lo hacen de manera más regular desde casa. Ellos lo hacen cuando están fuera de la oficina, ellas para conciliar. Una muestra más de que el peso del cuidado de los hijos está lejos de repartirse equitativamente.

Pero, cuando se trabaja desde casa, ¿cómo hacer para mantener el equilibrio entre la vida personal y la laboral? Y, de cara a la empresa, ¿cómo conseguir que la comunicación siga siendo igual de buena y productiva aunque no estemos presentes?

Conflicto de roles

Maria del Mar Sabadell, profesora de los estudios de economía y empresa y experta en teletrabajo de la UOC, ofrece algunas pautas útiles para tener en cuenta.
En lo que tiene que ver con la vida familiar, Sabadell explica que hay que tener claro que trabajar a distancia tiene muchas ventajas, como el evitar desplazamientos,  la flexibilidad horaria... Pero también genera conflictos. 

El primero es un conflicto de roles. «Las personas con quienes convives te ven en el rol de padre, madre, esposa, hijo...», señala. Por eso , explica, a ellos también hay que explicarles que se necesita  un espacio sin interferencias.  Hay que dejar claros los límites, «si estuvieras en una reunión en el trabajo seguramente no te llamarían». Eso sí, el trabajador también tiene que poner de su parte. «Hablar por teléfono por todos los espacios de la casa no ayuda», ejemplifica.

En el caso de los niños se puede hacer el símil con el uso que ellos mismos hacen de las tecnologías y los videojuegos y esos momentos en que esperan que nadie les interrumpa. 

También es necesario, apunta, tener madurez laboral para ser capaz de autogestionar el tiempo de trabajo. Cuando los hijos están interrumpiendo en casa no es el mejor momento para llamar a los clientes, pero sí que se puede, por ejemplo, contestar correos. También se puede plantear ir un rato a la biblioteca u otro espacio a terminar un documento.

La salud primero

Sobre todo Sabadell explica que hay que estar atentos a los aspectos de salud  para no padecer trastornos musculoesqueléticos, estrés y fatiga visual. Por eso es recomendable tener un espacio  con el mobiliario, luz y temperatura adecuados.
Además hay que vigilar la alimentación y otros hábitos como el fumar que en los sitios de trabajo no están permitidos y que sí están al alcance cuando se trabaja desde casa. Y, por supuesto, es necesario un tiempo para el trabajo y otro para el descanso.

Cosas claras con la empresa

En lo que se refiere a las relaciones con la empresa y los compañeros,  lo primero que aclara es que se trata de una relación de confianza, las empresas que ponen en marcha estas fórmulas confían en la autonomía de sus empellados, «es básico», remarca. Pone un ejemplo: «Es como cuando compras en Amazon, que sabes que aquel objeto va a llegar. Aquí lo mismo, sabes que el trabajo se va a hacer».

Con todo, explica, no hay que dejar nada por sentado y hay que pautar, por ejemplo, si el tiempo de respuesta será inmediato, si hay unos horarios en los que habrá que estar disponible...

Respecto a la sensación de aislamiento que se puede llegar a sentir apunta que es superable y en este punto es clave la capacidad del líder del grupo para sacar el talento de cada uno y la comunicación emocional.
Una de las ventajas del teletrabajo es, por ejemplo, que personas en sitios geográficos distantes pueden compartir información.

En definitiva, apunta, lo lógico será que esta fórmula siga creciendo en los próximos años así que habrá que hacerse a ella. Trabajadores y empresarios tendrán que «cambiar la percepción de que la presencialidad se necesita para ser productivo y un buen empleado... Hay que superar esos miedos».

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