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Barcelona se da un respiro mientras cuantifica los destrozos de los últimos días

El Govern agradece los cordones entre manifestantes y policía. La alcaldesa Ada Colau llama a la calma y reivindica que la ciudad «es de todos» y «no se merece» la violencia y los daños

EFE/EUROPA PRESS/ACN

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Parte del cordón formado por miembros de diversas entidades que se interpusieron entre la línea policial y los manifestantes, ayer en Barcelona. FOTO: ACN

Parte del cordón formado por miembros de diversas entidades que se interpusieron entre la línea policial y los manifestantes, ayer en Barcelona. FOTO: ACN

La capital catalana se dio ayer un respiro y vio rebajarse el nivel de violencia en las calles. Unas 6.000 personas participaron en la manifestación convocada por los CDR y movimientos de la izquierda independentista para reclamar la dimisión del conseller d’Interior, Miquel Buch, según la Guardia Urbana. La manifestación se desdobló en dos grupos, uno que permaneció en el lugar de la convocatoria, la plaza Urquinaona, y otro que se desplazó hasta Arc de Triomf, frente a la sede del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC). Un grupo de manifestantes lanzó botellas y latas al cordón de la Policía Nacional situado en el cruce con Via Laietana, pero el resto de manifestantes les reprocharon esta acción al grito de «fuera». El conseller d’Interior, Miquel Buch, agradeció el cordón de separación entre manifestantes y cuerpos policiales que formaron diversos grupos pacifistas.

Miembros de la plataforma En Peu de Pau, Open Arms y Bombers per la República, entre otros, se interpusieron entre manifestantes y policía, algunos con chalecos blancos y apelaciones a la calma, para tratar de evitar que se reprodujeran los enfrentamientos de los últimos días.

Formando un cordón de separación, con los brazos en alto, o sentados en el suelo, estos ciudadanos reivindicaron la no violencia. «Su contribución para separar actos violentos de las manifestaciones que están sucediendo», señaló el conseller.

Este cordón pudo realizar su cometido después de unos primeros minutos de tensión, cuando algunos de los concentrados fueron golpeados por agentes de policía.

La alcaldesa de capital catalana, Ada Colau, hizo también ayer una llamada a la calma. «Esto no puede seguir así, Barcelona no se merece esto», reivindicó.

Colau compareció ante los medios tras los graves disturbios ocurridos esta semana, cuando la ciudad ha sido escenario de numerosos actos de guerrilla urbana y ha sufrido incontables destrozos. Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) informó de que los daños en las instalaciones de metro y autobús han sido evaluados hasta el momento en unos 214.000 euros.

La alcaldesa puso en valor de la jornada del viernes las «movilizaciones masivas, democráticas, ejemplares y pacíficas», por las que quiso «felicitar al conjunto de la ciudadanía que se manifiesta en los momentos mas difíciles de forma pacífica». «Lamentablemente, anoche –en referencia al viernes– vivimos momentos muy graves, de violencia, en una ciudad de paz que cree en el diálogo». «Esto no puede seguir así. Barcelona no se lo merece», denunció la alcaldesa, que censuró el lanzamiento «de objetos y de pelotas de goma», así como los destrozos y las «agresiones a profesionales de medios de comunicación».

También quiso poner en valor que «la ciudad funciona», y elogió el trabajo de los servicios municipales de limpieza, de la Guàrdia Urbana, de los Bomberos y de todos los trabajadores públicos, de los que se declaró «orgullosa». «Las calles están abiertas y la ciudad sigue funcionando», dijo, y reclamó que «Barcelona es de todos y la hemos de cuidar».

El president del Parlament, Roger Torrent, i la alcaldesa Colau, junto con diversas entidades, han creado un espacio de trabajo para rebajar la tensión y conseguir una solución al conflicto político.

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