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Un Cascanueces a ritmo de jazz y flamenco

Una cuarentena de alumnos de la escuela Artemis Dansa representa su propia adaptación de este clásico ruso este domingo en el Teatre Tarragona

Javier Díaz Plaza

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Un grupo de alumnas, el lunes durante un ensayo. Foto: Pere Ferré

Un grupo de alumnas, el lunes durante un ensayo. Foto: Pere Ferré

Seguro que a Chaikovski le parecería bien dar un toque más moderno a su música del ballet El Cascanueces. Las modas han cambiado una barbaridad desde que la compuso a finales del siglo XIX. Sigue emocionando, pero a los jóvenes de hoy (al menos a una buena parte) les va algo más movido. La escuela de baile Artemis Dansa de Tarragona le ha puesto una pizca de jazz y flamenco. Su versión se mantiene fiel a la original, pero con retoques puntuales.

Una cuarentena de alumnos del centro danzará este domingo a su son en el Teatre de Tarragona. Interpretarán su propia adaptación de este clásico navideño... aunque ya no estemos en Navidad. «Nos es más cómodo hacerlo unos días después de las fiestas por temas de ensayos y preparaciones», afirma Artemis Plaja, directora de la escuela y del espectáculo.

Se lo saben casi de memoria, pues es el segundo año que lo representan. En 2016 llenaron el aforo. Los alumnos que participan tienen entre 11 y 18 años. Son estudiantes de primero a sexto curso de las carreras de danza clásica, contemporánea y española. Pese a su juventud, la mayoría sabe lo que es ponerse delante del público. Tienen tablas. «A final de curso siempre salen a bailar a un escenario, es una asignatura obligatoria. Con esta obra tienen la oportunidad de salir una segunda vez y es importante para su aprendizaje y su carrera», comenta Artemis.

A lo que no están tan acostumbrados es a verse en los letreros y los carteles que el Ayuntamiento ha colocado en la Rambla Nova para anunciar la función. «Para ellos es una maravilla, les hace mucha ilusión», añade la directora.

Cada bailarín desempeña un papel acorde con su especialidad y su destreza. «Lo más complicado es mover a tantos niños de edades y niveles diferentes para que todo salga bien y se vea preprofesional». Las coreografías están adaptadas a ellos. Predomina la danza clásica pero también hay momentos de contemporánea y española.

El reparto lo completan dos figuras reconocidas de la danza: una en ciernes, el tarraconense Orión Picó –de 20 años– y el ruso Rady Miniakhemov, ya retirado y profesor del centro, que en su día fue estrella de los ballets de Perm y Sant Petersburgo. El primero da vida al príncipe Cascanueces y el segundo a Drosselmeyer, el padrino mago de Clara –la joven que sueña que su soldado de madera cobra vida y se enfrenta a un ejército de ratones–.

«Es un cuento muy bonito que atrae mucho y hace que el público esté pendiente todo el rato de lo que pasa en el escenario. El año pasado vinieron niños a verlo que no se movieron de su butaca, cada cosa que salía les llamaba más la atención», asegura Artemis.

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