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Atascos y caos en el tráfico de Tarragona por la salida de los coles

Los padres defienden el derecho a ir a buscar a sus hijos en coche pese al impacto en el resto del tráfico. Los expertos defienden otro modelo.

Xavier Fernández José

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La hora de salida del Lestonnac, en la calle Arc de Sant Llorenç.

La hora de salida del Lestonnac, en la calle Arc de Sant Llorenç.

Atascos y caos en el tráfico de Tarragona por la salida de los coles

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Atascos y caos en el tráfico de Tarragona por la salida de los coles

Atascos y caos en el tráfico de Tarragona por la salida de los coles

Los atascos en torno a los colegios más céntricos de Tarragona generan polémica: ¿son inevitables? ¿los padres se han vuelto comodones?¿La Urbana tiene demasiada manga ancha o actúa bien?

 

Vota en la encuesta: ¿Qué te parece que los padres aparquen en parques y aceras cuando recogen a sus hijos en el cole?


Lunes 23. 17.05 horas. La calle Estanislau Figueres de Tarragona está intransitable y la esquina entre Baró de les Quatre Torres y Rovira i Virgili es una estridente sinfonía de pitidos de claxon y motores al ralentí, con coches hasta en triple fila. Los padres recogen a sus hijos de los colegios de las Dominicas y las Carmelitas.


Martes 24. Misma hora. Interior de la Part Alta. Salen los alumnos del Lestonnac. Los coches apenas pueden circular por Arc de Sant Llorenç, Portal del Carro y Plaça de la Pagesia. Algún SUV de lujo se las ha visto y deseado minutos antes para girar a la derecha para acceder a la angosta Portal del Carro. Ha tenido que hacer maniobras y un par de madres se han apartado a toda prisa.

Miércoles 25. Junto a las murallas. Los automóviles casi ni se mueven en el Camí del Cementiri y la Avinguda Maria Cristina. Los coches en doble fila o subidos a la acera se multiplican. Es el entorno del Sant Pau.

Jueves 26. Pleno centro de la ciudad. Dificultades circulatorias en el corazón de la Rambla Nova. Frente a las Teresianas. La estatua dels despullats está asediada por una decena de coches.

¿Son inevitables estos atascos porque los padres viven lejos del colegio, acuden directamente desde el trabajo a buscar a sus niños o los llevan luego a actividades extraescolares? ¿Son eso excusas y en realidad los padres se han convertido en unos comodones y prefieren usar el coche para todo en vez de ir a pie o en bus? ¿La Guàrdia Urbana hace bien en dejar un margen de gracia y no multarles durante 15 minutos? ¿O debería tratar a los padres igual que a cualquier ciudadano que aparque en otra zona de la ciudad a otra hora y alegue el típico «es solo un momento», la misma frase que repiten los padres?

Las respuestas son para todos los gustos y varían en función de la situación personal de cada uno, pero el hecho es que Tarragona se convierte en un pequeño infierno circulatorio durante cerca de media hora en las principales arterias de la ciudad.

«Utilizar el transporte público es complicado. A mucha gente no le va bien y tiene que venir en coche. Si llevas el niño a una escuela del centro de Tarragona es lo que toca», asegura Patricia, madre de un niño que acude a las Carmelitas. Ella se desplaza con tiempo y aparca correctamente en la zona azul colindante.


‘El bus tarda demasiado’
Que no hay conexiones adecuadas con los barrios, que el bus tarda demasiado, que habría que madrugar mucho, que es peligroso dejar que los niños de desplacen solos... son comentarios repetidos por los padres. Incluso los hay que consideran el rato que esperan (mal aparcados) a sus niños como un momento de paz entre el trabajo matinal y el cuidado vespertino de los niños.

«Yo vengo en autobús excepto cuando llueve –dice Joan, que lleva su hijo a las Dominicas–. Desplazarse en coche es un desastre. Una vez deje al niño a las 8.50 y me pusieron una multa por obstruir el tráfico. Me dijeron que sólo permiten que se aparque mal durante diez minutos, pero hay gente que aparca 25 minutos antes». En efecto, el pasado lunes había coches mal estacionados en Estanislau Figueres desde las 16.30. La Guàrdia Urbana llegó más tarde para regular el tráfico y ayudar a cruzar a los niños que salían de clase. No hubo multa alguna. Fuentes de la policía local explican que intentan buscar el equilibrio entre los padres y los otros conductores (ver página 4).

Para los conductores de bus es una odisea circular entre las 16.30 y las 17.15, especialmente en la calle Guillem Oliver, donde se ubica el colegio Tarragona, cuya AMPA ha pedido la intervención de la Urbana(ver página 4). También para los ciudadanos que se topan con los atascos: «Antes no se iba a buscar a los niños a la puerta del colegio con todoterrenos. Organizar la movilidad es complicado, pero algo hay que hacer. Entiendo a los padres, pero no se puede secuestrar la ciudad cada día media hora», sentencia Jordi, indignado por el caos que sufre día sí, día también, en la calle Rovira i Virgili.

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